Acerca de las úlceras por presión (escaras)
Las úlceras por presión, también llamadas llagas por presión o escaras, son lesiones en áreas específicas de la piel y del tejido que está debajo. Ocurren cuando hay presión excesiva y por mucho tiempo en una parte del cuerpo. Esto hace que no llegue suficiente sangre a esa zona. Como resultado, pueden formarse heridas cerradas o abiertas.
Las úlceras por presión afectan con frecuencia zonas donde el hueso sobresale, como los codos, las rodillas, el cóccix (al final de la columna), los tobillos y los talones. Se clasifican en cuatro etapas según su gravedad. En la etapa 2, la llaga afecta las dos capas de la piel, pero aún no llega a la capa de grasa que está debajo.
Las úlceras por presión pueden causar dolor, molestias y complicaciones, como infecciones. La prevención y el tratamiento adecuado son importantes para manejarlas de forma eficaz.
Causas en el cuerpo de las úlceras por presión (llagas por estar mucho tiempo en la misma posición):
- Mala circulación: llega menos sangre a la zona afectada. Esto puede dañar los tejidos y formar úlceras.
- Menos oxígeno en los tejidos: si no llega suficiente oxígeno, los tejidos sanan peor y aumenta el riesgo de úlceras.
- Poco riego de sangre a los tejidos: llega menos sangre para llevar nutrientes y retirar desechos. Esto favorece que se formen úlceras.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Edad avanzada: el riesgo sube con la edad por cambios en la piel y menor movilidad. Con los años, la piel se vuelve más delgada y frágil, y se daña con más facilidad.
- Enfermedades crónicas: como la diabetes, las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos, y los trastornos del sistema nervioso. Estas condiciones pueden causar mala circulación y daño en los tejidos.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Inmovilidad: estar mucho tiempo sin moverse o con movilidad limitada aumenta la presión en zonas específicas del cuerpo y el riesgo de úlceras.
- Mala nutrición: la desnutrición o no comer suficientes nutrientes esenciales daña la salud de los tejidos y dificulta la cicatrización.
- Fumar: reduce el flujo de sangre y el oxígeno a los tejidos, y aumenta el riesgo de úlceras.
- Falta de líquidos: no tomar suficiente agua reseca la piel y la hace más propensa a dañarse.
- Edema (hinchazón por acumulación de líquidos): aumenta la presión y empeora el flujo de sangre, lo que sube el riesgo de úlceras.
- Obesidad (exceso de peso): el peso extra aumenta la presión en zonas vulnerables y puede dañar los tejidos.
- Anemia: tener pocas células rojas o poca hemoglobina reduce el oxígeno que llega a los tejidos y dificulta la cicatrización.
Es importante saber que esta lista no incluye todos los factores y cada persona es diferente. Para recibir consejos personalizados, consulte con un profesional de la salud.
Síntomas tempranos comunes de las úlceras por presión (llagas por presión):
- Dolor o sensibilidad al tocar
- Hinchazón
- Calor
- Cambio en el color de la piel
A medida que las úlceras por presión empeoran, pueden aparecer estos síntomas:
- Pus o líquido verdoso que sale de la llaga
- Posible necrosis (tejido muerto)
- Mal olor
- Fiebre
- Color morado en el área
- La zona se siente dura o muy blanda (como masa)
Es importante saber que, si no se tratan, las úlceras por presión pueden causar daño a largo plazo en la piel, los músculos y los huesos de abajo. Buscar atención temprana es fundamental para prevenir complicaciones. Si tiene cualquier síntoma relacionado con úlceras por presión, consulte a un profesional de la salud para una evaluación y tratamiento adecuados.
Exámenes, pruebas y procedimientos que se usan con frecuencia para diagnosticar úlceras por presión incluyen:
- Examen visual: un médico o una enfermera observará la úlcera y la comparará con la piel alrededor.
- Revisión de antecedentes médicos: le preguntarán sobre enfermedades de base, como diabetes o lesiones de la médula espinal, que pueden aumentar el riesgo de úlceras por presión.
- Pruebas de imagen: radiografías, tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM), gammagrafía ósea y cintigrafía. Se usan para ver el daño en los tejidos, buscar infecciones o deformidades en los huesos y ayudar a decidir el tratamiento.
- Cultivos microbiológicos: estas pruebas consisten en tomar muestras de la úlcera para detectar infecciones.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden recomendarse según los hallazgos iniciales o factores individuales. Estos pueden incluir:
- Pruebas de sensibilidad: un profesional de la salud puede usar un monofilamento (hilo de nailon) o un diapasón para evaluar la sensibilidad en la zona afectada.
- Análisis de sangre: ayudan a ver el control del azúcar en la sangre en personas con diabetes y a buscar otras enfermedades que pueden dañar los nervios.
- Biopsia: en algunos casos, se toma una pequeña muestra de tejido de la úlcera para analizarla en el laboratorio y buscar causas que la estén provocando.
Es importante consultar con un profesional de la salud que pueda recomendar los exámenes, pruebas y procedimientos apropiados según su situación.
Los objetivos del tratamiento de las úlceras por presión (llagas por presión) incluyen:
- Disminuir la presión sobre la piel: Se puede lograr con dispositivos especiales, como colchones de presión alternante o cojines, que redistribuyen la presión y reducen el riesgo de más daño en la piel.
- Reducir el contacto con la úlcera: Los apósitos (vendajes) protegen la úlcera de factores externos, como el roce y el deslizamiento. Forman una barrera que favorece la cicatrización y previene infecciones.
- Disminuir la humedad: La humedad excesiva puede retrasar la cicatrización de la herida. Usar apósitos adecuados ayuda a crear un ambiente óptimo para sanar.
- Mantener el área limpia: Limpiar la úlcera con regularidad es esencial para prevenir infecciones y favorecer la cicatrización. Puede hacerlo con limpiadores suaves o solución salina (agua con sal estéril), según le indiquen los profesionales de la salud.
- Tratar el dolor: El control del dolor es importante en el tratamiento de las úlceras por presión. Según la intensidad del dolor, los profesionales de la salud pueden recomendar analgésicos para aliviar las molestias y mejorar su calidad de vida.
Es importante saber que el tratamiento puede variar según el caso y la etapa de la úlcera por presión. Consulte con un profesional de la salud para determinar el plan de tratamiento más adecuado para sus necesidades.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.