Acerca del eccema discoide
El eccema discoide, también llamado eccema numular o dermatitis discoide, es una afección crónica de la piel con inflamación.
Causa una erupción elevada, que pica y cambia de color, en forma de moneda. Estas placas pueden salir en varias partes del cuerpo, pero con más frecuencia en la parte baja de las piernas, las manos y los antebrazos.
El eccema discoide es de larga duración o puede volver a aparecer. No es contagioso.
Se puede controlar con cuidados en casa y terapia con luz especial (fototerapia).
La causa exacta no está clara. Puede desencadenarse por piel seca, estrés, sensibilidad a ciertos metales o algunos medicamentos.
En casos graves, se pueden recomendar tratamientos médicos como pomadas con receta, tratamientos con esteroides (medicinas que bajan la inflamación) o fototerapia.
No se conocen por completo las causas del eccema numular (eccema discoide). Sin embargo, hay desencadenantes y factores de riesgo conocidos que pueden contribuir a que se desarrolle:
- Daño de la barrera de la piel: Cortes, rasguños, quemaduras o picaduras de insectos pueden desencadenar la afección.
- Piel seca o sensible.
- Dermatitis por contacto: En algunos casos, el eccema numular puede aparecer como reacción a desencadenantes de dermatitis por contacto, como detergentes, tinte para el cabello o níquel.
- Estrés: El estrés puede desencadenar brotes de eccema numular.
Los factores de riesgo no modificables son factores que no se pueden cambiar. Los factores de riesgo no modificables para el eccema numular incluyen:
- Sexo: Los hombres tienden a verse más afectados que las mujeres.
- Edad: Los hombres suelen presentarlo entre los 55 y 65 años, mientras que las mujeres a menudo lo tienen en la adolescencia o en la adultez joven.
Los factores de riesgo modificables son factores que se pueden cambiar o influir. Los factores de riesgo modificables para el eccema numular incluyen:
- Irritantes del ambiente: Los jabones, los metales y el formaldehído pueden contribuir a que aparezca el eccema numular.
- Cambios de temperatura: Las temperaturas extremas o los cambios bruscos pueden desencadenar brotes.
- Aire seco: La baja humedad puede empeorar los síntomas.
- Lesiones en la piel: Las picaduras de insectos, los rasguños y las quemaduras químicas pueden contribuir a la afección.
- Infecciones de la piel: Las infecciones pueden empeorar o desencadenar el eccema numular.
- Consumo excesivo de alcohol: Beber en exceso puede aumentar el riesgo de presentar la afección.
- Medicamentos nuevos: Ciertos medicamentos pueden resecar la piel y, en algunos casos, desencadenar el eccema numular.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que una persona vaya a desarrollar eccema numular. Si le preocupa esta afección, consulte con un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Síntomas comunes del eccema discoide (también llamado dermatitis numular):
- Manchas redondas u ovaladas que aparecen de repente en brazos, piernas, tronco o manos
- Picazón en la piel y sensación de ardor
A medida que avanza el eccema discoide, pueden aparecer más síntomas:
- Bultos elevados o ampollas que sueltan líquido
- Manchas que pican, con costras o infectadas
- Centros claros con piel seca y que se pela
- Piel seca y más picazón, sobre todo por la noche
- Zonas abiertas que pueden formar costras
- Cambios de color en la piel, como áreas pálidas en piel clara o zonas más oscuras (hiperpigmentación) en piel oscura
Es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado. El profesional de la salud puede darle consejos personalizados según su situación.
Para diagnosticar el eccema discoide, los médicos pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El médico revisará la piel afectada para buscar señales y síntomas típicos de eccema discoide.
- Antecedentes médicos: El médico le preguntará sobre su historia médica, incluidos problemas previos de la piel o alergias.
- Análisis de una muestra de piel: En algunos casos, el médico puede analizar una muestra de las lesiones en la piel para descartar otras afecciones, como la tiña.
- Prueba del parche: Esta prueba ayuda a identificar alérgenos (sustancias que causan alergia) que pueden estar desencadenando o empeorando los síntomas del eccema.
Tenga en cuenta que estos son procedimientos generales y que las pruebas específicas pueden variar según cada persona. Es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.
Las metas del tratamiento para el eccema discoide incluyen:
- Mantener y reparar la barrera de la piel: Esto ayuda a evitar la pérdida de humedad y a reducir el riesgo de infección.
- Aliviar los síntomas: El tratamiento busca bajar la comezón, el enrojecimiento y la inflamación, para aliviar las molestias.
- Reducir la inflamación: Al tratar la inflamación de base, el tratamiento ayuda a calmar la respuesta del sistema inmunitario y a disminuir los brotes.
Medicamentos:
- Corticoides de uso en la piel (tópicos): Ayudan a reducir la inflamación y a aliviar los síntomas cuando se aplican directamente sobre la piel afectada.
- Medicamentos tópicos sin corticoides, con receta: Se pueden usar como alternativa a los corticoides para reducir la inflamación.
- Corticoides por boca o por inyección: En casos graves, se pueden recetar para controlar la inflamación extendida.
- Biológicos: Son medicamentos más nuevos, como dupilumab, que actúan sobre partes específicas del sistema inmunitario relacionadas con el eccema.
Procedimientos terapéuticos:
- Fototerapia: La exposición a ciertas longitudes de onda de luz puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar los síntomas.
Cuidados personales y cambios en sus hábitos de salud:
- Bañarse o ducharse una vez al día con agua fría o tibia.
- Hidratar la piel dos veces al día y después de bañarse.
- Practicar buena higiene de manos para prevenir infecciones.
- Evitar rascarse o frotar las zonas afectadas.
- Usar envolturas húmedas o vendajes mojados con el medicamento para aliviar las zonas inflamadas.
La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre los posibles efectos secundarios y sobre la dosis adecuada para su situación.