Diagnóstico de la obesidad en niños

Descripción general

La obesidad en la niñez es una acumulación excesiva de grasa corporal. La forma más usada para evaluarla es el índice de masa corporal (IMC). Se calcula al dividir el peso del niño en kilogramos entre la estatura en metros al cuadrado.

Para diagnosticar la obesidad en niños, el personal de salud puede usar exámenes, pruebas de detección y algunos procedimientos. Esto ayuda a confirmar el diagnóstico y a determinar el tipo, la gravedad o la etapa de la obesidad. Puntos clave:

  • Evaluación inicial: Se comienza por revisar el crecimiento en estatura del niño. Cuando la obesidad se debe a factores de alimentación, el crecimiento suele ser normal o acelerado. En cambio, si hay un trastorno hormonal, el crecimiento en estatura puede estar disminuido.
  • Cálculo del IMC: El índice de masa corporal (IMC) es un cálculo sencillo que compara el peso con la estatura. Da una idea inicial sobre si un niño tiene sobrepeso u obesidad. En niños y adolescentes, el IMC se compara con tablas según la edad y el sexo. Así se determina si tiene bajo peso, está en riesgo de sobrepeso, o tiene sobrepeso u obesidad. Según el US Centers for Disease Control and Prevention (CDC), un niño o adolescente tiene sobrepeso si su IMC está en o por encima del percentil 85 para su edad y sexo. Esto significa que su IMC es más alto que el de 85 de cada 100 niños de su misma edad y sexo. Se considera obesidad si su IMC está en o por encima del percentil 95.
  • Pruebas para detectar riesgos de salud: El personal de salud puede pedir pruebas para evaluar riesgos relacionados con la obesidad en niños. Pueden incluir:
  • Análisis de sangre: Revisan colesterol y glucosa para evaluar la salud del corazón y el metabolismo.
  • Pruebas de función hepática: Evalúan la salud del hígado, ya que la obesidad aumenta el riesgo de hígado graso.
  • Detección de diabetes: Pruebas como glucosa en ayunas, hemoglobina A1c (promedio de azúcar de los últimos 3 meses) o prueba de tolerancia a la glucosa ayudan a identificar el riesgo de diabetes.
  • Pruebas de tiroides: Si se sospecha un trastorno hormonal, como el síndrome de Cushing, pueden indicarse pruebas de hormonas tiroideas.
  • Pruebas del corazón: Un electrocardiograma (ECG o EKG) puede evaluar el funcionamiento del corazón en niños con obesidad.
  • Participación de especialistas: Pueden participar varios profesionales en el diagnóstico de la obesidad infantil, como:
  • Pediatras o médicos de familia que brindan la atención primaria.
  • Endocrinólogos, especialistas en trastornos hormonales.
  • Dietistas o nutricionistas que orientan sobre alimentación saludable.
  • Psicólogos o profesionales de salud mental que atienden factores emocionales relacionados con la obesidad.
  • Determinar el tipo o la gravedad de la obesidad: Para identificar factores relacionados con el tipo o la gravedad de la obesidad infantil, se pueden hacer evaluaciones adicionales:
  • Evaluación del desarrollo: En casos graves antes de los 5 años, se deben considerar causas genéticas si el niño presenta retraso del desarrollo o rasgos físicos inusuales.
  • Evaluación psicosocial: Se analizan las circunstancias familiares y los hábitos de vida para entender cómo influyen en el desarrollo y el mantenimiento de la obesidad. Incluye el bienestar emocional, la dinámica familiar y conductas como la alimentación, el ejercicio y el sueño.

Según los hallazgos iniciales o factores individuales, pueden recomendarse otras pruebas o procedimientos. Si le preocupa el peso de su hijo o sospecha que puede tener obesidad, consulte con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de manejo adecuado.