Uso indebido de anfetamina/dextroanfetamina (Adderall)
La anfetamina es un medicamento que se receta con frecuencia para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la narcolepsia. Sin embargo, algunas personas pueden usar la anfetamina de forma indebida o abusar de ella al tomarla de manera distinta a como se indicó. El uso indebido ocurre cuando se toman dosis más altas de las recetadas, se toma con más frecuencia de la recomendada o se usa sin receta. Algunas personas empiezan a tomar anfetamina para mejorar la concentración y la atención, o para bajar de peso. Estudiantes, atletas y personas con trastornos alimentarios que intentan bajar de peso pueden tener mayor riesgo de usarla de manera indebida.
El uso indebido de anfetamina puede ocurrir por varias razones. Hay factores de riesgo que no se pueden cambiar y factores de riesgo que sí se pueden cambiar. A continuación se explican:
- Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Antecedentes de consumo problemático de drogas o alcohol: Las personas con trastorno por consumo de sustancias (consumo problemático de drogas, alcohol u otras sustancias) tienen mayor riesgo de usar anfetamina de forma indebida y desarrollar dependencia.
- Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Tomar más cantidad que la recetada: Quienes toman más anfetamina de la indicada por su profesional de la salud aumentan el riesgo de desarrollar una adicción.
- Tomarla por más tiempo o con más frecuencia de lo indicado: Usarla más tiempo o más veces de lo recomendado también puede contribuir a la adicción.
- Usarla sin receta: Conseguir y usar anfetamina sin una receta válida aumenta el riesgo de uso indebido y abuso.
Es importante saber que, aunque estos factores aumentan la probabilidad de abuso de anfetamina, cualquier persona puede desarrollar una adicción a la anfetamina. Si usted tiene inquietudes sobre el uso de su medicamento o sospecha que alguien que conoce está usando anfetamina de forma indebida, busque ayuda con un profesional de la salud. Esta persona puede brindarle orientación y apoyo.
Cuando se usa anfetamina de forma indebida o hay consumo problemático, pueden aparecer varios síntomas y efectos secundarios. Estos son los síntomas más comunes del consumo problemático de anfetamina:
- Sensación de energía y concentración: algunas personas pueden sentirse con mucha energía, más concentradas, entusiasmadas o con más confianza en sí. Esto es más probable cuando se usa el medicamento de forma indebida.
- Euforia: a veces puede haber sensación de euforia cuando se usa anfetamina de forma indebida.
- Dolor de cabeza: es uno de los efectos secundarios más comunes. En algunos estudios, hasta 26 de cada 100 personas que tomaron la presentación de liberación prolongada de anfetamina dijeron tener dolor de cabeza.
- Náuseas: también es un efecto secundario común del uso indebido de anfetamina.
Cuando el consumo problemático avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas:
- Insomnio: el uso indebido puede causar insomnio intenso. Puede costar dormirse o mantener el sueño.
- Cansancio: puede sentirse muy cansado por dormir mal debido al consumo de anfetamina.
- Depresión: el uso inadecuado puede causar síntomas depresivos como tristeza persistente, pérdida de interés en actividades y sensación de desesperanza.
- Problemas en la piel: algunas personas desarrollan problemas en la piel por el uso prolongado de anfetamina. Pueden incluir erupciones, ronchas u otras reacciones alérgicas.
- Cambios de humor o irritabilidad: el uso indebido puede causar cambios de humor e irritabilidad, lo que afecta la conducta y las relaciones con otras personas.
- Agresividad y alucinaciones: en casos graves, puede haber conducta agresiva y alucinaciones.
- Daño al corazón: el uso prolongado de dosis altas puede dañar el corazón y aumentar el riesgo de problemas cardíacos, como latidos irregulares o incluso un ataque cardíaco.
Estos síntomas varían entre personas. Dependen de la dosis, la frecuencia de uso y qué tan sensible es cada persona. Si usted o alguien que conoce presenta estos síntomas por posible consumo problemático de anfetamina, busque ayuda médica y apoyo de profesionales de la salud. Ellos pueden ofrecer orientación y opciones de tratamiento según sus necesidades.
Para diagnosticar un trastorno por consumo de anfetaminas, el personal de salud suele hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Revisión del historial médico: Un profesional de la salud le preguntará sobre su historia clínica, incluido cualquier uso previo o actual de anfetaminas. Le preguntará la dosis y la frecuencia de uso.
- Preguntas sobre el uso de anfetaminas: Un profesional de la salud hará preguntas específicas sobre su uso de anfetamina/dextroanfetamina (Adderall), como la dosis que toma y con qué frecuencia la toma. También puede preguntar sobre otros medicamentos que toma ahora, incluso los de venta libre, vitaminas y suplementos.
- Evaluación de síntomas de abstinencia: Un profesional de la salud le preguntará si tiene síntomas cuando deja de tomar anfetaminas. Los síntomas de abstinencia pueden incluir cansancio, depresión, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
- Examen físico: Un profesional de la salud puede hacer un examen físico para buscar señales de uso de anfetaminas. Esto puede incluir medir su ritmo cardíaco y su presión arterial para ver posibles efectos cardiovasculares (del corazón) del medicamento.
Para determinar la etapa o gravedad del trastorno por consumo de anfetaminas, se pueden realizar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Criterios diagnósticos del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5): Muchos profesionales de salud mental usan estos criterios para diagnosticar un trastorno por consumo de sustancias. Este manual da guías para diagnosticar estos trastornos, incluido el consumo de anfetaminas.
- Evaluación psicológica: Un profesional de salud mental puede hacer una evaluación psicológica para conocer cómo el consumo de anfetaminas afecta su salud mental. Esta evaluación puede incluir entrevistas y cuestionarios para reunir información sobre sus pensamientos, sentimientos y conductas relacionadas con el consumo de sustancias.
- Pruebas de laboratorio: En algunos casos, el personal de salud puede pedir pruebas de laboratorio para detectar anfetaminas u otras sustancias en su organismo. Estas pruebas pueden ayudar a confirmar un consumo reciente o a identificar patrones de uso indebido.
Es importante saber que, si un profesional de la salud determina que usted tiene un trastorno por consumo de anfetaminas (adicción), puede remitirle a un centro de rehabilitación o a un centro de desintoxicación para más evaluación y tratamiento. Estos centros especializados pueden darle atención integral y apoyo si usted enfrenta un trastorno por consumo de sustancias.
Las metas del tratamiento para la adicción a las anfetaminas son ayudarle a superar la adicción, manejar los síntomas de abstinencia y desarrollar nuevas formas de afrontamiento. A continuación, los tipos de tratamiento recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Desintoxicación (también llamada detox): Es posible que usted necesite hacer la desintoxicación en un centro o en un hospital. La desintoxicación le ayuda a reducir poco a poco el consumo de anfetaminas y a manejar los síntomas de abstinencia. También ayuda a romper la dependencia física.
- Medicamentos: Actualmente no hay medicamentos aprobados por la FDA (Food and Drug Administration) específicamente para tratar la adicción a las anfetaminas. Sin embargo, en algunos casos, los médicos pueden recetar medicamentos para ayudar a manejar los síntomas de abstinencia a corto plazo y los deseos intensos de consumir a largo plazo.
- Terapia y consejería:
- Psicoterapia individual: Son sesiones uno a uno con un terapeuta. Le ayudan a abordar las causas de fondo de su adicción y a desarrollar hábitos y estrategias sanas para afrontar.
- Reuniones de grupos de apoyo: Participar en grupos de apoyo le permite conectarse con otras personas que han pasado por retos similares. Estos grupos ofrecen un ambiente de apoyo para compartir experiencias, aprender y recibir ánimo.
- Terapia cognitivo-conductual: Se enfoca en identificar pensamientos y conductas negativas relacionadas con el consumo de anfetaminas. Le ayuda a desarrollar nuevas estrategias de afrontamiento y maneras más saludables de manejar el estrés.
- Evaluación: Se hace una evaluación para conocer sus necesidades específicas y crear un plan de tratamiento personalizado.
- Plan de seguimiento: Preparar un plan para después del tratamiento es una parte importante del proceso. Esto puede incluir psicoterapia individual y de grupo de forma continua, realizada por terapeutas autorizados. En el centro de rehabilitación, los médicos y los terapeutas le orientan sobre cómo vivir sin anfetaminas y le ayudan a encontrar habilidades nuevas y saludables para afrontar.
En conjunto, la desintoxicación, la terapia y la consejería, los medicamentos (cuando corresponda) y el plan de seguimiento trabajan juntos para ayudarle a superar la adicción a las anfetaminas. Recuerde que buscar tratamiento es esencial para lograr un buen resultado, y hay muchos recursos disponibles para apoyar a quienes desean recuperarse de la adicción a las anfetaminas.
Con el tiempo, el consumo problemático de anfetaminas puede avanzar hacia la adicción y la dependencia. El cuerpo y el cerebro pueden volverse dependientes de las anfetaminas, lo que hace que la persona necesite más cantidad para lograr los mismos efectos. Así, la dosis inicial deja de hacer el mismo efecto y la persona aumenta el consumo. Con el tiempo, el cuerpo empieza a depender de las anfetaminas para sentirse normal. Esto es un signo de adicción.
En cuanto a las complicaciones del consumo problemático de anfetaminas, pueden ocurrir efectos físicos y psicológicos. Las complicaciones incluyen:
- Inquietud
- Ansiedad
- Problemas del sueño
- Temblores musculares
- Cansancio
- Depresión
- Problemas en la piel
- Mareo
- Pérdida de peso
Además de estas complicaciones inmediatas, también pueden observarse efectos a largo plazo del consumo indebido de anfetaminas. Estos pueden incluir:
- Daño al corazón
- Convulsiones
- Venas colapsadas (por inyectarse)
- Daño en la cavidad nasal (por inhalar por la nariz)
Es importante saber que el consumo problemático de anfetaminas se ha asociado con tasas más altas de consumo problemático de otras sustancias, como el consumo excesivo de alcohol en poco tiempo.
El tratamiento puede reducir la progresión y las complicaciones del consumo problemático de anfetaminas. Puede ayudarle a superar la adicción, manejar los síntomas de abstinencia (malestar al dejar la sustancia) y mejorar su bienestar general. Sin embargo, cada persona es única y los resultados del tratamiento pueden variar.
Si usted o alguien que conoce tiene dificultades con el consumo problemático de anfetaminas, busque ayuda profesional. Un profesional de la salud puede brindarle orientación y apoyo según sus necesidades. Recuerde: pedir ayuda es un paso valiente hacia la recuperación.