Acerca de la rosácea

Descripción general

La rosácea es una afección crónica de la piel que causa enrojecimiento, rubor (enrojecimiento que va y viene) e inflamación en la cara, sobre todo en las mejillas, la nariz y la frente. Es común y puede causar malestar en quienes la padecen. Hay varios tipos de rosácea, entre ellos:

  • Enrojecimiento y vasitos visibles (rosácea eritematotelangiectásica): se presenta con rubor facial, enrojecimiento en la nariz y las mejillas y vasos sanguíneos visibles.
  • Brotes tipo acné (rosácea papulopustulosa): hay brotes dolorosos parecidos al acné, hinchazón y granitos rojos.
  • Afecta los ojos (rosácea ocular): puede causar ojos llorosos, ojos rojos, escozor, ardor, visión borrosa y sensibilidad a la luz.
  • Piel engrosada, más común en hombres (rosácea fimatosa): la piel se engrosa en la nariz, la barbilla, la frente, las mejillas u orejas, y aparecen bultos irregulares en esas zonas.

La rosácea puede desencadenarse por bebidas calientes, exposición al sol, estrés y alcohol. Es más común en personas de piel clara con ascendencia celta o escandinava. No tiene cura, pero se puede controlar con el tratamiento adecuado.

Causas y factores de riesgo

Las causas biológicas de la rosácea no se entienden por completo, pero se han identificado varios factores. Estos incluyen:

  • Anomalías en los vasos sanguíneos: La rosácea se relaciona con vasos sanguíneos dilatados (ensanchados) en la piel, lo que puede causar enrojecimiento y rubor.
  • Respuesta del sistema de defensas demasiado activa: Hay señales de que el sistema de defensas no funciona de forma normal en personas con rosácea, lo que provoca inflamación anormal.
  • Cambios en los microorganismos de la piel: Los cambios en los microbios que viven en la piel pueden contribuir al desarrollo de la rosácea.
  • Predisposición genética: Ciertos genes, en especial los del sistema de defensas llamado antígeno leucocitario humano (HLA), podrían participar en el desarrollo de la rosácea.

Factores de riesgo no modificables de la rosácea:

  • Factores genéticos: Tener familiares con rosácea aumenta el riesgo de presentarla.
  • Sexo: Las mujeres parecen tener mayor riesgo que los hombres.

Factores de riesgo modificables de la rosácea:

  • Exposición al sol: La exposición prolongada al sol y a la radiación ultravioleta (UV) puede empeorar los síntomas.
  • Factores que la desencadenan: Algunas cosas como comidas picantes, alcohol, bebidas calientes y el estrés pueden empeorar los síntomas.
  • Productos para el cuidado de la piel: Los productos agresivos o irritantes pueden agravar la rosácea.

Recuerde: estos factores de riesgo no significan que una persona vaya a desarrollar rosácea. Lo mejor es que consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Síntomas comunes de la rosácea:

  • Enrojecimiento facial: La piel de la cara se ve como acalorada o quemada por el sol. Este enrojecimiento se hace más notorio con el tiempo.
  • Rubor: La cara se enrojece temporalmente y puede extenderse al cuello y al pecho. Puede sentirse caliente e incómoda.
  • Sequedad: La piel de la cara puede volverse muy seca.
  • Granos y pápulas: Pueden aparecer bultitos rojos y sólidos o granos con pus en la cara, parecidos al acné.

Cuando la rosácea avanza o se vuelve más grave, pueden presentarse estos síntomas:

  • Cambio de color persistente de la piel: La piel puede tener un rubor o aspecto de quemadura de sol que no desaparece.
  • Engrosamiento de la piel: El exceso de tejido puede hacer que la piel se vuelva más gruesa, en especial en la nariz (rinofima: engrosamiento de la nariz).
  • Vasos sanguíneos visibles: Pueden aparecer vasos sanguíneos finos en forma de telaraña (arañas vasculares o telangiectasias) en las mejillas, la nariz y otras partes del centro de la cara.
  • Irritación de los ojos: En algunos casos, los ojos pueden estar irritados, llorosos o rojos.

Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra. También pueden presentarse épocas en que mejoran y empeoran con el tiempo. Si presenta cualquiera de estos síntomas, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la rosácea, los profesionales de la salud pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: Buscarán señales de rosácea, como enrojecimiento, rubor y vasos sanguíneos visibles en la cara.
  • Antecedentes médicos: Su profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas y cualquier diagnóstico previo.
  • Biopsia de piel: En algunos casos, se puede tomar una pequeña muestra de piel para analizarla y confirmar el diagnóstico de rosácea.

Según los hallazgos iniciales o factores individuales, se pueden recomendar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales. Estos pueden incluir:

  • Microscopía confocal de reflectancia (MCR): La MCR es una técnica de imágenes que permite examinar la piel de cerca. Puede ayudar a medir qué tan grave es la rosácea y a ver cómo va el tratamiento.
  • VISIA: Es otro sistema de imágenes que ofrece mediciones objetivas de características de la piel, como el enrojecimiento y la textura. Puede ayudar a evaluar la gravedad de la rosácea.
  • Dermatoscopia: Usa un dispositivo de mano para mirar la piel más de cerca. Puede ayudar a identificar rasgos específicos de la rosácea y a evaluar su gravedad.

Es importante consultar con su profesional de la salud sobre cuáles exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para la rosácea son controlar los síntomas, evitar que empeore y mejorar su calidad de vida. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

Medicamentos:

  • Medicamentos para la piel: Cremas, geles y pomadas con antibióticos, antiparasitarios (medicinas contra parásitos) o vasoconstrictores (medicinas que estrechan los vasos sanguíneos). Se usan para tratar el rubor, el enrojecimiento y los brotes leves.
  • Antibióticos por boca: Se recetan en casos moderados a graves de rosácea.
  • Gotas o pomadas lubricantes para los ojos: Se usan para tratar la irritación ocular en personas con rosácea ocular.

Terapias y procedimientos:

  • Terapias con láser y con luz: Ayudan a encoger los vasos sanguíneos para que se noten menos y a adelgazar la piel engrosada.
  • Cirugía: Puede ser necesaria para quitar piel engrosada en algunos casos.

Cuidados propios y cambios en su salud:

  • Evitar desencadenantes: Por ejemplo, alcohol, bebidas calientes, cafeína, vientos fuertes, comida picante y temperaturas extremas.
  • Usar protector solar cuando salga al aire libre.

Es importante saber que el tratamiento se adapta a cada persona según sus síntomas. Aunque los medicamentos y las terapias pueden ayudar a controlar la rosácea, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada para usted. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.