Sobre la obesidad periférica

Descripción general

La obesidad periférica significa tener más grasa acumulada en las partes bajas del cuerpo, como las caderas, los muslos, los brazos y las piernas. Suele verse como una silueta en forma de pera. La grasa está distribuida debajo de la piel (tejido subcutáneo).

Este tipo de obesidad suele asociarse con menor riesgo de algunas complicaciones de salud que la obesidad central, que es cuando la grasa se acumula alrededor del abdomen. La grasa en la parte baja del cuerpo (grasa periférica) es menos propensa a causar inflamación. Esto puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades metabólicas (del metabolismo).

Sin embargo, es importante saber que la obesidad, en cualquier forma, puede afectar su salud en general. Para saber si usted tiene obesidad periférica, lo mejor es consultar con su profesional de la salud, quien puede evaluar cómo se distribuye la grasa en su cuerpo y darle orientación personalizada.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la obesidad periférica (acumulación de grasa en las partes externas del cuerpo, como caderas y muslos) no se conocen bien. Se cree que influyen factores genéticos, hormonales y del entorno. Algunas posibles causas son:

  • Factores genéticos: Ciertos genes pueden dar a una persona la tendencia a guardar grasa extra en zonas periféricas.
  • Factores hormonales: Hormonas como el estrógeno y la progesterona influyen en cómo se reparte la grasa en el cuerpo. Los desequilibrios hormonales pueden contribuir a la obesidad periférica.
  • Factores del entorno: Los hábitos de vida, como moverse poco y comer muchas calorías, pueden contribuir al aumento de peso y a la obesidad periférica.

Los factores de riesgo no modificables de la obesidad periférica son aquellos que no se pueden cambiar ni controlar. Estos incluyen:

  • Edad: Con los años, pueden cambiar las hormonas y el metabolismo. Esto puede contribuir al aumento de peso y a la obesidad periférica.
  • Genética: Ciertos factores genéticos pueden influir en la tendencia de una persona a guardar grasa en zonas periféricas.

Los factores de riesgo modificables de la obesidad periférica son aquellos que se pueden influir o cambiar. Estos incluyen:

  • Alimentación: Consumir muchas calorías y comer alimentos muy procesados y con azúcar puede contribuir al aumento de peso y a la obesidad periférica. Seguir un plan de alimentación saludable puede ayudar a manejar el peso.
  • Actividad física: No hacer actividad física con regularidad puede llevar al aumento de peso y contribuir a la obesidad periférica. Hacer ejercicio de forma regular ayuda a mantener un peso saludable.
  • Estilo de vida sedentario: Pasar mucho tiempo sentado o inactivo puede contribuir al aumento de peso y a la obesidad periférica. Incluir más movimiento en su rutina diaria puede ser beneficioso.

Recuerde: cada persona es diferente. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Estos son algunos síntomas comunes de la obesidad:

Síntomas iniciales:

  • Problemas para dormir
  • Falta de aire
  • Problemas de la piel por acumulación de humedad en los pliegues de la piel

Etapas posteriores, progresión o mayor gravedad de la obesidad pueden asociarse con:

  • Apnea del sueño (respiración irregular mientras duerme)
  • Várices
  • Piedras en la vesícula (cálculos biliares)
  • Artrosis (desgaste) en articulaciones que sostienen su peso, sobre todo en las rodillas

Es importante recordar que estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si le preocupa su peso o los síntomas que presenta, consulte a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la obesidad periférica, los profesionales de la salud pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional de la salud revisará en qué partes del cuerpo se acumula la grasa, enfocándose en caderas, muslos y brazos o piernas (áreas periféricas del cuerpo).
  • Historia clínica: Le preguntarán sobre su historia médica, incluidos diagnósticos previos relacionados con la obesidad, su estilo de vida y antecedentes familiares de obesidad u otras afecciones relacionadas. En algunos casos, también considerarán factores genéticos que pueden contribuir a la obesidad.
  • Pruebas de laboratorio: Pueden incluir análisis de sangre para detectar afecciones asociadas con la obesidad, como cómo maneja su cuerpo el azúcar (tolerancia a la glucosa), niveles de grasas en la sangre (lípidos), enzimas del hígado, niveles de vitamina D y evaluación de hormonas.
  • Pruebas genéticas: En algunos casos, se pueden hacer pruebas genéticas para identificar trastornos genéticos específicos de obesidad.
  • Estudios de imagen: Su médico puede recomendar radiografías, resonancia magnética (RM) o absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) para mostrar dónde se almacena la grasa en el cuerpo y si está en las caderas, muslos o brazos y piernas.

Para determinar la gravedad de la obesidad periférica, se pueden hacer exámenes y pruebas adicionales:

  • Circunferencia de la cadera o relación cintura–cadera: Estas mediciones comparan el tamaño de su cintura y sus caderas. Más grasa alrededor de las caderas sugiere obesidad periférica.
  • Biopsia del hígado: En algunos casos, se puede hacer una biopsia del hígado (tomar una pequeña muestra del hígado para analizarla) para evaluar la presencia y la gravedad del hígado graso. Esto puede estar relacionado con la obesidad y ayudar a determinar su gravedad.
  • Pruebas de sangre adicionales: Pueden incluir hemograma completo, niveles de azúcar en la sangre (incluida la hemoglobina A1c [HbA1c]), perfil de lípidos, pruebas de función hepática y pruebas para la infección por hepatitis viral B y C.

Es importante consultar con su profesional de la salud para decidir qué exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la obesidad periférica (grasa que se acumula más en brazos y piernas) son alcanzar y mantener un peso saludable, mejorar su salud en general y reducir el riesgo de complicaciones relacionadas con la obesidad. Estas son algunas opciones de tratamiento y cómo funcionan:

  • Medicamentos: Algunos medicamentos pueden ayudar a bajar de peso. Funcionan al disminuir el apetito, reducir la absorción de grasa o aumentar cómo su cuerpo quema energía. Úselos solo bajo la guía de un profesional de la salud.
  • Terapias: Varias terapias pueden ayudar a tratar la obesidad. Esto puede incluir terapia de conducta para corregir hábitos de alimentación poco saludables y apoyar cambios positivos en su estilo de vida. La terapia cognitivo-conductual (ayuda a cambiar pensamientos y acciones sobre la comida y el ejercicio) puede darle formas de manejar situaciones y cambiar su manera de pensar.
  • Procedimientos médicos: En algunos casos, se pueden recomendar procedimientos como la cirugía bariátrica (cirugía para bajar de peso) para personas con obesidad grave. Estos procedimientos pueden ayudar a bajar mucho de peso y mejorar problemas de salud relacionados con la obesidad.
  • Cambios en los hábitos de salud: Los cambios en el estilo de vida son clave. Incluyen seguir una alimentación balanceada y nutritiva, moverse más, manejar el estrés, mejorar el sueño y fijar metas realistas de pérdida de peso.

Es importante saber que el tratamiento de la obesidad periférica no es aparte del manejo del peso en general. Los mismos principios se aplican a todos los tipos de obesidad. Un plan de tratamiento individual debe hacerse con un profesional de la salud para atender sus necesidades y metas específicas.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Puede haber otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.