Sobre la psoriasis
La psoriasis es una enfermedad crónica con inflamación que puede aparecer de distintas formas. Estos son algunos tipos de psoriasis:
- Psoriasis en placas (psoriasis vulgar): Es la más común. Representa entre 80 y 90 de cada 100 casos. Se ve como placas rojas bien delimitadas, cubiertas por escamas plateadas.
- Artritis psoriásica: Hasta 42 de cada 100 personas con psoriasis pueden desarrollar artritis psoriásica, que afecta sobre todo las articulaciones. A menudo empieza dentro de los primeros 10 años después de los primeros síntomas de la psoriasis.
- Psoriasis pustulosa: Se caracteriza por pústulas, que son pequeñas ampollas llenas de pus, en la piel. Puede ser localizada o generalizada y causar molestias intensas.
- Psoriasis eritrodérmica: Es rara pero grave y afecta todo el cuerpo. Causa enrojecimiento extenso, descamación y desprendimiento de la piel.
Es importante saber que la psoriasis no es solo un problema de la piel. También puede asociarse con otros problemas de salud, como presión arterial alta (hipertensión), diabetes mellitus (azúcar alta en la sangre), enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos, amigdalitis (infección de las amígdalas), depresión, ansiedad y un riesgo de base alto de enfermedades linfoproliferativas (enfermedades en las que algunos glóbulos blancos crecen de forma anormal).
La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel. Se caracteriza por placas rojas que pican y descaman. No se conocen por completo sus causas. Hay varios factores que pueden contribuir a que aparezca y a que empeore.
Causas de la psoriasis:
- Aumento de sustancias inflamatorias: Incluyen el factor de necrosis tumoral alfa (TNF), interleucinas (IL-1 e IL-17) e interferón (IFN). Estas proteínas del sistema de defensa impulsan la enfermedad.
- Procesos inflamatorios: Una respuesta inmune sobreactiva que hace que las células de la piel crezcan muy rápido.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):
- Genética: La psoriasis tiene un componente hereditario. Si hay antecedentes en su familia, su riesgo es mayor.
- Edad: Puede aparecer a cualquier edad, pero es más común entre los 15 y 35 años.
Factores de riesgo modificables (sí se pueden cambiar o influir):
- Obesidad: Tener exceso de peso aumenta el riesgo. El peso extra empeora la inflamación y puede aumentar la gravedad de la psoriasis.
- Fumar: Puede desencadenar o empeorar los brotes y hacer que el tratamiento funcione peor.
- Estrés: El estrés crónico o intenso puede afectar el sistema inmune y disparar brotes.
- Factores ambientales: El clima frío o el aire seco, y otros factores del entorno, pueden contribuir a que la psoriasis aparezca o empeore.
- Infecciones: Algunas infecciones, como la infección por estreptococo y la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), son factores de riesgo.
- Medicamentos: Algunos fármacos pueden desencadenar o empeorar la psoriasis. Ejemplos: ciertos betabloqueantes, litio, medicamentos antipalúdicos (antimaláricos), interferones, imiquimod, terbinafina y anticuerpos monoclonales contra el receptor de muerte programada 1 (PD-1).
- Estilo de vida: Hábitos poco saludables, como una alimentación pobre y la falta de actividad física, pueden contribuir a que la psoriasis aparezca o empeore.
Aunque estos factores pueden aumentar su probabilidad de tener psoriasis o de presentar brotes, no todas las personas con estos factores la desarrollan. Además, manejar los factores modificables con cambios en el estilo de vida puede ayudar a mejorar los síntomas y su calidad de vida.
La psoriasis es una afección crónica de la piel que puede causar varios síntomas. Los síntomas tempranos más comunes incluyen:
- Manchas rojas de piel gruesa con escamas blanco plateadas que pueden picar o arder
- Piel seca y agrietada que puede picar o sangrar
- Uñas gruesas, con rayas o con pequeños hoyitos
Conforme avanza la psoriasis, pueden aparecer otros síntomas. Estos varían según la persona y el tipo de psoriasis. Los síntomas que pueden presentarse en etapas posteriores o cuando la psoriasis es más intensa incluyen:
- Hinchazón, rigidez o dolor en las articulaciones: se relaciona con una afección llamada artritis psoriásica, que afecta las articulaciones y causa molestias.
- Dormir mal: la psoriasis puede alterar el sueño y dificultar descansar bien por la noche.
- Cansancio: muchas personas con psoriasis sienten cansancio constante, aunque descansen o duerman.
- Inflamación de los ojos (uveítis o conjuntivitis): en algunos casos, la artritis psoriásica puede causar inflamación en los ojos. La uveítis es inflamación dentro del ojo; la conjuntivitis es inflamación de la cubierta del ojo (conjuntiva).
Para diagnosticar la psoriasis, el personal de salud puede usar una combinación de exámenes, análisis y procedimientos. Estos pueden incluir:
- Examen físico: Durante el examen físico, el profesional de la salud buscará señales de psoriasis, como parches de piel roja e inflamada con escamas plateadas. También puede revisar otros síntomas, como dolor e hinchazón, o si hay bultos con líquido o duros en el cuerpo.
- Antecedentes médicos: El profesional de la salud le preguntará sobre sus antecedentes médicos, incluidos diagnósticos previos y antecedentes familiares de psoriasis u otras afecciones relacionadas.
- Biopsia de piel: En algunos casos, se puede tomar una muestra de piel (biopsia) para confirmar el diagnóstico de psoriasis. Esto consiste en quitar un pedazo pequeño de piel para mirarlo al microscopio y buscar cambios típicos de la psoriasis.
- Análisis de sangre: Se pueden hacer análisis de sangre para descartar otras formas de artritis u otras causas de dolor en las articulaciones que pueden parecerse a la artritis psoriásica. Estas pruebas también pueden ayudar a detectar afecciones que suelen acompañar a las enfermedades psoriásicas, como la obesidad y los trastornos metabólicos (problemas del metabolismo).
- Pruebas de imagen: Según sus síntomas y la posible extensión del problema, pueden recomendar estudios de imagen como radiografías, resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para evaluar daño en las articulaciones o medir la gravedad de la artritis psoriásica.
Es importante recordar que los exámenes, análisis y procedimientos específicos pueden variar según sus circunstancias y el tipo de psoriasis que se esté considerando.
Si nota cambios en sus síntomas después del examen inicial o si tiene inquietudes, es importante dar seguimiento con su profesional de la salud. Esa persona puede darle orientación personalizada según su situación específica.
Las metas generales del tratamiento de la psoriasis son reducir la inflamación, controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de quienes la tienen. El tipo específico de psoriasis determina el plan de tratamiento adecuado. A continuación se presentan tipos de medicamentos, procedimientos terapéuticos, cambios en el estilo de vida y otros tratamientos que se recomiendan con frecuencia:
- Medicamentos tópicos: Se aplican directamente sobre la piel. Ayudan a reducir la inflamación y a aliviar los síntomas. Algunos ejemplos:
- Corticosteroides (un tipo de antiinflamatorio): Reducen la inflamación y ayudan a aliviar la picazón y el enrojecimiento.
- Análogos de la vitamina D: Ayudan a frenar el crecimiento de las células de la piel.
- Retinoides (derivados de la vitamina A): Ayudan a normalizar el crecimiento de las células de la piel.
- Ácido salicílico: Ayuda a desprender las escamas de la piel.
- Terapia con luz (fototerapia): Consiste en exposición regular a luz ultravioleta. Puede ayudar a frenar el crecimiento de las células de la piel y a reducir la inflamación. Se puede hacer en el consultorio o en casa con un equipo de fototerapia recetado.
- Medicamentos sistémicos: Son medicamentos que actúan en todo el cuerpo para reducir la inflamación y disminuir la actividad del sistema inmunitario. Por lo general se usan en casos moderados o graves que no mejoran con otros tratamientos. Algunos ejemplos:
- Metotrexato: Disminuye el crecimiento de las células de la piel y reduce la inflamación.
- Ciclosporina: Disminuye la actividad del sistema inmunitario para reducir la inflamación.
- Medicamentos biológicos: Actúan sobre partes específicas del sistema inmunitario relacionadas con la psoriasis. Por lo general se aplican con inyecciones o con una infusión (por vena).
- Cambios en el estilo de vida: Algunos cambios ayudan a controlar los síntomas y a mejorar el bienestar general. Recomendaciones:
- Llevar una alimentación saludable y equilibrada: Incluir frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras.
- Evitar lo que empeora los síntomas: Identificar y evitar el estrés, ciertos alimentos o lesiones en la piel.
- Hidratar la piel: Aplicar cremas o lociones hidratantes con regularidad para aliviar la resequedad y reducir la picazón.
- Otros tratamientos:
- Inyecciones debajo de las uñas: En la psoriasis de las uñas, se pueden inyectar corticosteroides debajo de las uñas para reducir la inflamación.
- Fisioterapia (terapia física): En personas con artritis psoriásica, ayuda a manejar el dolor y a mejorar la función de las articulaciones.
- Cirugía: En algunos casos de artritis psoriásica con daño articular grave, puede ser necesaria para reemplazar articulaciones dolorosas.
Los planes de tratamiento deben ser individuales. Es importante consultar con un profesional de la salud para las dosis de los medicamentos y para más información sobre efectos secundarios.
La evolución natural de la psoriasis puede variar de una persona a otra y depende del tipo de psoriasis que tenga. En general, la psoriasis es una enfermedad de por vida. Es crónica y tiene brotes y períodos de remisión. Esto significa que la mayoría de las personas tendrán épocas de brotes, cuando los síntomas empeoran, seguidas de épocas de remisión, cuando los síntomas disminuyen o desaparecen.
La extensión de la piel afectada puede ir de leve a muy grave. El tiempo entre los episodios de reaparición puede variar de unos meses a varios años. Es importante saber que hoy no hay cura para la psoriasis. Aun así, el tratamiento puede lograr remisiones por tiempo prolongado.
La psoriasis puede causar varias complicaciones que afectan diferentes partes del cuerpo. Algunas posibles complicaciones incluyen:
- Problemas en las articulaciones: la artritis psoriásica (inflamación de las articulaciones relacionada con la psoriasis) es una complicación frecuente. Afecta hasta a 30 de cada 100 personas con psoriasis. Puede causar dolor, rigidez e hinchazón en las articulaciones.
- Enfermedad cardiovascular: las personas con psoriasis tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y accidente cerebrovascular.
- Síndrome metabólico: la psoriasis se ha asociado con el síndrome metabólico, que incluye obesidad, presión arterial alta (hipertensión), colesterol alto y resistencia a la insulina (cuando el cuerpo no usa bien la insulina).
- Impacto emocional y psicológico: vivir con una enfermedad crónica de la piel como la psoriasis puede afectar mucho el bienestar emocional. Puede causar vergüenza, inseguridad y hasta depresión o ansiedad.
- Otras enfermedades autoinmunes: la psoriasis es una enfermedad autoinmune (el sistema de defensa ataca por error al propio cuerpo) y se asocia con mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la enfermedad celíaca.
Si se controlan bien los síntomas con tratamiento, es posible reducir el riesgo o la gravedad de complicaciones, como el daño en las articulaciones por la artritis psoriásica o las enfermedades cardiovasculares asociadas con la psoriasis. Tratar la psoriasis puede mejorar su calidad de vida al reducir la picazón, el dolor y la molestia de las lesiones en la piel. También puede aliviar el malestar emocional y mejorar la autoestima.
Recuerde que la elección del tratamiento depende de varios factores, como el tipo y la gravedad de la psoriasis, sus antecedentes médicos, sus preferencias y su respuesta a tratamientos previos. Por eso, es fundamental que usted consulte con su profesional de la salud, quien puede darle recomendaciones personalizadas según su situación.