Terapia con luz ultravioleta para la psoriasis
La terapia con luz ultravioleta (UV) es una opción de tratamiento para la psoriasis, una afección de la piel en la que las células de la piel crecen demasiado rápido. La terapia con luz UV consiste en aplicar luz UV sobre la piel para ayudar a controlar los síntomas de la psoriasis. Así funciona:
- La luz UV desacelera el crecimiento excesivo de las células de la piel y reduce la formación de placas de psoriasis.
- También disminuye la actividad del sistema inmunitario y reduce la inflamación, lo que permite que la piel sane.
- En algunos casos, la luz UV puede incluso eliminar por completo las placas.
Es importante saber que, aunque la terapia con luz UV puede ayudar a controlar la psoriasis, no la cura. Sin embargo, puede mejorar mucho la calidad de vida.
La terapia con luz UV la realiza un profesional de la salud capacitado. Paso a paso:
- Preparación: antes del procedimiento, se prepara la piel. Se quitan el maquillaje y las lociones que puedan interferir con el tratamiento.
- Protección: usted y el profesional usan gafas protectoras para proteger los ojos de la luz UV.
- Posicionamiento: usted se coloca frente a una máquina especial que emite luz UV.
- Exposición: el profesional ajusta la máquina para darle la cantidad adecuada de luz UV según sus necesidades.
- Duración del tratamiento: usted permanece de pie o sentado frente a la máquina por un tiempo específico. Por lo general, se empieza con sesiones cortas y se aumentan poco a poco según lo tolere.
- Vigilancia: durante todo el tratamiento, el profesional le vigila de cerca para detectar reacciones adversas o efectos secundarios.
- Cuidados después del tratamiento: después de cada sesión, siga las indicaciones de su médico sobre cómo hidratar la piel y protegerla de la exposición excesiva al sol.
Recuperación y seguimiento después de la terapia con luz UV:
- Puede aparecer enrojecimiento leve y resequedad dentro de las 24 horas posteriores al tratamiento, pero suelen resolverse solos.
- Es esencial hidratarse la piel con regularidad para aliviar la resequedad.
- Otros posibles efectos secundarios incluyen picazón, piel sensible al tacto, quemadura de sol, erupciones cutáneas por sensibilidad a la luz, bronceado de la piel y cataratas por la exposición a UVA durante el tratamiento.
- La exposición prolongada a mucha luz UV por tratamientos de larga duración puede aumentar el riesgo de envejecimiento acelerado de la piel y, con el tiempo, causar manchas de la edad y arrugas.
- Algunas personas pueden tener un brote de eccema al inicio del tratamiento.
- A menudo se recomiendan exámenes regulares de detección de cáncer de piel después de recibir una cantidad importante de tratamientos con UV.
Es importante saber que, aunque la terapia con luz UV puede ser eficaz para tratar la psoriasis, existen posibles complicaciones y precauciones:
- Los riesgos agudos después del tratamiento con UV incluyen daño a la piel y a los ojos; sin embargo, estos riesgos se reducen si se siguen los protocolos de seguridad adecuados.
- La exposición prolongada a la radiación UV (UVA, UVB y UVC) se ha asociado con un mayor riesgo de cáncer de piel, incluidos el melanoma maligno y el carcinoma basocelular.
- Tomar precauciones, como usar gafas protectoras durante el tratamiento y seguir los horarios de tratamiento recomendados, puede ayudar a reducir estos riesgos.
- Si presenta efectos secundarios graves o persistentes, o si tiene preocupaciones sobre su condición después de la terapia con luz UV, comuníquese con su médico para recibir más orientación.
Recuerde que cada persona es única. Es fundamental consultar con su médico antes de considerar cualquier opción de tratamiento para la psoriasis. Su médico podrá darle recomendaciones personalizadas según sus necesidades y su historial médico.