Acerca de la obesidad

Descripción general

La obesidad es una enfermedad crónica causada por un exceso de grasa corporal. Ocurre cuando el cuerpo recibe más energía de la que gasta, lo que provoca acumulación de sustancias dañinas. A menudo se relaciona con estrés oxidativo (daño por sustancias que reaccionan en el cuerpo), inflamación y daño de las células (muerte celular).

Para saber si alguien tiene obesidad, con frecuencia se usa el índice de masa corporal (IMC), que compara el peso con la estatura. En personas adultas, un IMC de 30 o más se considera obesidad.

Es importante saber que la obesidad aumenta el riesgo de varias enfermedades, como diabetes, presión arterial alta, enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular (derrame cerebral) y ciertos tipos de cáncer. Además, la obesidad aumenta el riesgo de morir por cualquier causa.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la obesidad son complejas e incluyen una combinación de factores genéticos, ambientales y de conducta. Algunas causas principales son:

  • Factores genéticos: Ciertos genes pueden predisponer a una persona a la obesidad al afectar el metabolismo, el control del apetito y la forma en que el cuerpo almacena grasa.
  • Factores ambientales: El entorno actual favorece una vida sedentaria y facilita el acceso a alimentos procesados y altos en calorías, lo que puede causar aumento de peso.
  • Factores de conducta: Hábitos de alimentación poco saludables, poca actividad física, dormir mal y el estrés pueden contribuir al aumento de peso.

Los factores de riesgo de la obesidad que no se pueden cambiar ni controlar incluyen:

  • Genética: Los antecedentes familiares de obesidad pueden aumentar el riesgo de tener obesidad.
  • Edad: El riesgo de obesidad tiende a aumentar con la edad.
  • Sexo: Las mujeres pueden tener un riesgo más alto que los hombres.

Los factores de riesgo de la obesidad que sí se pueden cambiar o controlar incluyen:

  • Alimentación: Consumir una alimentación alta en calorías, azúcares, grasas no saludables y alimentos procesados puede contribuir al aumento de peso.
  • Actividad física: Un estilo de vida sedentario, con poca o ninguna actividad física, aumenta el riesgo de obesidad.
  • Sueño: Dormir poco o tener sueño de mala calidad puede contribuir al aumento de peso.

Recuerde que, aunque estos factores influyen en la obesidad, cada persona es diferente. Lo mejor es que consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Síntomas comunes relacionados con la obesidad:

  • Problemas para dormir
  • Apnea del sueño (respiración irregular y pausas al dormir)
  • Falta de aire
  • Venas varicosas
  • Problemas de la piel por humedad en los pliegues
  • Piedras en la vesícula (cálculos biliares)
  • Artrosis (desgaste de las articulaciones), sobre todo en las que soportan el peso, como las rodillas

A medida que la obesidad progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer síntomas adicionales, como:

  • Cansancio o fatiga extrema
  • Dificultad para respirar
  • Mareo
  • Lentitud o mucho sueño durante el día
  • Dolores de cabeza
  • Ronquidos fuertes, sensación de ahogo o dificultad para respirar por la noche (síntomas de apnea del sueño)

Es importante saber que la obesidad aumenta el riesgo de otros problemas de salud, como presión arterial alta, niveles altos de azúcar en la sangre (diabetes), colesterol alto y triglicéridos altos. Estos problemas pueden aumentar los síntomas y las complicaciones relacionadas con la obesidad.

Si presenta alguno de estos síntomas o le preocupa su peso, consulte a un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.

Diagnóstico

Para diagnosticar la obesidad, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: el profesional buscará señales físicas de obesidad, como exceso de grasa corporal y mayor circunferencia de la cintura.
  • Índice de masa corporal (IMC): es un cálculo que estima el peso en relación con la estatura. Da una idea aproximada del grado de obesidad.
  • Mediciones de grasa corporal: incluyen pruebas del grosor de los pliegues de la piel y la comparación entre cintura y cadera.
  • Estudios por imágenes: pueden incluir ecografía (ultrasonido), tomografía computarizada (TC; una radiografía especial con imágenes en capas) y resonancia magnética (RM; imágenes detalladas con imanes) para ver cómo se distribuye la grasa en el cuerpo e identificar riesgos de salud relacionados.
  • Análisis de sangre: pueden solicitarse para revisar los niveles de colesterol y glucosa, la función del hígado, la detección de diabetes, la función de la tiroides y la salud del corazón.

Para determinar la gravedad de la obesidad, pueden recomendarse pruebas adicionales:

  • Medición de la circunferencia de la cintura: medir la grasa alrededor de la cintura puede ayudar a predecir el riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad.
  • Absorciometría por rayos X de energía dual (DXA): es una radiografía especial que ofrece una medición más precisa de la composición corporal, incluida la densidad ósea y la distribución de la grasa.
  • Otras pruebas especializadas: según su situación, pueden hacerse pruebas adicionales, como evaluaciones del corazón (por ejemplo, electrocardiograma) o evaluaciones metabólicas, para conocer el impacto de la obesidad en su salud general.

Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizados según su situación específica.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la obesidad son:

  • Reducir el peso o mantener un peso corporal ideal: La meta principal es bajar de peso y mantenerlo con el tiempo. Esto mejora otros problemas de salud y ayuda a evitar complicaciones futuras.

Las opciones de tratamiento para la obesidad incluyen:

  • Cambios en el estilo de vida (alimentación/ejercicio/conducta): Consiste en cambiar hábitos de alimentación, aumentar la actividad física y trabajar en los factores de conducta que llevan a comer de más. Se recomienda un plan de alimentación personalizado, por ejemplo una dieta mediterránea equilibrada baja en calorías, junto con ejercicio regular.
  • Medicamentos: Se pueden recetar medicamentos cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes. Estos medicamentos pueden reducir el apetito, disminuir la absorción de grasa o aumentar el metabolismo. Deben usarse bajo la guía de un profesional de la salud.
  • Cirugía: En casos graves de obesidad, se puede considerar la cirugía bariátrica (cirugía para bajar de peso). Este procedimiento reduce el tamaño del estómago o desvía una parte del sistema digestivo para limitar cuánto come o cuántos nutrientes absorbe el cuerpo.

Es importante saber que los tipos de medicamentos, las terapias, los procedimientos y los cambios de conducta deben adaptarse a sus necesidades y a su historial médico. Consultar con un profesional de la salud es clave para decidir el enfoque más adecuado.

Muchos factores pueden afectar la dosis de los medicamentos. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis en su caso. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.