Dieta y obesidad
La obesidad es una enfermedad crónica con exceso de grasa corporal. Ocurre cuando el cuerpo recibe más energía de la que usa. Esto causa acumulación de sustancias dañinas. A menudo se relaciona con daño por oxidación, inflamación y daño de las células (muerte celular programada, llamada apoptosis).
La alimentación puede causar o aumentar el riesgo de obesidad. Consumir más calorías de las que el cuerpo necesita por mucho tiempo causa obesidad. Si comemos más calorías de las que quemamos de forma constante, el exceso se almacena como grasa y subimos de peso.
Formas en que la dieta puede contribuir a la obesidad:
- Exceso de calorías: Consumir con frecuencia alimentos con mucha grasa o mucho azúcar puede causar aumento de peso. Comer grandes cantidades de comida rápida o alimentos procesados, beber mucho alcohol y tomar muchas bebidas azucaradas aumenta el riesgo de obesidad.
- Estilo de vida sedentario: Hacer poca actividad física mientras se consumen alimentos y bebidas altos en calorías y bajos en nutrientes eleva el riesgo de obesidad. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada cada semana. Esto puede incluir caminar 30 minutos, cinco días a la semana, o 75 minutos por semana de ejercicio vigoroso.
- Genética: Las variaciones genéticas también pueden influir. Algunas personas tienen genes que facilitan ganar peso y almacenar grasa corporal.
Los síntomas de la obesidad varían, pero los más comunes incluyen:
- Aumento excesivo de peso
- Más grasa corporal
- Dificultad para moverse o hacer actividades físicas
- Falta de aire
- Cansancio
- Dolor en las articulaciones
Para reducir el riesgo de obesidad relacionado con la alimentación, haga elecciones saludables y mantenga un estilo de vida activo. Sugerencias:
- Coma balanceado: Incluya frutas, verduras, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables. Limite los alimentos procesados, los dulces y las bebidas con azúcares añadidos.
- Controle las porciones: Cuide el tamaño de sus porciones y evite porciones muy grandes. Preste atención a las señales de hambre y saciedad para no comer de más.
- Manténgase activo: Haga actividad física con regularidad para quemar calorías y mantener un peso saludable. Procure realizar al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada por semana.
- Busque orientación profesional: Si necesita ayuda para mejorar su alimentación o desea consejos personalizados, consulte a un dietista o a su proveedor de atención médica. Ellos pueden darle recomendaciones según su salud y sus metas.
Recuerde: consulte con su proveedor de atención médica antes de hacer cambios importantes en su dieta o rutina de ejercicio. Puede recibir recomendaciones personalizadas según su situación.