Acerca de la roséola

Descripción general

La roséola, también llamada roséola infantil, sexta enfermedad o exantema súbito, es una infección viral. Afecta sobre todo a niñas y niños de 6 a 12 meses, pero puede ocurrir a cualquier edad, incluso en adultos. La causan el virus del herpes humano 6 (HHV-6) o el virus del herpes humano 7 (HHV-7).

Se contagia por gotitas respiratorias muy pequeñas. Las personas las respiran o las toman al tocar superficies con estas gotitas. La roséola suele empezar con fiebre alta y luego aparece un sarpullido rosado o rojo.

Es una enfermedad viral que suele desaparecer sola, sin atención médica. Sin embargo, las y los médicos pueden recomendar tratar la roséola en casa, a menos que el niño o la niña tenga convulsiones o fiebre alta que no cede.

Causas y factores de riesgo

La causa de la roséola es una infección por el virus del herpes humano (VHH) tipo 6 o 7. Estos virus se alojan en las glándulas salivales y en el tejido cerebral, y permanecen en el cuerpo incluso después de que la persona se recupera de la enfermedad. La roséola se contagia por contacto directo con las gotitas que salen de la boca o la nariz de una persona infectada (al toser, estornudar o hablar) o con superficies que esa persona haya tocado.

El principal factor de riesgo que no se puede cambiar es la edad. La roséola afecta sobre todo a bebés de 6 a 12 meses, pero también puede afectar a personas adultas. Las personas adultas rara vez presentan roséola porque probablemente estuvieron expuestas al virus desde pequeñas y es raro tener roséola más de una vez.

El principal factor de riesgo que sí se puede cambiar es el contacto con una persona infectada.

Es importante mantener buenos hábitos de higiene, como lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto cercano con personas que tengan infecciones respiratorias. Esto puede ayudar a reducir el riesgo de infecciones por virus como la roséola.

Síntomas

Síntomas comunes de la roséola incluyen:

  • Fiebre alta: Una fiebre súbita y alta, por lo general de alrededor de 39 a 40 °C, suele ser el primer signo. Esta fiebre puede durar de 3 a 5 días.
  • Síntomas respiratorios leves: Puede haber síntomas leves de resfriado, como nariz con moco, tos, dolor de garganta y párpados hinchados.

A medida que la enfermedad avanza o si empeora, pueden aparecer otros síntomas comunes:

  • Sarpullido: Después de que baja la fiebre, suele salir un sarpullido típico. Por lo general empieza en el pecho y el abdomen, y luego se extiende a los brazos, las piernas, el cuello y la cara. Son manchitas rosadas pequeñas, planas o elevadas. Al presionar el sarpullido con un vaso de vidrio, las manchas pueden ponerse blancas o desvanecerse.
  • Irritabilidad: Los niños con roséola pueden ponerse irritables e inquietos.
  • Menos apetito: Algunas personas pueden tener menos ganas de comer.
  • Ganglios del cuello hinchados: En algunos casos se inflaman los ganglios del cuello (pequeñas bolitas debajo de la piel).

No todos los niños tendrán todos estos síntomas. Algunos niños no desarrollan sarpullido. Si sospecha que usted o su niño o niña tiene roséola, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el manejo adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la roséola, los proveedores de atención médica suelen basarse en el examen físico y en la historia clínica. No hay una prueba específica que la confirme. Las evaluaciones, pruebas y procedimientos que pueden hacerse incluyen:

  • Antecedentes médicos: su proveedor le preguntará sobre los síntomas de su niña o su niño, como fiebre y enfermedades recientes.
  • Examen físico: su proveedor revisará a su niña o su niño. Buscará fiebre alta y sarpullido para hacer un diagnóstico inicial.
  • Análisis de sangre: aunque no existe una prueba de sangre específica para la roséola, en algunos casos se puede pedir un análisis para descartar otros diagnósticos o identificar anticuerpos (proteínas de defensa) relacionados con el virus.

Por lo general, no hacen falta más exámenes, pruebas ni procedimientos, porque la roséola suele resolverse sola y sin complicaciones. Sin embargo, si hay preocupación por complicaciones o síntomas graves, su proveedor puede recomendar una evaluación o pruebas adicionales.

Recuerde consultar con su proveedor de atención médica para recibir consejos y orientación personalizados sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar y tratar la roséola.

Opciones de tratamiento

El tratamiento de la roséola busca aliviar los síntomas, reducir el malestar y apoyar la recuperación natural del cuerpo. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

Medicamentos:

  • Medicinas para la fiebre y el dolor (por ejemplo, acetaminofén [paracetamol], ibuprofeno) pueden ayudar a bajar la fiebre y aliviar el malestar. Es importante consultar con el profesional de la salud o seguir con cuidado la información del medicamento para definir la dosis correcta en niños y bebés.
  • En algunos casos con el sistema inmunitario debilitado, se pueden recetar medicamentos antivirales (medicinas contra virus), aunque no están oficialmente aprobados para la roséola.

Cuidados personales y cambios de hábitos:

  • Buena hidratación y alimentación adecuada son importantes para manejar enfermedades virales como la roséola. Beber suficiente agua y consumir alimentos frescos o fríos puede aliviar los síntomas.
  • Vestir al niño con ropa ligera y fresca puede evitar el sobrecalentamiento.
  • Darle al niño un baño tibio puede ayudarle a relajarse y a regular la temperatura del cuerpo.
  • Descansar y dormir lo suficiente es clave para que el cuerpo se recupere.
  • Practicar buena higiene, como lavarse las manos con frecuencia, ayuda a prevenir el contagio del virus.

La roséola suele ser autolimitada, es decir, se resuelve por sí sola sin un tratamiento específico. Sin embargo, estas medidas pueden ayudar a controlar los síntomas y brindar comodidad durante la recuperación. Siempre consulte a un profesional de la salud antes de darle cualquier medicamento a un niño. La dosis puede variar por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con el medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.