Causas y factores de riesgo de la obesidad

Descripción general

La obesidad puede deberse a una combinación de factores: genética, elecciones de estilo de vida, factores del entorno y afecciones médicas. Estos son puntos clave de las fuentes proporcionadas:

  • Consumir más calorías de las que su cuerpo quema con la actividad diaria y el ejercicio puede llevar a obesidad con el tiempo.
  • Algunas causas están fuera de su control, como la genética, que puede afectar cómo su cuerpo procesa los alimentos y almacena grasa.
  • Envejecer puede causar aumento de peso por factores como menor masa muscular y un metabolismo más lento.
  • Dormir poco puede causar cambios hormonales que aumentan el hambre y los antojos de alimentos con muchas calorías.
  • El estrés alto puede activar hormonas que lo hacen comer más y guardar más grasa.
  • El aumento de peso durante el embarazo puede ser difícil de perder y, con el tiempo, puede llevar a obesidad.
  • Algunas afecciones, como el hipotiroidismo (cuando la tiroides trabaja poco) y el síndrome de Cushing (exceso de cortisol), pueden causar aumento de peso y contribuir a la obesidad.
  • Algunos medicamentos, como los esteroides (corticoides) o ciertos antidepresivos, también pueden contribuir al aumento de peso.

Es importante saber que la obesidad es compleja y tiene muchas causas. Aunque comer más calorías de las que su cuerpo necesita es una causa común, otros factores como la genética, la calidad del sueño, el estrés y ciertas afecciones médicas también pueden influir.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Para más información sobre efectos secundarios, hable con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.

Factores de riesgo no modificables (factores de riesgo que no se pueden cambiar)

Los factores de riesgo no modificables de la obesidad son aquellos que una persona no puede cambiar ni controlar. Estos incluyen:

  • Edad: Con los años, el metabolismo (cómo el cuerpo usa y quema energía) se hace más lento, y es más fácil subir de peso. Además, suelen cambiar los hábitos, como hacer menos actividad física y cambiar la forma de comer, lo que también puede aumentar el peso.
  • Sexo asignado al nacer: Las diferencias biológicas según el sexo asignado al nacer influyen en la composición del cuerpo y en cómo se distribuye la grasa. En general, las personas asignadas mujeres al nacer tienen un porcentaje de grasa corporal más alto que las personas asignadas hombres al nacer.
  • Genética: La herencia influye en la predisposición a la obesidad. Algunas personas tienen variaciones genéticas que les dificultan mantener un peso saludable.
  • Raza u origen étnico: Algunos grupos, como personas negras, indígenas, nativas americanas y latinas, presentan mayor prevalencia de obesidad que otros. Esto puede estar influido por muchos factores, como prácticas culturales, situación socioeconómica y acceso a la atención médica.

Es importante saber que, aunque estos factores no modificables pueden contribuir a la obesidad, no significan que una persona vaya a tenerla. El riesgo final depende de la combinación de estos factores con los factores que sí se pueden cambiar (como la alimentación y la actividad física).

Factores de riesgo modificables (factores que usted puede cambiar)

Los factores de riesgo modificables de la obesidad son cosas que usted puede cambiar para reducir el riesgo de desarrollar obesidad. A continuación se muestran algunos factores de riesgo que sí se pueden modificar.

Hábitos de vida:

  • Ciertos hábitos pueden aumentar el riesgo de obesidad, como:
  • Falta de actividad física: No hacer suficiente ejercicio o estar sentado o inactivo por mucho tiempo.
  • Hábitos de alimentación poco saludables: Comer una dieta alta en calorías, grasas saturadas, azúcares y alimentos procesados.
  • Sueño: Dormir poco o con mala calidad se ha relacionado con mayor riesgo de obesidad. Las personas adultas deben procurar dormir de 7 a 9 horas de buena calidad cada noche.
  • Alimentos y bebidas azucaradas: Consumir alimentos y bebidas con azúcar, especialmente en niños y adolescentes, puede contribuir al aumento de peso y a la obesidad.
  • Alteración del ritmo circadiano (nuestro ciclo natural de sueño y vigilia): Esto ocurre, por ejemplo, en personas que trabajan por turnos o tienen horarios de sueño irregulares. Se ha identificado como un factor de riesgo por sí solo para la obesidad.

Es importante saber que, aunque estos factores se pueden cambiar, hacerlo requiere determinación y esfuerzo. Elegir opciones más saludables en la alimentación, la actividad física y el sueño, y reducir el consumo de alimentos y bebidas azucaradas, puede ayudar a bajar su riesgo de desarrollar obesidad.

Reducir riesgos

Hay varias acciones que una persona puede tomar para cambiar los factores que aumentan su riesgo y prevenir o reducir la probabilidad de desarrollar obesidad. Considere estos pasos:

  • Aumente la actividad física: Hacer actividad física con regularidad es clave para mantener un peso saludable. Actividades como caminar, trotar, nadar o andar en bicicleta ayudan a quemar calorías y mejorar su condición física. Procure realizar al menos 150 minutos cada semana de actividad aeróbica de intensidad moderada.
  • Cambie su alimentación: Hacer cambios en la alimentación puede impactar mucho el control del peso. Consuma una alimentación equilibrada con muchas frutas, verduras, cereales integrales y proteínas con poca grasa. Limite las bebidas azucaradas, los alimentos procesados y los refrigerios altos en grasa.
  • Duerma lo suficiente: Dormir poco se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad. Procure dormir de 7 a 9 horas de calidad cada noche para apoyar su salud y el manejo del peso.
  • Hable con su médico: Si le cuesta mantener un peso saludable o tiene inquietudes sobre la obesidad, es importante hablar con su médico. El médico puede brindarle apoyo, orientación y consejos personalizados para manejar el peso de forma segura.

Recuerde que estas son recomendaciones generales y pueden no ser adecuadas para todas las personas. Siempre es buena idea consultar a su médico antes de hacer cambios importantes en su estilo de vida o empezar un plan nuevo de ejercicio o alimentación.