Estrés psicológico

Descripción general

El estrés psicológico es una respuesta emocional a algo externo que afecta su bienestar mental y físico. Puede ser de corta duración o durar mucho tiempo, según cuánto dure la causa.

El estrés hace que el cuerpo libere ciertas hormonas. Estas hormonas pueden tener efectos negativos en la salud mental y física.

Cada persona reacciona de manera distinta al estrés. Para algunas personas es motivador. Para otras, resulta abrumador.

El estrés se vuelve un problema cuando interfiere con su salud y bienestar. Puede causar emociones difíciles, como ansiedad y depresión. También puede disminuir las defensas del cuerpo y aumentar la probabilidad de enfermarse. El estrés puede aparecer con varios síntomas físicos y emocionales.

Es importante que usted maneje el estrés de forma adecuada para cuidar su salud y bienestar en general.

Causas y factores de riesgo

El estrés psicológico puede tener varias causas en el cuerpo, entre ellas:

  • Activación del eje hipotálamo‑hipófisis‑adrenal (HHA): el estrés psicológico hace que las glándulas suprarrenales liberen hormonas del estrés, como el cortisol. Esta respuesta hormonal puede causar cambios físicos en el cuerpo.
  • Activación del sistema nervioso simpático: el estrés psicológico activa esta parte del sistema nervioso, lo que aumenta los latidos del corazón, la presión arterial y otras respuestas físicas.

Los factores de riesgo no modificables del estrés psicológico son cosas que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Predisposición genética: algunas personas pueden tener una susceptibilidad genética a sentir niveles más altos de estrés o a reaccionar más ante situaciones estresantes.
  • Experiencias tempranas de vida: experiencias adversas en la infancia o traumas pueden aumentar el riesgo de tener estrés psicológico más adelante.

Los factores de riesgo modificables del estrés psicológico son cosas que sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Factores de estilo de vida: elecciones poco saludables, como mala alimentación, no hacer ejercicio, dormir poco y consumo problemático de sustancias, pueden aumentar el estrés.
  • Apoyo social: la falta de apoyo social o relaciones interpersonales difíciles puede aumentar la vulnerabilidad al estrés psicológico.
  • Mecanismos de afrontamiento: estrategias poco efectivas, como evitar los problemas o conductas poco saludables (como beber alcohol en exceso o fumar), pueden empeorar el estrés psicológico.
  • Factores relacionados con el trabajo: altas exigencias, poco control sobre las tareas y mal equilibrio entre trabajo y vida personal pueden aumentar el estrés.

Es importante saber que, aunque estos factores pueden influir en el estrés psicológico, cada persona vive y responde al estrés de forma diferente. Siempre es aconsejable buscar ayuda profesional si usted tiene mucho malestar o dificultad para manejar el estrés.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del estrés psicológico (estrés emocional) incluyen:

  • Dolor de cabeza.
  • Tensión muscular.
  • Palpitaciones (sensación de latidos rápidos o fuertes).
  • Sentir que todo le supera.
  • Dificultad para concentrarse o para recordar cosas.
  • Cambios de humor (como irritabilidad o enojo).
  • Náuseas.
  • Estreñimiento o diarrea.

A medida que el estrés psicológico empeora o se hace más intenso, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Insomnio o dificultad para quedarse dormido o para seguir dormido.
  • Preocupación excesiva.
  • Presión arterial alta (también llamada hipertensión).
  • Latidos del corazón muy rápidos (taquicardia).
  • Rechinar los dientes.
  • Tensión muscular (rigidez o dolor en la espalda y el cuello).
  • Disminución del deseo sexual.
  • Pensamientos pesimistas.
  • Cansancio.
  • Olvidos.
  • Dificultad para concentrarse.

Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si usted presenta alguno de estos síntomas, se recomienda consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y un plan adecuado para manejarlos. Recuerde: las técnicas para manejar el estrés y algunos cambios en su estilo de vida también pueden ayudar a reducir el impacto del estrés psicológico.

Diagnóstico

Para diagnosticar el estrés psicológico, los profesionales de la salud suelen basarse en lo que la persona informa y en cuestionarios que usted completa. Estos son los exámenes, pruebas y procedimientos que se usan con más frecuencia para diagnosticar el estrés psicológico:

  • Entrevistas clínicas: Los profesionales de la salud hacen entrevistas para evaluar sus síntomas y cómo vive usted el estrés. Esto ayuda a entender su punto de vista e interpretar sus síntomas.
  • Cuestionarios autoaplicados: Cuestionarios como la Escala de Estrés Percibido (Perceived Stress Scale, PSS) y la Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés de 21 preguntas (Depression Anxiety Stress Scale-21, DASS-21) se usan mucho para medir el nivel de estrés y los síntomas relacionados. Estos cuestionarios ofrecen información útil sobre cómo percibe usted su estrés.
  • Pruebas de conducta: La Prueba de Estrés Social de Trier (Trier Social Stress Test, TSST) es una prueba común para medir el estrés agudo (de corto plazo). Incluye tareas como hablar en público y hacer cálculos. Después, se revisan medidas del cuerpo y del pensamiento para evaluar el nivel de estrés.

Para determinar el nivel o la gravedad del estrés psicológico, también se pueden usar:

  • Índice de Severidad Global (Global Severity Index, GSI): Mide qué tan graves son, en conjunto, los síntomas psicológicos de una persona.
  • Total de Síntomas Positivos (Positive Symptom Total, PST) e Índice de Malestar por Síntomas Positivos (Positive Symptom Distress Index, PSDI): Evalúan síntomas específicos y el malestar que causan.
  • Inventario de Malestar Psicológico (Psychological Distress Inventory, PDI): Es un cuestionario que usted mismo completa y que mide el impacto del malestar psicológico y de las terapias relacionadas.

Es importante saber que el diagnóstico y la determinación de la gravedad del estrés psicológico requieren una evaluación profesional. Consulte a su proveedor de atención médica para una evaluación precisa y para conocer las opciones de tratamiento adecuadas.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del estrés psicológico incluyen:

  • Alivio de los síntomas: El objetivo inicial es aliviar síntomas como ansiedad, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
  • Mejora del funcionamiento: El tratamiento busca disminuir las limitaciones para funcionar causadas por el estrés psicológico y mejorar las actividades diarias en el trabajo, las relaciones y el cuidado personal.
  • Mejora de la calidad de vida: El objetivo general es aumentar el bienestar y la calidad de vida al reducir el impacto negativo del estrés psicológico en la salud física y mental.

Tratamientos recomendados para el estrés psicológico:

  • Medicamentos: Un profesional de la salud puede recetar ciertos medicamentos para ayudar a controlar los síntomas. Estos pueden incluir antidepresivos y medicamentos para la ansiedad (ansiolíticos). Siempre hable con un profesional de la salud sobre el medicamento y la dosis adecuados para usted.
  • Terapias: Varios tipos de terapia pueden ser eficaces. Incluyen la terapia cognitivo-conductual (TCC), que ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas; la reducción del estrés basada en la atención plena, que enseña técnicas para manejar el estrés con prácticas de atención plena (mindfulness); y técnicas de relajación, como ejercicios de respiración profunda o relajación muscular progresiva.
  • Procedimientos terapéuticos: Algunos procedimientos, como el biofeedback (retroalimentación biológica) o el neurofeedback, pueden ayudarle a controlar las respuestas del cuerpo al estrés y a aprender técnicas de relajación.
  • Cambios en los hábitos de salud: Adoptar hábitos de vida saludables también puede ayudar mucho. Entre ellos: hacer ejercicio con regularidad, dormir lo suficiente, llevar una alimentación equilibrada, evitar el consumo excesivo de alcohol o cafeína y realizar actividades que favorezcan la relajación y el autocuidado.

La eficacia de estos tratamientos puede variar de una persona a otra. Se recomienda consultar a un profesional de la salud que pueda darle consejos personalizados según sus necesidades y circunstancias.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.