Sobre los nevos (lunares)
Un nevus, o lunar, es un crecimiento benigno en la piel formado por un grupo de células que dan color a la piel. Algunos lunares están presentes al nacer; otros aparecen más adelante en la vida. Muchos lunares que surgen en la edad adulta se relacionan con la exposición al sol y con efectos en la producción de melanina (el pigmento que da color a la piel). Los lunares pueden tener distintos colores, como marrón, rojo, rosado o del color de la piel. Algunos también pueden tener pelos.
La mayoría de los lunares son benignos (no cancerosos), pero es importante vigilarlos por si cambian de manera que pudiera indicar cáncer. Nevus es el término médico para lunar, y es muy común. La mayoría de las personas tiene entre 10 y 40 lunares. Hay diferentes tipos de nevos, algunos inofensivos y otros más serios. Si usted nota cambios en el color, tamaño, forma o relieve de un lunar, o si empieza a picar, sangrar o a salirle líquido, es importante consultar con un profesional de la salud.
Las causas de los nevos (lunares) no se conocen bien. Se cree que se deben a una combinación de factores genéticos y daño por el sol. Los lunares son concentraciones en la piel de células que producen el color (melanocitos). Suelen aparecer en la niñez y la adolescencia y pueden cambiar de tamaño y color con el tiempo.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Edad: Los lunares tienden a aparecer con más frecuencia a medida que usted envejece.
- Factores genéticos: Tener familiares con lunares o con melanoma (un tipo de cáncer de piel) puede aumentar el riesgo.
Factores de riesgo que se pueden modificar: no están bien establecidos, pero pueden incluir:
- Exposición al sol: La exposición excesiva al sol, sobre todo en la niñez y la adolescencia, puede aumentar el riesgo de tener lunares.
- Cambios hormonales: Los lunares pueden aparecer o cambiar en épocas de cambios hormonales, como el embarazo.
Es importante saber que, aunque estos factores se asocian con un mayor riesgo de tener lunares, no garantizan que usted vaya a desarrollar lunares o melanoma. Se recomiendan revisiones periódicas de la piel y medidas de protección solar.
Los lunares por lo general tienen estas características:
- Aparición de manchitas marrones, canelas o rosadas en la piel.
- Forma redonda y simétrica, con borde bien definido.
- Tamaño de menos de 6 milímetros de diámetro.
- Superficie plana o elevada.
- Color uniforme en todo el lunar.
Los lunares que debería evaluar un profesional de salud incluyen estas características:
- Crecimiento rápido, a menudo hasta un ancho de menos de 6 milímetros en menos de 6 meses.
- Sangrado y salida de líquido claro.
- Picazón en o alrededor del lunar.
- Color irregular o variable.
- Más de 1 centímetro de ancho.
- Márgenes o bordes poco claros o mal definidos.
- Aspecto escamoso, áspero o que se descama.
- Heridas abiertas o grietas.
Es importante saber que algunos lunares benignos pueden parecerse al cáncer de piel llamado melanoma. Se conocen como tumores de Spitz atípicos (AST, por sus siglas en inglés). Pueden tener mayor tamaño, bordes poco claros, color irregular y aspecto escamoso. Estos tumores no son claramente benignos ni cancerosos y se deben vigilar para detectar otros cambios.
Si nota cambios en sus lunares o le preocupa su aspecto, lo mejor es consultar con su médico para una evaluación adicional.
Para diagnosticar un lunar (nevus), suelen hacerse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Entrevista y examen físico: El profesional de la salud le hará preguntas sobre la aparición de lunares nuevos o cambios en los que ya tiene, y sobre factores como antecedentes familiares y exposición al sol. También examinará los lunares para ver su tamaño y sus características.
- Dermatoscopia: Es un procedimiento no invasivo que usa un dispositivo portátil llamado dermatoscopio, como una lupa especial, para ver el lunar de cerca. Ayuda al profesional a evaluar la estructura del lunar y a detectar señales anormales.
- Biopsia: Si un lunar se ve sospechoso o muestra señales de melanoma (un tipo de cáncer de piel), se puede hacer una biopsia. En este procedimiento, se extrae una pequeña muestra de tejido del lunar y se envía al laboratorio para análisis.
Según los primeros resultados o sus factores individuales, pueden hacerse otros exámenes, pruebas y procedimientos, como:
- Biopsia por escisión: Si la biopsia inicial confirma melanoma, se puede hacer una biopsia por escisión para quitar todo el lunar o una zona de piel más amplia a su alrededor. Esto ayuda a saber si el melanoma se ha extendido más allá del lunar.
- Biopsia del ganglio linfático centinela: Si hay preocupación de que el melanoma se haya propagado a los ganglios linfáticos cercanos, se puede recomendar una biopsia del ganglio linfático centinela. Este procedimiento consiste en inyectar un colorante cerca del lunar para identificar el primer ganglio que recibe el drenaje de esa zona. Luego se extrae ese ganglio y se analiza para buscar células cancerosas.
Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos los realizan profesionales de la salud especializados en dermatología. Ellos evaluarán su situación y le darán recomendaciones según sus necesidades.
Los objetivos del tratamiento de los lunares (nevus) son:
- Vigilar cambios: Revise con regularidad el tamaño, el color y la forma de sus lunares. Busque cualquier cambio que pueda indicar cáncer de piel. Puede hacerlo usted mismo o con la ayuda de un dermatólogo (médico de la piel).
- Prevenir que se desarrollen más: Limite la exposición al sol para evitar que aparezcan más lunares y reducir el riesgo de cambios en los existentes. Use ropa protectora, aplique protector solar y busque sombra cuando el sol está más fuerte.
- Quitar el lunar (extirpación): Según el tipo y las características del lunar, se puede recomendar quitarlo. Los métodos para quitarlo incluyen:
- Biopsia por afeitado: Se quita la parte superficial del lunar con un bisturí o una cuchilla.
- Biopsia excisional: Se quita quirúrgicamente todo el lunar, sobre todo si es canceroso o sospechoso.
- Tratamientos con láser: Eficaces para ciertos tipos de lunares. El láser destruye los melanocitos (células que dan color a la piel).
- Dermabrasión: Técnica que quita lesiones superficiales de la cara mediante exfoliación mecánica.
- Dermabrasión por arco voltaico (por sus siglas en inglés, VAD): Método más nuevo para renovar la superficie de la piel y quitar lesiones de la piel.
Es importante consultar con un profesional de la salud para determinar el mejor tratamiento según su situación.