Información sobre la dermatitis seborreica
La dermatitis seborreica es un problema común de la piel. Causa enrojecimiento, inflamación (irritación) y parches de piel escamosa. Afecta sobre todo zonas con muchas glándulas que producen grasa (sebo), como el cuero cabelludo, la cara y la ingle.
En los bebés se llama costra láctea. Se ve como parches grasosos o con costras en el cuero cabelludo.
La causa exacta no se conoce por completo. Pueden influir varios factores: producción excesiva de grasa, cambios hormonales, crecimiento excesivo de levaduras (un tipo de hongo) y reacciones alérgicas.
Aunque puede afectar a personas de todo tipo de piel, las personas con piel más oscura pueden presentar síntomas adicionales.
El tratamiento puede incluir champús o cremas con medicamento, que le recete un profesional de la salud. Es importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Las causas exactas de la dermatitis seborreica aún no se entienden del todo. Sin embargo, los investigadores creen que una combinación de factores contribuye a su aparición, entre ellos:
- Producción excesiva de grasa: Las glándulas de la piel producen demasiada grasa. Esto causa cuero cabelludo graso y piel grasa.
- Crecimiento excesivo de la levadura Malassezia: La presencia de un crecimiento excesivo de un tipo de hongo (levadura) llamado Malassezia en la piel puede desencadenar inflamación. Esto produce los síntomas típicos de la dermatitis seborreica.
- Respuesta inflamatoria: El sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) responde a la presencia de la levadura Malassezia liberando sustancias que causan inflamación. Esto provoca enrojecimiento e inflamación en las zonas afectadas.
Los factores de riesgo no modificables son factores que no se pueden cambiar. Los factores no modificables para la dermatitis seborreica incluyen:
- Sexo: Los hombres tienen más probabilidades de presentar dermatitis seborreica que las mujeres.
- Edad: Es común entre los 30 y 60 años y en bebés (costra láctea).
Los factores de riesgo modificables son factores que se pueden cambiar o influir. Los factores modificables para la dermatitis seborreica incluyen:
- Piel grasa: Tener piel naturalmente grasa aumenta el riesgo.
- Factores del ambiente: Vivir en lugares secos o fríos puede desencadenar o empeorar los síntomas.
- Sistema inmunitario debilitado: Afecciones como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la enfermedad de Parkinson y algunas afecciones de salud mental debilitan las defensas y aumentan el riesgo.
- Estrés y falta de sueño: Estos factores pueden contribuir a los brotes de dermatitis seborreica.
Es importante saber que estos factores pueden aumentar la probabilidad de tener dermatitis seborreica, pero no la garantizan. Si sospecha que tiene dermatitis seborreica o le preocupan sus factores de riesgo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Los síntomas iniciales más comunes de la dermatitis seborreica (inflamación de la piel en zonas con más grasa) incluyen:
- Bultos o lesiones elevadas en la piel
- Enrojecimiento en las zonas afectadas
- Piel escamosa o con descamación
- Picazón o molestia
A medida que la dermatitis seborreica avanza o se vuelve más intensa, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:
- Hinchazón o inflamación
- Costras o supuración en las zonas afectadas
- Pérdida de cabello en las zonas afectadas
Es importante saber que no todas las personas con dermatitis seborreica tendrán todos estos síntomas. La intensidad y la evolución de la afección varían de una persona a otra. Si presenta cualquier síntoma de dermatitis seborreica, consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la dermatitis seborreica (irritación de la piel que causa enrojecimiento y escamas), los médicos pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud revisa la piel para buscar señales típicas de dermatitis seborreica, como enrojecimiento y descamación (escamas). Examina con la vista las zonas afectadas para evaluar qué tan grave es y cómo se distribuye.
- Historia médica: El médico le pregunta sobre sus síntomas, problemas previos de la piel y antecedentes familiares para entender su situación.
- Dermatoscopia: Procedimiento no invasivo que usa un dispositivo con aumento para ver la piel más de cerca.
- Examen con lámpara de Wood: En algunos casos, se usa para observar la piel afectada bajo luz ultravioleta. Esto puede ayudar a identificar características específicas asociadas con la dermatitis seborreica.
Otros exámenes o pruebas pueden incluir:
- Biopsia de piel: Se toma una pequeña muestra de piel para examinarla al microscopio y confirmar el diagnóstico y descartar otros problemas.
- Examen microscópico: En ciertos casos, puede ser necesario ver la muestra al microscopio para identificar tipos específicos de hongos.
Es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de manejo adecuado. Tomarán en cuenta sus factores individuales y ajustarán los exámenes, pruebas y procedimientos según su caso.
Los objetivos del tratamiento de la dermatitis seborreica son reducir la inflamación, aliviar los síntomas y manejar los brotes. Estos son los tratamientos recomendados y cómo funcionan:
Medicamentos:
- Tratamientos para uso en la piel que ayudan a quitar las escamas (queratolíticos): El ácido salicílico o el ácido láctico ayudan a reducir las escamas en la piel.
- Corticoesteroides para uso en la piel (medicinas antiinflamatorias): Reducen la inflamación durante los brotes.
- Tratamientos antifúngicos (contra hongos): Champús o cremas con estos medicamentos actúan contra el hongo Malassezia, que empeora los síntomas.
Terapias y procedimientos:
- Terapia con luz (fototerapia): Procedimientos como luz azul o luz ultravioleta (UV) pueden ayudar a controlar la dermatitis seborreica.
- Luz pulsada intensa combinada con ácido salicílico: Este tratamiento combinado ayuda a disolver la grasa de la piel, quitar células muertas, bajar la inflamación y aliviar la picazón.
Cuidados personales y cambios en hábitos de salud:
- Rutina de cuidado de la piel: La limpieza y la humectación regulares de la piel afectada pueden ayudar a controlar los síntomas. Usar limpiadores suaves y humectantes que contengan zinc puede ser útil.
- Identificar y evitar lo que le empeora: Es importante reconocer y evitar lo que empeora sus síntomas, como ciertos alimentos o productos con fragancia.
Recuerde consultar con su profesional de la salud antes de usar medicinas de venta libre o hacer cambios en sus hábitos de salud. La dosis de los medicamentos puede variar por muchas razones. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.