Acerca de la psoriasis pustulosa

Descripción general
La psoriasis pustulosa es una forma poco común y grave de psoriasis. Causa inflamación generalizada de la piel. Se caracteriza por ampollas pequeñas blancas o amarillas llenas de pus, llamadas pústulas. No es contagiosa. Se cree que la causan cambios genéticos que afectan el sistema inmunitario. Puede verse como piel roja y dolorosa con bultos elevados llenos de pus. A veces puede cubrir todo el cuerpo. Es importante saber que el pus en las pústulas está hecho de glóbulos blancos y no es señal de una infección. Existen distintos tipos de psoriasis pustulosa; algunos pueden poner en riesgo la vida. Hay varios tratamientos que pueden ayudar a controlar los síntomas y, en muchos casos, a que desaparezcan. Es fundamental que busque atención médica para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Causas y factores de riesgo

La psoriasis pustulosa se considera una enfermedad autoinmunitaria. Es cuando el sistema inmunitario ataca por error el tejido sano. Esto causa inflamación y pústulas.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Edad: La psoriasis pustulosa aparece con más frecuencia entre los 40 y 59 años.
  • Sexo: Las mujeres pueden tener más probabilidad de desarrollarla que los hombres.
  • Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano con psoriasis aumenta el riesgo de tener esta afección. Los factores genéticos pueden influir; cambios en los genes IL36RN y AP1S3 aumentan el riesgo de psoriasis pustulosa.

Factores de riesgo modificables (sí se pueden cambiar o influir):

  • Tabaquismo: Fumar cigarrillos es un desencadenante conocido de la psoriasis, incluida la psoriasis pustulosa.
  • Infecciones: Las infecciones bacterianas, como la amigdalitis o la infección de garganta por estreptococo, pueden desencadenar psoriasis pustulosa.
  • Medicamentos: Ciertos medicamentos, como el litio y los esteroides sistémicos (medicamentos tipo cortisona tomados por boca o inyectados), pueden desencadenar psoriasis pustulosa.
  • Estrés: El estrés emocional puede contribuir a brotes de psoriasis pustulosa.

Estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la psoriasis pustulosa incluyen:

  • Piel sensible al tacto que cambia de color y se ve rojiza, violeta o morado oscuro
  • Pústulas (granitos llenos de pus) que aparecen en pocas horas, a menudo en las manos y los pies
  • Pústulas dolorosas con pus blanco o amarillento que pueden abrirse

A medida que la psoriasis pustulosa avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Oscurecimiento y formación de costras en las pústulas
  • Las pústulas se pelan, y dejan piel escamosa o brillante
  • Pueden aparecer pústulas en otras partes del cuerpo, aunque rara vez en la cara
  • La piel se vuelve más gruesa y aparecen áreas escamosas, similares a la psoriasis en placas (un tipo común de psoriasis)
  • Síntomas en todo el cuerpo, como fiebre, escalofríos, cansancio y náuseas

Es importante saber que la psoriasis pustulosa puede verse diferente y tener distinta gravedad según la persona. Si presenta síntomas que le preocupan o sospecha que puede tener psoriasis pustulosa, consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico exacto y tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la psoriasis pustulosa, suelen hacerse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historial médico y examen físico: El profesional de la salud le hará preguntas sobre sus síntomas y sobre factores que pueden contribuir a su condición. Buscará signos de psoriasis pustulosa, como el tamaño, la ubicación y el aspecto de las pústulas, y evaluará el dolor asociado.
  • Pruebas de laboratorio: Pueden recomendarse análisis, como análisis de sangre, para detectar otros problemas de salud o infecciones.
  • Procedimientos clínicos: Pueden realizarse procedimientos como una biopsia de piel (tomar una pequeña muestra de piel) para confirmar el diagnóstico.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:

  • Pruebas genéticas: Usan muestras de sangre o saliva para identificar cambios genéticos que pueden contribuir a la enfermedad.
  • Cultivo de pus: Esta prueba ayuda a identificar infecciones bacterianas que puedan estar presentes.

Recuerde: es importante consultar con su proveedor de atención médica cuáles exámenes, pruebas y procedimientos son apropiados para su situación.

Opciones de tratamiento

El objetivo principal del tratamiento de la psoriasis pustulosa es aliviar la piel roja y dolorosa y los bultos elevados llenos de pus (pústulas). Las opciones de tratamiento incluyen:

  • Medicamentos para la piel: Son lociones, cremas, ungüentos y otros productos que se aplican directamente en las zonas afectadas. Pueden aliviar los síntomas y evitar que salgan lesiones nuevas.
  • Fototerapia: Este tratamiento usa luz para dirigirla a las lesiones de psoriasis en la piel. Puede reducir la inflamación y ayudar a la curación.
  • Tratamientos que actúan en todo el cuerpo: Son medicinas que se toman por la boca, o se ponen por inyección o por vía intravenosa (por la vena). Sirven para tratar la inflamación en todo el cuerpo. Algunas opciones son la ciclosporina, la acitretina y el metotrexato. Funcionan al ajustar la respuesta del sistema inmunitario y bajar la inflamación.
  • Terapias complementarias: Aunque no forman parte de la medicina convencional, algunas personas sienten alivio de los síntomas con terapias complementarias como la acupuntura o el yoga.
  • Tratamiento en el hospital: En casos graves, puede ser necesario ingresar al hospital para manejar complicaciones como la deshidratación y los desequilibrios de sales minerales (electrolitos). El tratamiento en el hospital busca recuperar la función protectora de la piel, rehidratar, estabilizar la temperatura corporal y lograr la remisión (mejoría prolongada).

Es importante saber que el plan de tratamiento debe adaptarse a la gravedad y a las necesidades de cada persona. Consulte con un profesional de la salud para decidir el plan más adecuado.

La dosis de los medicamentos puede cambiar por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.