Acerca de la fascitis necrosante
La fascitis necrosante, también conocida como “enfermedad come-carne”, es una infección bacteriana que pone en peligro la vida y causa la muerte de tejidos profundos del cuerpo. Afecta sobre todo a la fascia (tejido que rodea los músculos, los nervios y los vasos sanguíneos). Se caracteriza por una necrosis rápida (muerte del tejido) en el tejido subcutáneo (debajo de la piel) y en la fascia.
Los síntomas comunes incluyen enrojecimiento de la piel, dolor en el área afectada, hinchazón y la aparición de ampollas con sangre. La fascitis necrosante puede presentarse en varias partes del cuerpo, como las extremidades, el abdomen, el perineo (área genital), el cuello y la cabeza. Es una afección que pone en peligro la vida.
Reconocerla pronto, realizar un desbridamiento agresivo (quitar el tejido muerto) y administrar antibióticos por vena de inmediato son claves para un tratamiento exitoso.
La fasciitis necrosante es una infección bacteriana muy grave que destruye los tejidos del cuerpo y puede poner en riesgo la vida. Varios tipos de bacterias pueden causarla, como Streptococcus del grupo A, Klebsiella, Clostridium, Escherichia coli y Vibrio vulnificus. Estas bacterias entran al cuerpo por rupturas en la piel, como cortes, raspones, heridas quirúrgicas, quemaduras o picaduras de insectos.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Afecciones de salud de base: Las personas con diabetes, enfermedad vascular periférica (problemas de circulación en las piernas), tumor (neoplasia), cirrosis del hígado o inmunosupresión (defensas bajas por enfermedad o por medicamentos) tienen más riesgo.
- Lesiones por varicela: La fasciitis necrosante puede aparecer como una infección añadida que complica las lesiones de varicela.
- Cirugía reciente, traumatismo o rupturas de la piel (cortes, picaduras de insectos).
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Problemas con el consumo de alcohol: Las personas con este antecedente tienen más riesgo.
- Problemas dentales y de los senos paranasales o las amígdalas: En raras ocasiones, la fasciitis necrosante de la cara puede ocurrir por estas causas.
- Uso de drogas por inyección: Aumenta el riesgo, sobre todo cuando se comparten o se reutilizan agujas.
Es importante saber que, aunque estos factores aumentan el riesgo de fasciitis necrosante, cualquier persona puede desarrollar esta infección. Un diagnóstico rápido y un tratamiento temprano son clave. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la fascitis necrotizante incluyen:
- Dolor intenso en la zona afectada que puede parecerse al dolor de un desgarro muscular. Es importante saber que el dolor es la primera señal de infección y puede parecer más fuerte de lo que se ve en la piel.
- Síntomas similares a la gripe (influenza), como fiebre, dolor de garganta, náuseas, diarrea, dolores en el cuerpo y escalofríos.
Enrojecimiento alrededor de la zona de la infección que se extiende rápidamente.
A medida que la infección avanza o se agrava, otros síntomas pueden incluir:
- Úlceras, ampollas o manchas negras en la piel.
- Cambios en el color de la piel.
- Pus o líquido que sale del área infectada.
- Mareos.
- Cansancio (fatiga).
Es importante saber que estos síntomas pueden variar según la etapa y la gravedad de la infección. La fascitis necrotizante es una afección que pone en peligro la vida y puede ser mortal si no se trata. Es crucial buscar atención médica de emergencia si tiene cualquiera de estos síntomas.
Para diagnosticar la fascitis necrosante (una infección grave que destruye el tejido blando debajo de la piel), los profesionales de la salud pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica y examen físico: Un profesional de la salud puede preguntarle en detalle sobre sus síntomas y factores que podrían contribuir a su problema. También buscará signos físicos como sensibilidad al tocar, enrojecimiento, hinchazón o una sensación crujiente al tocar la piel del área afectada.
- Pruebas de laboratorio: Se pueden recomendar análisis específicos, incluida una extracción de sangre, para buscar señales de infección e inflamación.
- Estudios por imágenes: Se pueden ordenar radiografías, resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para ver el área afectada y evaluar qué tanto se han dañado los tejidos.
- Biopsia: En algunos casos, se puede tomar una muestra de tejido (biopsia) del área afectada para confirmar el diagnóstico e identificar la bacteria específica que causa la infección.
Es importante que estos exámenes, pruebas y procedimientos los realicen profesionales de la salud. Ellos evaluarán su caso y le darán recomendaciones apropiadas según sus síntomas y antecedentes médicos.
Los objetivos del tratamiento de la fascitis necrosante son:
- Exploración y desbridamiento quirúrgicos tempranos: Retirar pronto y de forma enérgica el tejido necrótico (muerto) es clave para tratar la fascitis necrosante. Esto ayuda a detener la propagación de la infección y a eliminar la fuente de toxinas.
- Terapia con antibióticos de amplio espectro: Se administran antibióticos por vía intravenosa (por la vena) para combatir la infección. La elección de antibióticos se basa en los resultados de una tinción de Gram (prueba de laboratorio para identificar bacterias).
- Manejo de la herida: Las heridas infectadas pueden dejarse abiertas para que cicatricen por segunda intención. Esto significa que la herida no se cierra de inmediato, sino que se deja sanar poco a poco, desde el fondo hacia la superficie. Es importante asegurar la eliminación completa del tejido necrótico antes de cerrar la herida.
- Desbridamientos repetidos y nueva exploración: En la mayoría de los casos, se vuelve a explorar la herida entre 24 y 36 horas después del primer desbridamiento para buscar cualquier tejido necrótico restante. Puede ser necesaria una nueva exploración diaria hasta retirar todo el tejido necrótico.
- Cuidados de apoyo: Las personas con fascitis necrosante grave pueden necesitar intervenciones adicionales, como transfusión de sangre o terapia con inmunoglobulina por vía intravenosa (anticuerpos concentrados).
Es importante hablar de estas opciones de tratamiento con un profesional de la salud, quien puede darle consejos personalizados según su situación. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Por eso, consulte con un profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted. Pueden ocurrir efectos secundarios. Revise la información que viene con su medicamento o consulte a su profesional de la salud para conocer los posibles efectos secundarios.