Obesidad e hipertensión
La hipertensión, también llamada presión arterial alta, puede ser una complicación de la obesidad. Cuando una persona tiene obesidad, puede causar o empeorar la hipertensión de varias maneras. La obesidad hace que el corazón trabaje más para bombear sangre por el cuerpo, lo que sube la presión. Esto puede deberse a cambios en las hormonas y a alteraciones en el sistema nervioso simpático, que controla la respuesta de “lucha o huida”. La obesidad también puede dañar los riñones, que ayudan a controlar la presión arterial.
Reconocer la hipertensión puede ser difícil porque casi nunca causa síntomas. Sin embargo, si una persona con hipertensión tiene ciertos síntomas, puede tratarse de una crisis hipertensiva, que es una emergencia médica. Los síntomas de una crisis hipertensiva incluyen:
- Presión arterial de 180/120 mm Hg o más que no baja después de descansar 5 minutos.
- Dolor de pecho.
- Falta de aire.
- Dolor de espalda.
- Debilidad.
- Entumecimiento.
- Cambios en la visión.
- Dificultad para hablar.
Es importante saber que una persona puede tener una lectura de 180/120 mm Hg o más sin tener síntomas. En ese caso, debe hablar con su médico para revisar sus medicamentos u otros tratamientos.
Cuando la hipertensión ocurre como complicación de la obesidad, se pueden recomendar varias acciones y tratamientos. Estos incluyen:
- Disminuir los latidos del corazón y la cantidad de sangre que el corazón bombea.
- Dilatar las arterias para que la sangre fluya mejor.
- Disminuir el volumen de sangre (menos líquido en el cuerpo).
- Bloquear el sistema nervioso simpático (parte que activa la respuesta de lucha o huida).
Recuerde que estas recomendaciones deben hacerlas profesionales de la salud. Siempre consulte con su médico antes de probar remedios caseros o medicamentos de venta libre para la hipertensión.
Saber cuándo buscar ayuda es clave. Si cree que puede tener hipertensión, hable con un médico. Además, si presenta síntomas graves como cansancio intenso, náuseas, vómitos, confusión, dolor de pecho, temblores musculares, falta de aire, dolor de espalda, entumecimiento o debilidad, o dificultad para hablar, busque atención médica de inmediato, ya que podría ser una emergencia.
Recuerde consultar siempre con su médico para recibir consejos y orientación personalizados sobre hipertensión y obesidad. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Los efectos secundarios pueden ocurrir. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.