Acerca de la hiperhidrosis (sudoración excesiva, más de lo normal)
La hiperhidrosis, también llamada sudoración excesiva anormal, es un problema de salud en el que se suda más de lo necesario para regular la temperatura del cuerpo (termorregulación). El cuerpo usa el sudor para controlar su temperatura.
La hiperhidrosis puede presentarse en muchas situaciones, incluso con clima fresco o sin motivo aparente. Hay dos tipos:
- Hiperhidrosis primaria focal (HPF): No la causa otra enfermedad ni un efecto secundario de un medicamento. Suele haber sudoración simétrica en zonas específicas del cuerpo, como las manos o los pies. La sudoración excesiva ocurre al menos una vez por semana.
- Hiperhidrosis secundaria generalizada (HSG): Aparece cuando otra enfermedad o un efecto secundario de un medicamento provoca sudoración excesiva. Las personas con HSG suelen sudar en grandes zonas del cuerpo y pueden incluso sudar mientras duermen.
La hiperhidrosis puede ser incómoda y afectar las actividades diarias. Hay tratamientos que pueden ayudar. Si sospecha que tiene hiperhidrosis, es importante ver a un médico para determinar la causa y analizar opciones de tratamiento adecuadas.
La hiperhidrosis (sudoración excesiva) puede tener varias causas.
- La hiperhidrosis focal primaria se cree que ocurre por un problema en el sistema nervioso simpático. Esta parte del sistema nervioso controla funciones del cuerpo, como el sudor.
- La hiperhidrosis generalizada secundaria es causada por una enfermedad de base o por un efecto secundario de un medicamento. Algunas causas de base son la diabetes, ciertos tipos de cáncer, la menopausia con sofocos y las infecciones.
Factores de riesgo de la hiperhidrosis:
- Antecedentes familiares: si familiares cercanos tienen hiperhidrosis, usted tiene más probabilidad de tenerla. Esto sugiere un vínculo genético.
- Edad: la hiperhidrosis primaria suele empezar en la niñez o en la adolescencia.
- Enfermedades de base: la hiperhidrosis secundaria, que afecta áreas más grandes del cuerpo, puede ser causada por enfermedades como la diabetes, el hipertiroidismo (tiroides muy activa) o la menopausia.
- Medicamentos: algunos medicamentos, como los antidepresivos o los usados para la presión arterial alta, pueden provocar sudoración excesiva.
- Ansiedad o estrés: el estrés emocional puede empeorar los síntomas en personas propensas a la hiperhidrosis.
Es importante saber que, aunque estos factores pueden contribuir a la hiperhidrosis, la experiencia de cada persona puede ser diferente. Si sospecha que tiene hiperhidrosis, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y para conocer opciones para tratarla y controlarla.
Los síntomas de la hiperhidrosis incluyen:
- Palmas de las manos húmedas o mojadas.
- Plantas de los pies húmedas o mojadas.
- Sudoración frecuente.
- Sudoración evidente que empapa la ropa.
- Problemas de la piel que irritan y duelen, como infecciones por hongos o bacterias.
- En la hiperhidrosis primaria (sin causa conocida), el exceso de sudor por lo general no ocurre mientras duerme.
El impacto de la hiperhidrosis puede llevar a las personas a:
- Preocuparse por la ropa manchada.
- Evitar el contacto físico.
- Sentirse cohibidas.
- Aislarse socialmente; a veces esto puede llevar a depresión.
- Elegir trabajos donde no se requiera contacto físico ni interacción con otras personas.
- Pasar mucho tiempo cada día para manejar el sudor, como cambiarse de ropa, secarse, poner pañuelos o protectores debajo de los brazos, lavarse, o usar ropa gruesa u oscura.
- Preocuparse más que otras personas por el olor corporal.
Si presenta alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y una atención adecuada.
Para diagnosticar la hiperhidrosis (sudoración excesiva), los médicos pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historial médico: Le preguntarán sobre sus síntomas y cuándo y dónde ocurre la sudoración excesiva.
- Examen físico: Revisarán las zonas afectadas por el sudor.
- Prueba del sudor: Consiste en cubrir áreas de la piel con un polvo que se vuelve morado al mojarse. Esto ayuda a identificar la sudoración excesiva.
- Análisis de sangre: Pueden ayudar a detectar problemas de salud que causen la sudoración excesiva.
- Análisis de orina: Al igual que los de sangre, pueden ayudar a encontrar causas de la hiperhidrosis.
Otros exámenes, pruebas y procedimientos pueden incluir:
- Escala de gravedad de la hiperhidrosis (HDSS, por sus siglas en inglés): Valora qué tanto tolera la sudoración y su impacto en la vida diaria, en una escala de 4 puntos.
- Índice de calidad de vida en dermatología (DLQI, por sus siglas en inglés): Evalúa la gravedad del problema según su efecto en la calidad de vida.
- Prueba de almidón con yodo: Se aplica yodo en la zona sudorosa y se espolvorea almidón. Si el almidón se vuelve azul oscuro, indica sudoración excesiva.
- Prueba con papel: Se coloca un papel especial sobre la zona sudorosa y se pesa después de que absorbe el sudor. Un peso mayor sugiere sudoración excesiva.
- Prueba termorreguladora: Usa un polvo especial sensible a la humedad. Cambia de color en áreas con sudoración excesiva y puede incluir sentarse en una sauna o en una cabina para sudar.
Recuerde: estos son exámenes, pruebas y procedimientos generales. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Las metas del tratamiento de la hiperhidrosis (sudoración excesiva) son reducir o controlar la sudoración y mejorar la calidad de vida. Estos son los tratamientos recomendados y cómo funcionan:
Medicamentos:
- Antitranspirantes con receta: Contienen cloruro de aluminio y ayudan a reducir la sudoración cuando se aplican en las zonas afectadas.
- Medicamentos anticolinérgicos: Son pastillas que bloquean ciertas señales químicas del cuerpo y pueden reducir la sudoración.
Terapias y procedimientos:
- Inyecciones de toxina botulínica tipo A (Botox): Pequeñas cantidades inyectadas en la zona afectada bloquean los nervios y frenan la sudoración excesiva.
- Iontoforesis: Esta terapia usa una corriente eléctrica suave para tratar las glándulas del sudor, sobre todo en manos y pies.
- Simpatectomía: Esta cirugía corta nervios específicos para interrumpir las señales que causan la sudoración excesiva.
- MiraDry: Este tratamiento aprobado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) usa energía electromagnética para destruir las glándulas del sudor de la axila.
Cuidados personales y cambios en los hábitos de salud:
- Uso de antitranspirantes sin receta: Pueden ayudar a controlar casos leves de hiperhidrosis, aunque suelen ser menos efectivos que los de receta.
- Usar ropa que permita que la piel respire y materiales absorbentes: Pueden ayudar a manejar el sudor y evitar la irritación de la piel.
Es importante saber que las opciones de tratamiento pueden variar según la gravedad de la hiperhidrosis. Consulte a un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.