Genética y obesidad
La obesidad es una enfermedad crónica con exceso de grasa en el cuerpo. Ocurre cuando el cuerpo recibe más energía de la que usa. Esto lleva a la acumulación de sustancias dañinas. A menudo se relaciona con estrés oxidativo (desequilibrio que daña las células), inflamación y daño a las células (muerte celular programada, llamada apoptosis).
La genética puede influir en causar obesidad o aumentar su riesgo. Algunas características genéticas pueden hacer más probable que una persona desarrolle obesidad. Aun así, la genética es solo uno de muchos factores que contribuyen a la obesidad.
La obesidad es compleja. La influyen muchos factores: genética, estilo de vida y el entorno. En cuanto a la genética, se han identificado genes asociados con mayor riesgo de obesidad. Estos genes pueden afectar aspectos relacionados con el peso y la adiposidad (cantidad de grasa corporal). Por ejemplo, algunos genes influyen en el control del apetito, la saciedad (sensación de estar lleno) y cómo el cuerpo usa y gasta energía.
Los signos y síntomas de la obesidad se caracterizan por peso excesivo y acumulación de grasa corporal. Incluyen:
- Aumento del índice de masa corporal (IMC). El IMC es una medida que toma en cuenta la estatura y el peso. Un IMC de 30 o más se considera obesidad.
- Exceso de grasa corporal, sobre todo en el abdomen.
- Dificultad para mantener un peso saludable, aun cuando se come sano y se hace actividad física con regularidad. Esto puede ser más marcado en personas con predisposición genética.
Aunque la genética influye, las decisiones de estilo de vida también tienen un gran impacto en el manejo del peso. Estas estrategias pueden ayudar a reducir el riesgo de obesidad, incluso si usted tiene predisposición genética:
- Alimentación saludable: coma una dieta equilibrada con muchas frutas y verduras frescas, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables.
- Actividad física regular: caminar a paso ligero, andar en bicicleta o nadar ayuda a quemar calorías y mantener un peso saludable.
- Control de porciones: ponga atención al tamaño de las porciones para evitar comer de más.
- Limitar bebidas azucaradas y alimentos procesados: suelen tener muchas calorías y pocos nutrientes.
- Buscar apoyo: consulte con profesionales de la salud o con un dietista registrado para recibir orientación personalizada sobre cómo manejar su peso.
Estas estrategias pueden ayudar a la mayoría de las personas. Aun así, es mejor consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados según sus necesidades y sus antecedentes médicos. Ellos pueden guiarle para manejar su peso de manera eficaz y segura.