Síndrome de fase retrasada del sueño
El síndrome de fase retrasada del sueño, conocido en inglés como DSPS, es un trastorno crónico del ritmo circadiano (el reloj interno del cuerpo) que afecta el ciclo de sueño y vigilia. Hace que a la persona le cueste dormirse a una hora habitual y que le cueste despertarse con facilidad por la mañana.
Las causas del síndrome no se entienden por completo, pero hay varios factores que pueden contribuir:
- Factores genéticos: La investigación sugiere que puede haber un componente genético, porque tiende a presentarse en varias personas de una misma familia. Ciertas variaciones en los genes pueden afectar el reloj interno del cuerpo y alterar el ciclo de sueño y vigilia.
- Retraso en la liberación de melatonina: La melatonina es una hormona que ayuda a regular el ciclo de sueño y vigilia. En las personas con este síndrome, la melatonina se libera más tarde, lo que dificulta quedarse dormido a la hora deseada.
- Exposición a la luz: La luz ayuda a regular el reloj interno del cuerpo. Mucha luz por la tarde o noche, o poca luz natural durante el día, puede alterar el ciclo de sueño y vigilia y contribuir al síndrome.
- Hábitos de sueño (higiene del sueño): Hábitos poco saludables, como horarios irregulares, siestas excesivas y rutinas de acostarse inconsistentes, pueden contribuir al síndrome o empeorar sus síntomas.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. Un factor de riesgo no modificable para este síndrome es la edad. A menudo empieza en la adolescencia o al inicio de la adultez, pero puede presentarse a cualquier edad.
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Exposición a la luz: Manejar la luz es clave. Evite la luz intensa por la tarde y noche, y procure suficiente luz natural durante el día para ayudar a regular el ciclo de sueño y vigilia.
- Horario de sueño: Establezca un horario fijo. Acuéstese y levántese a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, para ayudar a regular el reloj interno del cuerpo.
- Ambiente para dormir: Cree un espacio cómodo para dormir. Mantenga el dormitorio fresco, oscuro y silencioso para favorecer un mejor sueño.
- Prácticas de buenos hábitos de sueño: Evite actividades estimulantes antes de acostarse, limite la cafeína y practique técnicas de relajación para mejorar la calidad del sueño.
El síndrome de retraso de fase del sueño, conocido en inglés como DSPS, es un trastorno del sueño por alteración del ritmo circadiano. El ritmo circadiano es el “reloj interno” del cuerpo. Con este síndrome, usted se duerme y se despierta más tarde que los horarios habituales o socialmente aceptados (por ejemplo, escuela o trabajo).
Los síntomas tempranos más comunes incluyen:
- Dificultad para quedarse dormido
- Somnolencia y cansancio durante el día
- Dificultad para despertarse a una hora adecuada para la escuela, el trabajo u otras actividades
- Sentirse adormilado y con dificultad para levantarse de la cama al despertar
Es importante saber que este síndrome es más frecuente en adolescentes. Sin embargo, también puede afectar a adultos, aunque con menos frecuencia. Si sospecha que usted o alguien que conoce puede tener este síndrome, hable con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan adecuado para manejarlo.
Para diagnosticar el trastorno de fase retrasada del sueño (DSPS, por sus siglas en inglés), los profesionales de la salud suelen hacer varias evaluaciones, pruebas y procedimientos. Estos son los métodos más comunes:
- Examen físico: Su profesional de la salud comenzará con un examen físico para evaluar su salud general y descartar problemas médicos que puedan contribuir a sus problemas de sueño.
- Evaluación de síntomas: Le harán preguntas sobre sus patrones de sueño, como a qué hora suele acostarse y levantarse, cuánto tarda en dormirse y qué tan descansado se siente al despertar.
- Diario de sueño: Llevar un diario de sueño ayuda a seguir sus patrones durante un tiempo. Se le pedirá anotar la hora de acostarse, la hora de despertarse y cualquier factor que pueda afectar la calidad de su sueño.
- Actigrafía: Es un método no invasivo. Consiste en usar un dispositivo pequeño en la muñeca para registrar sus ciclos de sueño y vigilia durante varios días o semanas. Mide el movimiento y la exposición a la luz para aportar datos objetivos sobre sus hábitos de sueño.
- Polisomnografía (PSG): La PSG es un estudio completo del sueño en un laboratorio. Evalúa aspectos como las ondas cerebrales, los niveles de oxígeno, los movimientos del cuerpo y la frecuencia cardíaca. Puede ayudar a diagnosticar otros trastornos del sueño que pueden presentarse junto con el DSPS.
Además de estos métodos, para determinar la etapa o la gravedad del DSPS pueden ser necesarias más evaluaciones y pruebas, como:
- Prueba de inicio de melatonina con luz tenue (DLMO): Mide a qué hora su cuerpo empieza a producir melatonina por la tarde o noche, usando muestras de saliva o sangre. Ayuda a conocer el ritmo circadiano del cuerpo (su reloj interno), que en el DSPS puede estar retrasado.
- Cuestionario de matutinidad-vespertinidad (MEQ): Es un cuestionario que usted responde. Evalúa si prefiere actividades por la mañana o por la noche. Ayuda a clasificar a las personas como más “de mañana” o más “de noche” y da información sobre sus preferencias de ritmo interno.
- Prueba de latencia del sueño: Mide qué tan rápido se duerme durante siestas programadas a lo largo del día. A menudo se usa junto con la PSG para evaluar la somnolencia durante el día y entender cómo el DSPS afecta su funcionamiento diurno.
Al combinar estas evaluaciones, pruebas y procedimientos, los profesionales de la salud pueden diagnosticar el DSPS con precisión y determinar su etapa o gravedad. Esta información es clave para crear un plan de tratamiento adecuado a las necesidades de cada persona.
Las metas del tratamiento para el síndrome de fase retrasada del sueño (DSPS) son ayudarle a establecer un horario regular de dormir y despertar y mejorar la calidad general de su sueño. Hay varias opciones de tratamiento para lograr estas metas, entre ellas:
- Orientación sobre higiene del sueño: consiste en adoptar hábitos y conductas saludables para dormir mejor. Algunas recomendaciones:
- Mantener un horario fijo: acuéstese y levántese a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana.
- Crear una rutina relajante a la hora de acostarse, como leer un libro o tomar un baño tibio.
- Hacer que su dormitorio sea cómodo, fresco y oscuro.
- Evitar actividades estimulantes cerca de la hora de dormir, como usar dispositivos electrónicos o consumir cafeína.
- Terapia con luz: consiste en exponerse a luz brillante, por lo general por la mañana, para ayudar a reajustar el reloj interno del cuerpo. Puede hacerse con dispositivos de luz especiales o pasando tiempo afuera con luz solar natural. La terapia con luz ayuda a regular el ciclo sueño-vigilia al disminuir la producción de melatonina, una hormona que provoca somnolencia.
- Medicamentos: en algunos casos, se pueden recetar medicamentos para ayudar a regular los patrones de sueño. Uno de uso común es la melatonina, que es una hormona que ayuda a regular el ciclo sueño-vigilia. Los suplementos de melatonina se pueden tomar por la tarde para favorecer quedarse dormido más temprano. Otro medicamento que puede usarse es el aripiprazol en dosis bajas, que ha mostrado disminuir el tiempo de sueño muy prolongado.
- Intervenciones conductuales: procedimientos terapéuticos como la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) pueden ser útiles en personas con DSPS. La TCC-I se enfoca en cambiar pensamientos y conductas que contribuyen al insomnio y ayuda a desarrollar hábitos saludables de sueño.
Es importante saber que los planes de tratamiento pueden variar según las necesidades y preferencias de cada persona. Hable con un profesional de la salud para determinar el enfoque más adecuado para el DSPS.
Con el tiempo, la evolución del DSPS (síndrome de retraso de fase del sueño, por sus siglas en inglés) puede variar entre personas. Algunas mantienen un patrón estable de quedarse dormidas muy tarde durante toda la vida. Otras notan cambios en su sueño con la edad. Es importante saber que el DSPS no es lo mismo que ser una persona noctámbula. El DSPS ocurre por una alteración en cómo el reloj interno del cuerpo regula el sueño y la vigilia.
Cuando el DSPS progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer complicaciones, como:
- Bajo rendimiento escolar o laboral: el DSPS dificulta cumplir los horarios de escuela o trabajo y puede bajar las calificaciones o el desempeño.
- Falta de sueño: el horario de sueño retrasado puede hacer que duerma menos horas. La falta de sueño crónica afecta la salud en general. Aumenta el riesgo de accidentes, causa dificultad para pensar con claridad, cambios en el ánimo y baja de las defensas.
- Aparición de otras afecciones al mismo tiempo: el DSPS se asocia con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastorno del espectro autista (TEA). Estas condiciones pueden complicar el manejo del DSPS.
- Problemas de salud mental: el sueño interrumpido y la falta de sueño pueden causar o empeorar depresión, ansiedad y otros trastornos del ánimo.
- Conductas perjudiciales: dormir menos en personas con DSPS se ha relacionado con autolesiones, rabietas y agresividad.
- Impacto social: el horario de sueño y vigilia retrasado puede afectar la vida social y dificultar participar en actividades en horarios habituales.
Hablar con un profesional de la salud es clave para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado para el DSPS.