Acerca del impétigo
El impétigo es una infección de la piel causada por bacterias y se contagia. Tipos de impétigo:
- Impétigo no ampolloso (sin ampollas): Es el tipo más común. Comienza con grupos de llagas rojas o descoloridas que pican, por lo general alrededor de la boca y la nariz. Estas llagas pueden abrirse y formar costras gruesas de color miel.
- Impétigo ampolloso (con ampollas): Empieza con ampollas llenas de líquido que suelen salir en el tronco, entre el cuello y la cintura. Las ampollas crecen rápido, se revientan y quedan cubiertas por una costra color miel.
Es importante saber que el impétigo puede confundirse con otros problemas de la piel, como eccema (piel reseca e inflamada), sarna, dermatitis por contacto (alergia o irritación por algo que toca la piel), candidiasis (hongo), herpes simple y varicela-zóster (virus de la varicela y la culebrilla). Si sospecha que tiene impétigo o algún problema en la piel, busque atención médica para recibir un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
El impétigo es una infección común de la piel causada por bacterias que invaden la piel. Las bacterias más frecuentes son Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes. Estas bacterias pueden entrar por cortes, raspones o picaduras de insectos y causar infección.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar o controlar:
- Edad: Los niños de 2 a 5 años tienen más riesgo de impétigo. Su sistema de defensas aún se está formando y tienen contacto cercano con otros niños en guarderías o escuelas.
- Clima: Los climas cálidos y húmedos favorecen el crecimiento de bacterias y aumentan el riesgo de impétigo.
- Problemas de la piel: Las personas con afecciones previas de la piel, como eccema (piel inflamada con comezón) o dermatitis (inflamación de la piel), tienen más riesgo porque su barrera cutánea está debilitada, lo que facilita la entrada de bacterias.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar o controlar:
- Higiene personal: Mantener una buena higiene, como lavarse las manos con agua y jabón con regularidad, ayuda a reducir el riesgo de infecciones bacterianas como el impétigo.
- Contacto piel con piel: El contacto cercano con alguien que tiene impétigo aumenta el riesgo de contagio. Evite el contacto directo con personas infectadas.
- Compartir artículos personales: Compartir toallas, ropa u otros objetos con alguien que tiene impétigo puede propagar la infección. No comparta estos artículos para bajar el riesgo.
Al conocer los factores de riesgo que no se pueden cambiar y los que sí, usted puede tomar medidas para prevenir el impétigo y reducir sus probabilidades de tener esta afección común de la piel.
Los primeros síntomas del impétigo suelen aparecer de 2 a 10 días después del contagio. La señal principal del impétigo es la presencia de ampollas o llagas que se revientan y sale líquido, y luego se secan. Estas ampollas pueden empezar pequeñas y luego extenderse rápido.
- En el impétigo no ampolloso, que representa cerca de 80 de cada 100 casos, las ampollas a menudo se juntan y forman una costra color miel al reventarse y soltar líquido. Este tipo afecta con frecuencia la cara y las extremidades (brazos y piernas).
- En el impétigo ampolloso hay menos ampollas, pero son más grandes y pueden aparecer en el tronco (pecho, espalda, abdomen) o incluso en la boca. Las ampollas del impétigo ampolloso contienen un líquido claro o amarillo que con el tiempo puede volverse turbio u oscuro. A diferencia del impétigo no ampolloso, el impétigo ampolloso no suele causar enrojecimiento ni hinchazón, y las ampollas pueden durar más sin reventarse.
Síntomas comunes del impétigo:
- Bultitos o ampollas que se revientan y sale un líquido claro.
- Piel húmeda, roja y dolorida debajo de las ampollas.
- Formación de una costra color miel en el área afectada (impétigo no ampolloso).
- Picazón en el área afectada.
- Ampollas más grandes con líquido claro o amarillo (impétigo ampolloso).
A medida que el impétigo avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer síntomas adicionales:
- Enrojecimiento e hinchazón en el área afectada.
- Fiebre e hinchazón de los ganglios linfáticos de la cara o el cuello.
En casos raros, pueden presentarse complicaciones por el impétigo. Son poco comunes, pero pueden ser graves. Incluyen:
- Glomerulonefritis posestreptocócica: una infección de los riñones potencialmente mortal que ocurre en cerca de 15 de cada 100 personas con impétigo no ampolloso.
- Sepsis: una infección grave de la sangre.
- Osteomielitis: una infección en los huesos.
- Artritis: inflamación de las articulaciones.
- Endocarditis: una infección de las válvulas del corazón.
- Neumonía: una infección en los pulmones.
- Celulitis: una infección de la piel que se extiende a capas más profundas.
- Linfadenitis: hinchazón e inflamación de los ganglios linfáticos.
- Fiebre reumática: un trastorno que puede causar problemas en el corazón, las articulaciones y el cerebro.
Es importante saber que las complicaciones son raras. Si aparecen síntomas nuevos o si los síntomas siguen o empeoran, busque atención médica para más evaluación y tratamiento.
Para diagnosticar el impétigo, el médico puede hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen visual: El médico suele diagnosticar el impétigo con solo mirar la zona afectada de la piel. Buscará señales como llagas rojas que revientan y forman costras color miel (amarillas).
- Historia médica: El médico puede preguntarle sobre cortes, raspones, picaduras de insectos u otros problemas de la piel recientes que puedan estar relacionados con el impétigo.
- Prueba con hisopo: En algunos casos, el médico puede decidir hacer una prueba con un hisopo para identificar la bacteria que causa la infección. Consiste en frotar suavemente la piel con un hisopo para recoger muestras de piel y de líquido. Luego se envían a un laboratorio para analizarlas.
Se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para saber el tipo de impétigo:
- Cultivo: Al inicio de la infección, se puede hacer un cultivo recogiendo líquido o pus de una lesión de impétigo. La muestra se obtiene al pasar suavemente un hisopo humedecido sobre la costra que se forma cuando el pus se espesa y se endurece. Este cultivo ayuda a identificar la presencia de la bacteria Streptococcus pyogenes.
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): En el futuro, podrían usarse métodos moleculares como la PCR para el diagnóstico por laboratorio del impétigo. La PCR detecta partes específicas del ADN de las bacterias y es muy sensible y precisa.
Los objetivos generales del tratamiento del impétigo son: eliminar la infección, aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y evitar que se propague a otras partes del cuerpo o a otras personas. Las opciones de tratamiento pueden variar según la gravedad y el tipo de infección.
El tratamiento puede incluir:
Medicamentos:
- Cremas o ungüentos con antibiótico (uso en la piel): Se aplican directamente en la zona afectada y ayudan a eliminar las bacterias que causan el impétigo. Ejemplos: mupirocina y retapamulina. Estos antibióticos tópicos frenan el crecimiento de las bacterias y reducen la inflamación.
- Antibióticos por vía oral: Si el impétigo es más grave o está muy extendido, se pueden recetar antibióticos por boca. Ejemplos: dicloxacilina, flucloxacilina, cefalexina y trimetoprima/sulfametoxazol (co-trimoxazol). Los antibióticos orales matan las bacterias en todo el cuerpo.
Cuidados personales y cambios en hábitos de salud:
- Limpieza de la zona afectada: Es importante lavar la zona con agua y jabón varias veces al día para quitar las costras y bajar la cantidad de bacterias.
- Limpiar suavemente las costras: Si hay costras húmedas y amarillas, se pueden limpiar con cuidado con una solución diluida de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno).
- Cubrir la zona: Para evitar que la infección se extienda a otras partes del cuerpo o a otras personas, cubra la zona afectada con gasa y cinta adhesiva o con un apósito plástico flojo.
- Buena higiene: Practicar una buena higiene, como lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, ayuda a evitar la propagación del impétigo.
- Evitar rascar o manipular las llagas: Rascar o quitar las costras del impétigo puede empeorar la infección y aumentar el riesgo de que se propague.
En la mayoría de los casos, el impétigo se cura sin complicaciones. Aun así, hay posibles riesgos, sobre todo en ciertos grupos.
- Los bebés tienen más probabilidad de presentar complicaciones como inflamación de los riñones (glomerulonefritis), fiebre reumática e infección en la sangre (bacteriemia).
- En casos raros, cuando el impétigo es causado por Staphylococcus aureus, la infección puede extenderse en la zona o por todo el cuerpo. Esto puede causar celulitis (infección de la piel), linfangitis (infección que se propaga por los vasos linfáticos) o septicemia (infección grave en la sangre).
Es importante saber que estas complicaciones no son frecuentes, pero pueden ocurrir. Cada persona es diferente. La evolución puede variar según la edad, el estado general de salud, el tipo específico de impétigo y la respuesta al tratamiento. Para recibir orientación sobre su caso, lo mejor es que consulte a un profesional de la salud.