Acerca de la alopecia areata
La alopecia areata es una afección de la piel que causa caída del cabello, por lo general en parches, sobre todo en el cuero cabelludo. Es una enfermedad autoinmune. En ella, las defensas del cuerpo atacan por error los folículos pilosos (las raíces del cabello), que son las estructuras que hacen crecer el cabello. Esto puede causar zonas calvas de forma repentina.
En algunos casos, el cabello puede volver a crecer en 12 meses o menos. Sin embargo, en algunas personas la afección dura más tiempo y es más grave. Puede causar calvicie total (alopecia totalis) o pérdida total del vello del cuerpo (alopecia universalis).
Los factores genéticos también pueden influir, sobre todo cuando aparece antes de los 30 años. Es importante saber que casi 40 de cada 100 personas menores de 30 años con alopecia areata tienen al menos un familiar con el mismo diagnóstico.
El riesgo de presentar alopecia areata es mayor en personas con asma, fiebre del heno (rinitis alérgica), enfermedad de la tiroides, vitíligo (una afección en la que parches de piel pierden su color), anemia perniciosa (un tipo de anemia) y síndrome de Down.
Los estudios sugieren que la alopecia areata es un trastorno mediado por el sistema inmunitario. Esto significa que el sistema inmunitario ataca por error los folículos pilosos (las raíces del cabello). Esto causa caída del cabello sin cicatrices, con áreas redondas sin cabello en el cuero cabelludo. Se cree que una combinación de factores genéticos y ambientales influye en el desarrollo de la alopecia areata.
Los factores de riesgo no modificables son factores que no se pueden cambiar ni controlar. En la alopecia areata, pueden incluir:
- Genética: Los genes del sistema inmunitario, en especial los del complejo de antígeno leucocitario humano (HLA), se asocian con un mayor riesgo de alopecia areata.
Los factores de riesgo modificables son factores que sí se pueden cambiar o controlar. En la alopecia areata, el estrés psicológico puede contribuir a que aparezca la enfermedad.
- Un evento emocional o una crisis puede ocurrir antes del inicio de la caída del cabello y contribuir. Sin embargo, es importante saber que el estrés psicológico por sí solo no explica por completo la alopecia areata, ya que incluso recién nacidos y bebés pueden desarrollarla.
Si le preocupa su riesgo de alopecia areata o cualquier otra condición de salud, lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados.
El síntoma temprano más común de la alopecia areata (un tipo de caída del cabello en parches) es la pérdida de cabello en parches. Esto significa que aparecen pequeños parches redondos u ovalados sin cabello en el cuero cabelludo. La zona afectada del cuero cabelludo se ve lisa y normal. En algunos casos, puede haber picazón leve, hormigueo, sensibilidad o una sensación de ardor en esa zona.
A medida que la alopecia areata avanza o se hace más intensa, pueden presentarse otros síntomas. Algunas personas con esta afección notan cambios en las uñas de las manos. Por ejemplo, pequeños hoyuelos o hundimientos, ranuras, rajaduras superficiales o un área anormal de enrojecimiento.
En formas más raras y graves de alopecia areata, la pérdida de cabello puede afectar no solo todo el cuero cabelludo, sino también otras partes del cuerpo, como las cejas, las pestañas, la barba, el vello de las axilas y el vello púbico.
Es importante saber que los síntomas y la evolución de la alopecia areata varían de una persona a otra. Algunas personas se recuperan de forma espontánea sin tratamiento. Otras pueden tener ciclos de caída del cabello y de nuevo crecimiento más extensos. En algunos casos, se puede perder todo el vello del cuerpo. Los cambios en las uñas, como crestas y hoyuelos, también pueden presentarse en algunas personas con alopecia areata.
Para diagnosticar la alopecia areata, los profesionales de la salud pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica y antecedentes familiares: le preguntarán sobre su salud y si hay casos en su familia de caída del cabello o de enfermedades autoinmunes (cuando el sistema de defensas ataca el propio cuerpo). Esta información ayuda a hacer el diagnóstico.
- Examen físico: revisan las áreas donde se ha caído el cabello y también las uñas.
- Examen del cabello: pueden observar al microscopio cabellos de las zonas afectadas para medir el grado de caída y buscar rasgos específicos de la alopecia areata.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales que pueden realizar incluyen:
- Biopsia de piel: si no se puede hacer el diagnóstico con el primer examen, se puede hacer una biopsia de piel. Consiste en tomar una pequeña muestra de piel del área afectada para verla al microscopio.
- Análisis de sangre: para descartar otras enfermedades autoinmunes o saber si están contribuyendo a la caída del cabello, pueden pedir análisis de sangre. Estas pruebas ayudan a identificar anticuerpos o marcadores relacionados con enfermedades autoinmunes.
Es importante saber que los síntomas de la alopecia areata suelen ser muy característicos, por lo que el diagnóstico es rápido y sencillo en muchos casos. Sin embargo, estos exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden recomendarse para confirmar el diagnóstico o evaluar qué tan avanzada o grave es la afección.
Las metas del tratamiento para la alopecia areata son frenar la caída del cabello y ayudar a que vuelva a crecer. Hay varios tipos de medicamentos, procedimientos, cambios en el estilo de vida y otros tratamientos que pueden ayudar.
- Corticoesteroides tópicos: Son medicamentos antiinflamatorios que se aplican directamente en el cuero cabelludo. Reducen la inflamación y bajan la actividad del sistema inmunitario que causa la caída del cabello. A menudo se usan como primera opción en casos leves de alopecia areata.
- Inyecciones de corticoesteroides: En algunos casos, se inyectan directamente en las áreas afectadas del cuero cabelludo. Esto puede estimular el crecimiento del cabello al reducir la inflamación y la actividad del sistema inmunitario.
- Inmunoterapia tópica: Consiste en aplicar un químico irritante en el cuero cabelludo que causa una reacción alérgica. La meta es provocar una respuesta del sistema inmunitario que ayude a estimular el rebrote del cabello.
- Pomada o crema de antralina: La antralina es un medicamento que se aplica en el cuero cabelludo para reducir la inflamación y promover el crecimiento del cabello. Puede usarse junto con otros tratamientos en casos más graves de alopecia areata.
- Fototerapia: Consiste en exponer el cuero cabelludo a luz ultravioleta para ayudar al rebrote del cabello. Puede hacerse con una lámpara especial o con UVB de banda estrecha. Funciona al reducir la inflamación y favorecer el crecimiento de nuevo cabello.
- Corticoesteroides orales: Se toman por boca y bajan la actividad del sistema inmunitario que lleva a la caída del cabello. Pueden tener efectos secundarios graves, por lo que suelen usarse solo por periodos cortos.
- Medicamentos orales que suprimen el sistema inmunitario: Son fármacos que se toman por boca para suprimir el sistema inmunitario y reducir la inflamación en el cuero cabelludo. Se pueden recomendar en casos más graves de alopecia areata.
- Inhibidores de Janus quinasa (JAK): Son una clase más nueva de medicamentos que han mostrado buenos resultados en la alopecia areata. Bloquean enzimas específicas del sistema inmunitario, lo que puede disminuir la caída del cabello y favorecer el rebrote.
Además de estos tratamientos, también pueden recomendarse cambios en el estilo de vida, como manejar el estrés, mantener una alimentación saludable y evitar tratamientos agresivos para el cabello, para apoyar la salud del cabello y promover el rebrote.
Es importante saber que no todos los tratamientos funcionan para todas las personas con alopecia areata, y por ahora no existe una cura. Las decisiones sobre el tratamiento deben tomarse con un profesional de la salud, quien puede evaluar su situación y hablar con usted sobre los posibles beneficios y efectos secundarios de cada opción.
La evolución natural de la alopecia areata con el tiempo varía de una persona a otra. En la mayoría de los casos, la caída del cabello ocurre en parches pequeños y redondos en el cuero cabelludo, dejando zonas del tamaño de una moneda sin pelo. Esta caída en parches también puede afectar otras partes del cuerpo. En casos poco comunes, la caída puede abarcar todo el cuero cabelludo (llamado alopecia totalis) o todo el cuerpo (alopecia universalis). El cabello suele volver a crecer después de varios meses, aunque puede volver a caerse. Algunas personas tienen ciclos de caída y crecimiento que van y vienen y pueden durar años.
Las complicaciones de la alopecia areata con frecuencia incluyen malestar psicológico y emocional. La caída del cabello puede afectar mucho la autoestima y la calidad de vida. Puede disminuir la confianza y causar sentimientos de vergüenza o aislamiento social. Además del impacto emocional, no se conocen complicaciones físicas de salud asociadas con la alopecia areata en sí.
Es importante consultar con un dermatólogo u otro profesional de la salud para definir el mejor plan de tratamiento para cada caso. Ellos pueden dar recomendaciones personalizadas según sus necesidades y circunstancias. Hable a fondo sobre las opciones de tratamiento con un profesional de la salud para comparar los beneficios posibles con los riesgos o efectos secundarios. Recuerde: siempre pida consejo a su profesional de la salud antes de probar remedios caseros o medicamentos de venta libre (sin receta) para la alopecia areata.