Terapia fotodinámica (TFD) para la psoriasis
La psoriasis es un trastorno crónico del sistema inmunitario que causa erupciones en la piel. Estas erupciones pueden ser de color rojo o violeta, o verse marrón oscuro o gris, y pueden tener escamas plateadas. También pueden causar comezón o dolor.
- La terapia fotodinámica (TFD) es un tratamiento poco invasivo que se usa para varias afecciones. Puede usarse para la psoriasis, pero en este momento no está aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) para esta afección.
- La TFD usa un fotosensibilizante (una sustancia que reacciona a la luz) que se aplica o se inyecta en el cuerpo. Luego se activa con luz. Esto causa reacciones químicas en el cuerpo que destruyen el tejido que se quiere tratar.
Las indicaciones de preparación antes del procedimiento pueden variar según su caso y lo que recomiende su médico. Es importante seguir sus instrucciones. En general:
- Evite el sol directo y las camas de bronceado por el tiempo que le indiquen antes del procedimiento.
- Informe a su médico sobre todos los medicamentos, suplementos y alergias que tiene.
- Siga cualquier indicación de ayuno o de alimentación que le dé su médico.
Durante el procedimiento:
- Se aplica o se inyecta el fotosensibilizante en el cuerpo.
- Se usa un tipo de luz específico para activar el fotosensibilizante.
- El fotosensibilizante activado destruye el tejido que se quiere tratar.
Por lo general, el procedimiento lo realiza un profesional de la salud, como un dermatólogo o un oncólogo, con capacitación especial en TFD.
Después del procedimiento, siga estas indicaciones de recuperación y control:
- Descanse y aplique hielo para aliviar el dolor de espalda leve que puede durar varios días.
- Dúchese en lugar de tomar baños de inmersión durante 12 días después del procedimiento.
- Evite manejar, usar maquinaria pesada o hacer esfuerzos intensos por al menos 24 horas.
- Si lo necesita, use medicamentos de venta libre para el dolor, con la aprobación de su médico.
Las posibles complicaciones de la TFD incluyen dolor, sensación de ardor, hinchazón, enrojecimiento y signos de infección. Comuníquese con su médico si presenta dolor, hinchazón o enrojecimiento que van en aumento, o cualquier signo de infección después del procedimiento.
Recuerde: esta información es general y puede no aplicar a su caso. Siempre consulte a su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.