Causas y factores de riesgo de la roséola
La roséola es una enfermedad viral que por lo general se debe a la exposición al virus del herpes humano tipo 6 o 7. Estos virus pertenecen a la familia de virus de ADN (material genético) llamada Herpesviridae, que incluye ocho virus que pueden infectar a las personas.
El virus del herpes humano 6 (VHH-6) o el virus del herpes humano 7 (VHH-7) se adhieren a las glándulas salivales y al tejido del cerebro después de la infección. Permanecen en el cuerpo incluso después de que el bebé o niño pequeño se recupera de los síntomas de la roséola.
La roséola es común en niños muy pequeños, por lo general entre los 6 y los 13 meses de edad; sin embargo, puede afectar a cualquier edad, incluso a adultos. La roséola puede propagarse aun cuando no hay sarpullido, y puede ocurrir en cualquier época del año. Se transmite por gotitas respiratorias muy pequeñas que las personas respiran o que pasan a las manos al tocar superficies. Aunque el virus no es muy contagioso, se transmite con facilidad por gotitas pequeñas de líquido cuando una persona infectada estornuda, tose o deja restos de saliva en superficies.
Es importante saber que pueden ocurrir brotes de roséola en cualquier época del año, pero los picos más comunes ocurren en primavera y otoño.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar para la roséola:
- Edad: Los niños pequeños de 6 a 13 meses tienen el riesgo más alto de presentar roséola. A esta edad, son más propensos al virus que causa la enfermedad.
- Genética: Algunos factores genéticos podrían aumentar la probabilidad de que una persona tenga roséola. Sin embargo, todavía no se sabe bien cuáles genes están involucrados ni cuánto afectan el riesgo.
Es importante saber que estos factores de riesgo que no se pueden cambiar no garantizan que una persona tendrá roséola. Solo indican una mayor probabilidad de contraer la enfermedad según ciertas características.
Los factores de riesgo modificables de la roséola son aspectos que se pueden cambiar o influir para reducir las probabilidades de tener esta enfermedad. Estos factores se pueden modificar con ciertas acciones o conductas.
Factores de riesgo modificables de la roséola:
- Exposición a personas infectadas: La roséola se debe sobre todo al herpesvirus humano 6 (HHV-6) o al herpesvirus humano 7 (HHV-7). El virus suele propagarse por secreciones respiratorias, como la saliva o el moco nasal, de personas infectadas. Limitar el contacto con personas infectadas, especialmente durante brotes, puede ayudar a reducir el riesgo de contraer roséola.
- Higiene: Mantener buenas prácticas de higiene, como lavarse las manos con agua y jabón con regularidad, puede ayudar a prevenir la propagación de virus como el HHV-6 y el HHV-7. Fomentar hábitos de higiene adecuados, en especial entre los niños, que suelen compartir juguetes y tocarse la cara, puede disminuir el riesgo de transmisión de la roséola.
- Estado general de salud: Unas defensas fuertes ayudan a combatir mejor las infecciones. Una alimentación saludable y dormir lo suficiente contribuyen a fortalecer las defensas.
Es importante saber que, aunque modificar estos factores puede ayudar a reducir las probabilidades de contraer roséola, no garantiza una prevención completa. Siempre es buena idea seguir medidas preventivas generales, como practicar una buena higiene y mantenerse al tanto de cualquier brote en su comunidad.
Para prevenir o reducir la probabilidad de contraer roséola (también llamada exantema súbito), usted puede:
- Limite el contacto con personas infectadas: Como la roséola es causada por un virus, evite el contacto con personas enfermas. Evite el contacto cercano con niños que tengan roséola hasta que se les haya quitado la fiebre.
- Practique buena higiene: Lávese las manos con frecuencia. Si ha estado en contacto con alguien con roséola, lávese muy bien las manos para no pasar el virus, sobre todo a alguien que no tiene anticuerpos (defensas del cuerpo) para combatirlo.
- Limpie las superficies del hogar con regularidad: Pase un paño con un producto desinfectante por las superficies de la casa para reducir el riesgo de infección. Esto es especialmente importante si en el hogar hay personas que tienen o han tenido roséola.
- Enseñe hábitos de higiene a los niños: No permita que compartan vasos, platos o utensilios con otras personas, para evitar la saliva infectada. Anime a los niños pequeños a estornudar y toser en un pañuelo y a tirarlo de inmediato.
Estas acciones pueden reducir el riesgo de contraer roséola, pero no existe una vacuna para prevenirla. Si tiene dudas o preguntas sobre la roséola o sus factores de riesgo, consulte con un profesional de la salud. Podrá darle consejos personalizados según su situación.