Acerca del eccema varicoso
El eccema varicoso, también llamado eccema venoso, estasis venosa, dermatitis gravitacional o dermatitis por estasis, es un problema de la piel que afecta la parte baja de las piernas y los tobillos. Ocurre en personas con venas varicosas o con mala circulación (flujo de sangre insuficiente) en la parte baja del cuerpo.
Es más común en mujeres y suele aparecer en personas mayores de 50 años. La piel puede verse seca, con descamación, inflamada y brillante. Otros síntomas pueden ser oscurecimiento de la piel (hiperpigmentación), dolor o sensación de pesadez en las piernas, hinchazón en los tobillos, calor en las piernas, grietas o costras en la piel afectada y ampollas que pueden soltar líquido.
Si no se trata, el eccema varicoso puede causar complicaciones como llagas (úlceras). Consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
El eccema varicoso se debe a las siguientes causas:
- Insuficiencia venosa: Las válvulas de las venas de las piernas no funcionan bien. La sangre no sube como debe al corazón. Se acumula en las venas y se filtra a los tejidos cercanos.
- Inflamación: El sistema de defensas reacciona a esa sangre filtrada. Esto causa inflamación y aparecen síntomas de eccema.
Factores de riesgo no modificables del eccema varicoso. No se pueden controlar ni cambiar. Incluyen:
- Edad: Es más común en adultos de mediana edad y en personas mayores. Es más frecuente en quienes tienen 70 años o más.
- Varices: Tener varices aumenta el riesgo de presentar eccema varicoso.
- Problemas de salud: Algunas afecciones que afectan el flujo de sangre o la salud de las piernas pueden aumentar el riesgo. Por ejemplo, presión arterial alta, flebitis (inflamación de las venas), celulitis (infección de la piel), trombosis venosa profunda (coágulo en una vena profunda), cirugía de la pierna, insuficiencia cardíaca y enfermedad de los riñones o insuficiencia renal.
Factores de riesgo modificables del eccema varicoso. Se pueden influir con hábitos y estilo de vida. Incluyen:
- Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad pone más presión sobre las venas de sus piernas. La sangre circula peor. Esto puede contribuir al eccema varicoso.
- Vida sedentaria: Moverse poco y pasar mucho tiempo sentado o de pie empeora la circulación en las piernas. Aumenta el riesgo de eccema varicoso. Hacer actividad física con regularidad y evitar periodos largos sentado o de pie ayuda a mejorar la circulación.
- Tabaquismo: Fumar daña los vasos sanguíneos y empeora la circulación. Esto aumenta el riesgo de eccema varicoso. Dejar de fumar ayuda a la salud de los vasos sanguíneos.
- Presión arterial alta: La presión alta sin control fuerza los vasos sanguíneos y empeora la circulación en las piernas. Aumenta el riesgo de eccema varicoso. Controlar la presión con cambios en el estilo de vida y con medicamentos puede ayudar a reducir este riesgo.
- Lesiones o cirugías en las piernas: Lesiones o cirugías previas pueden dañar las venas y alterar el flujo normal de sangre. Esto aumenta la probabilidad de eccema varicoso.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre sus factores de riesgo de eccema varicoso.
Los síntomas tempranos más comunes del eccema varicoso (relacionado con várices) incluyen:
- Erupción seca y con descamación
- Piel roja o con cambio de color, inflamada y levemente brillante
- Oscurecimiento de la piel (hiperpigmentación), por lo general color óxido o marrón
- Piernas adoloridas
- Hinchazón en los tobillos que mejora al dormir pero vuelve al despertar
- Sensación de calor en las piernas, aunque la piel se siente fresca al tacto
A medida que el eccema varicoso avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Piel con costras o agrietada
- Ampollas llenas de líquido que supuran
- Hinchazón en las piernas que no cede
- Piel dura y engrosada
- Piel sensible al tacto y dolorosa
- Piel de color rojo, rojo-marrón o violeta-marrón
En algunos casos, el eccema varicoso puede causar úlceras varicosas en la pierna o llagas abiertas cerca del tobillo. Es importante buscar atención médica para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Para diagnosticar el eccema varicoso, un profesional de la salud puede realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: El profesional de la salud le preguntará sobre sus antecedentes, incluidos antecedentes de insuficiencia venosa crónica (problema en el que las venas no devuelven bien la sangre) y otros problemas de la piel.
- Examen físico: El profesional de la salud hará un examen físico para buscar cambios característicos en la piel y preguntará por los síntomas. Estos hallazgos suelen ser suficientes para diagnosticar el eccema varicoso.
Se pueden necesitar pruebas adicionales para confirmar el diagnóstico o descartar otros problemas de la piel. Estas pruebas pueden incluir:
- Prueba del parche en la piel: Consiste en exponer la piel a diferentes posibles alérgenos (sustancias que pueden causar alergias) para ver si el eccema se debe a dermatitis alérgica por contacto (alergia de la piel por contacto).
- Ecografía Doppler: Es una prueba de imagen que usa ondas de sonido para crear imágenes que ayudan a medir el flujo de sangre en los brazos y las piernas. Puede ayudar a evaluar el grado de insuficiencia venosa crónica.
- Prueba del índice tobillo-brazo: Mide el flujo de sangre a las piernas y busca áreas donde el flujo esté total o parcialmente bloqueado.
- Pruebas cardíacas: Se pueden hacer electrocardiogramas (ECG o EKG), radiografías de tórax, ecocardiogramas y otras pruebas que miden cómo funciona el corazón.
- Estudios de arterias: Miden el flujo de sangre en las arterias y pueden detectar problemas que contribuyan al eccema varicoso.
- Termografía: Esta técnica de imagen usa cámaras infrarrojas para medir la temperatura de la piel. Puede ayudar a identificar áreas de inflamación y a evaluar la gravedad de la enfermedad.
- Flebodinamometría: Esta prueba mide cambios en el volumen de los brazos y las piernas para evaluar cómo funcionan las venas.
Es importante consultar a un profesional de la salud que pueda darle consejos personalizados según su situación.
Los objetivos del tratamiento del eccema varicoso (también llamado dermatitis por estasis venosa) son aliviar los problemas de la piel y mejorar la circulación de la sangre. Las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos incluyen:
Medicamentos:
- Cremas con corticosteroides: Se usan por poco tiempo para bajar la inflamación y calmar la piel inflamada.
- Antibiótico en la piel: Si aparece una infección en la zona afectada, se puede recetar un antibiótico en crema para tratarla.
- Antiinflamatorios en la piel: Algunos estudios en investigación han mostrado posible beneficio con medicamentos en crema que inhiben la fosfodiesterasa (una enzima de la piel).
Terapias:
- Vendajes húmedos: Se empapan en una solución especial y se usan para tratar el eccema que supura. Ayudan a aliviar la piel y a sanar.
- Prendas de compresión: Las medias de compresión graduada o una bota de Unna (vendaje con óxido de zinc incorporado) se pueden usar para mejorar la circulación y bajar la presión en las venas.
- Fototerapia: Este tratamiento con luz expone la piel afectada a luz ultravioleta (UV), lo que ayuda a reducir los síntomas del eccema varicoso.
Procedimientos terapéuticos:
- Inyecciones de corticosteroides: En casos graves donde las cremas no han funcionado, se pueden aplicar inyecciones de corticosteroides directamente en la zona afectada para bajar la inflamación.
Cuidados personales y cambios en hábitos de salud:
- Evitar desencadenantes: Es importante identificar y evitar las cosas que le provocan brotes de eccema varicoso. Esto puede incluir ciertas telas o sustancias químicas que irritan la piel.
- Hidratar la piel: Mantener la piel hidratada es clave para controlar la resequedad. Aplique cremas humectantes de inmediato después de bañarse para disminuir la pérdida de agua.
- Elevar las piernas: Levante las piernas por encima del nivel del corazón cuando sea posible para mejorar la circulación.
Es importante hablar sobre estos tratamientos con su profesional de la salud, quien puede darle consejos personalizados según su situación.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.