Sobre la sarna
La sarna es una afección de la piel muy contagiosa causada por ácaros muy pequeños llamados Sarcoptes scabiei. Estos ácaros se meten en la piel y ponen huevos. Esto causa comezón intensa, sobre todo de noche. Los huevos se abren y los nuevos ácaros hacen más túneles, lo que produce un sarpullido con ampollas o granitos pequeños, rojos o de otro color. La sarna también puede verse como líneas finas en la piel.
Es común en lugares con espacio cerrado y donde la gente vive o está muy cerca, y puede afectar a personas de todas las edades. En casos graves, puede presentarse una forma rara llamada sarna noruega o sarna costrosa.
El tratamiento puede incluir medicamentos, cremas para la piel y fototerapia (tratamiento con luz). Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir la orientación adecuada. La sarna se puede propagar rápido en lugares con contacto físico cercano, por eso es importante tomar precauciones para evitar su transmisión.
La sarna es causada por un ácaro llamado Sarcoptes scabiei que invade la piel. Esta enfermedad de la piel, muy contagiosa, provoca mucha comezón y lesiones que pican. Rascarse las zonas afectadas puede causar infecciones por bacterias. El sistema inmunitario y la inflamación influyen en cómo se desarrolla la sarna.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Edad: el riesgo es mayor en bebés y niños, y en personas mayores (sobre todo quienes viven en residencias de ancianos).
- Defensas bajas: el riesgo es mayor en personas con el sistema inmunitario debilitado, como quienes tienen infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), leucemia mieloide aguda, trasplante de riñón, o toman medicamentos que bajan las defensas (inmunosupresores).
- Diabetes.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Vivir en un hogar con muchos niños.
- Vivir en espacios pequeños con muchas personas.
- Compartir ropa y toallas.
- Bañarse con poca frecuencia.
- Personas cuidadoras de personas con sarna, incluido el personal de salud.
- Personas sexualmente activas.
Es importante saber que estos factores pueden variar entre personas, y no todas las personas con estos factores tendrán sarna. Además, mantenga buenas prácticas de higiene y evite el contacto cercano con personas infectadas para reducir el riesgo de contagio.
Síntomas comunes de la sarna:
- Piel seca y escamosa.
- Líneas blancas en la piel por los túneles que hacen los ácaros.
- Picazón intensa, sobre todo por la noche.
- Sarpullido parecido a granitos.
A medida que la sarna avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Sarpullidos que pueden afectar gran parte del cuerpo o limitarse a zonas comunes como entre los dedos, muñecas, codos, axilas, genitales, pezones, cintura, glúteos y omóplatos.
- Muchos granitos duros (pápulas) y con líquido (vesículas), o incluso urticaria (ronchas), en zonas específicas.
- Ampollas.
En algunos casos, la sarna también puede causar complicaciones como infecciones bacterianas secundarias. Estas infecciones pueden provocar problemas como impétigo, ectima, paroniquia (infección alrededor de las uñas), forunculosis (forúnculos) o glomerulonefritis posestreptocócica (inflamación de los riñones). Sin embargo, estas complicaciones son poco frecuentes.
Recuerde consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la sarna, un profesional de la salud puede realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica y examen físico: El profesional le hará preguntas detalladas sobre sus síntomas y factores que pueden influir en su problema. También le examinará la piel para buscar señales de sarna, como erupciones, surcos o túneles finos, o granitos rojos.
- Raspado de piel: Es la prueba más usada para diagnosticar la sarna. Se raspa una pequeña área de la piel para recoger células de la piel y ácaros y examinarlos al microscopio.
- Prueba con cinta adhesiva: Se aplica cinta adhesiva transparente en el área afectada y luego se retira para recoger ácaros o huevos y examinarlos al microscopio.
- Dermatoscopia: Esta técnica usa un dispositivo de mano llamado dermatoscopio para ver la piel de cerca e identificar señales características de sarna.
- Detección por PCR (reacción en cadena de la polimerasa): Estas pruebas pueden detectar el ADN de los ácaros de la sarna en muestras de piel.
Según los primeros hallazgos o sus factores individuales, se pueden realizar exámenes, pruebas o procedimientos adicionales.
Las metas del tratamiento de la sarna son: eliminar los ácaros, aliviar los síntomas, prevenir el contagio y tratar las complicaciones. Las opciones de tratamiento incluyen:
- Escabicidas tópicos: Son cremas o lociones que se aplican en la piel para matar los ácaros. La permetrina es un escabicida de uso común. Actúa paralizando y matando los ácaros.
- Ivermectina por vía oral: Puede usarse como tratamiento alternativo. Actúa al afectar el sistema nervioso de los ácaros, lo que causa su muerte.
- Medidas en el entorno: Además del tratamiento médico, es importante desinfectar el entorno. Lave la ropa y las sábanas con agua caliente y séquelas bien con calor. Esto ayuda a eliminar ácaros y huevos que puedan estar en el ambiente.
- Identificar y tratar a los contactos cercanos: Es crucial tratar al mismo tiempo a todas las personas con contacto cercano, como quienes viven con usted o tienen contacto piel con piel. Pueden estar infectadas aunque aún no tengan síntomas. Tratarles ayuda a prevenir más contagios de sarna.
- Tratar las complicaciones: Pueden ocurrir complicaciones como comezón (picazón) o dermatitis (inflamación de la piel). Tratar estos síntomas alivia y mejora su comodidad.
Las recomendaciones de tratamiento pueden variar; lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede depender de varios factores; siempre confirme con su profesional de la salud las instrucciones de dosis adecuadas. Pueden presentarse efectos secundarios; consulte con su profesional de la salud o revise la información del medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.