Acerca de la picazón en la piel (prurito)

Descripción general

El prurito, también llamado picazón (comezón), es una sensación molesta en la piel que da ganas de rascarse. Puede variar de una persona a otra. Algunas personas sienten la picazón como si subiera desde adentro del cuerpo. Otras tienen ataques repentinos de picazón.

El prurito puede aparecer en varias afecciones. Incluye enfermedades de la piel como dermatitis atópica y urticaria (ronchas). También puede presentarse en personas con diabetes, enfermedad renal crónica y enfermedad hepática crónica. La frecuencia del prurito en personas con enfermedad hepática crónica es de aproximadamente 40 de cada 100. Puede deberse a colestasis (cuando la bilis no fluye bien), pero la intensidad del prurito no siempre se relaciona con la gravedad de la colestasis.

El mecanismo exacto del prurito es complejo y no se conoce bien. Puede presentarse en personas mayores porque la piel se vuelve más delgada y más seca con la edad. El prurito que nace en la piel (periférico) se considera una reacción inflamatoria y a veces responde a tratamientos habituales, como antihistamínicos y otros medicamentos contra las alergias, cremas humectantes y esteroides tópicos (cremas con cortisona).

Causas y factores de riesgo

Las causas en el cuerpo del prurito (picazón) aún no están bien definidas, pero se han propuesto varias hipótesis:

  • Mecanismos neurogénicos (problemas en los nervios): una alteración en las señales de los nervios puede hacer que se perciba la picazón de forma anormal.
  • Sustancias de la inflamación: sustancias como la histamina, las citocinas y las prostaglandinas, que se liberan durante la inflamación, pueden activar las terminaciones nerviosas que causan picazón.
  • Cambios en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal): cambios en cómo el cerebro procesa las señales de picazón pueden influir, sobre todo en casos crónicos.
  • Alteración de la barrera de la piel: cuando la capa protectora de la piel está dañada, como en el eccema, aumenta la sensibilidad a irritantes.
  • Activación de los nervios periféricos: la hiperactividad o una lesión en estos nervios puede desencadenar picazón directamente.

Los factores de riesgo no modificables del prurito no se pueden controlar ni cambiar. Incluyen:

  • Edad avanzada
  • Sexo femenino
  • Etapa avanzada de la enfermedad renal crónica (ERC)
  • Enfermedad hepática en etapa terminal
  • Enfermedad pulmonar
  • Diabetes
  • Depresión

Los factores de riesgo modificables del prurito pueden verse afectados por los hábitos y el estilo de vida. Incluyen:

  • Hábitos alimentarios poco saludables
  • Tabaquismo
  • Deficiencia de vitamina C y de minerales

Es importante saber que, aunque algunos factores de riesgo se pueden modificar con cambios en el estilo de vida, otros no. Siempre es buena idea hablar con su profesional de la salud sobre cualquier inquietud o posible factor de riesgo para decidir el mejor plan de acción.

Diagnóstico

Para diagnosticar la posible causa del prurito (comezón), los profesionales de la salud pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia clínica y examen físico: El profesional de la salud le hará preguntas detalladas para conocer sus síntomas y posibles factores que contribuyen a su problema. También examinará su cuerpo para buscar señales de infección, reacciones a medicamentos, enrojecimiento, resequedad, rasguños, lesiones y cambios anormales de color, textura o temperatura de la piel.
  • Análisis de sangre: Pueden incluir un hemograma completo (CBC), pruebas de función hepática, pruebas de función renal, pruebas de la tiroides, prueba de proteína C reactiva, niveles de inmunoglobulinas en la sangre y prueba de anticuerpos antinucleares (ANA).

Según la causa sospechada, podrían recomendarle más exámenes, pruebas y procedimientos. Estos pueden incluir:

  • Pruebas de alergia: Ayudan a identificar alergias que pueden contribuir al prurito.
  • Biopsia de piel: Se toma una pequeña muestra de piel para examinarla al microscopio y evaluar la causa.
  • Prueba del parche (prueba epicutánea): Ayuda a identificar sustancias de contacto que le causan alergia y pueden estar desencadenando el prurito.

Es importante que consulte con su profesional de la salud, quien puede recomendarle los exámenes, pruebas y procedimientos más adecuados según su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del prurito (picazón) son aliviar los síntomas y tratar la causa de fondo. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Cuidados personales: Evite cosas que pueden empeorar la picazón, como baños muy calientes, productos con perfume y ropa ajustada. También practique buena higiene de la piel: lave la piel con regularidad para quitar la suciedad y mantenerla sana.
  • Tratamientos de venta libre: Puede usar almidón de maíz o talco para calmar la piel, y cremas o lociones hechas para la picazón. Estos productos dan alivio temporal al hidratar y calmar las áreas afectadas. También se pueden usar antihistamínicos (medicinas para la alergia) para ayudar con la picazón.
  • Medicamentos con receta que se aplican en la piel: Los medicamentos tópicos (para la piel), recetados por un profesional de la salud, pueden reducir la picazón y la inflamación. Pueden contener ingredientes como corticosteroides (medicinas que bajan la inflamación) o antihistamínicos.
  • Medidas de confort: Mantenga la piel bien hidratada al beber suficientes líquidos y llevar buena alimentación. Comer una dieta equilibrada que incluya proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y líquidos es importante para la salud de la piel.

Es importante hablar de las recomendaciones específicas de tratamiento con un profesional de la salud, ya que pueden variar según su condición de salud y sus antecedentes médicos.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.