Sobre la dermatitis atópica (eccema)
La dermatitis atópica, también llamada eccema atópico, es una enfermedad de la piel de larga duración que causa inflamación. Se caracteriza por piel seca, con picazón, y sarpullidos rojos que aparecen y desaparecen. Suele comenzar en los primeros meses de vida, pero puede continuar hasta la edad adulta o incluso empezar en la edad adulta. Los sarpullidos pueden salir en cualquier parte del cuerpo y siguen patrones distintos según la edad.
En los bebés, las zonas afectadas suelen ser la cara, el cuero cabelludo, las manos y los pies. En los niños, los sarpullidos suelen estar en los pliegues de los codos y las rodillas y en la parte delantera del cuello. En adolescentes y adultos, suelen aparecer en las muñecas, los tobillos, los párpados y también en los pliegues de codos y rodillas. Rascar la piel con picazón puede causar que salga líquido, que se formen costras y que la piel se ponga más gruesa. La dermatitis atópica suele estar asociada con alergias.
Las causas de la dermatitis atópica son complejas y dependen de varios factores, entre ellos:
- Predisposición genética: La dermatitis atópica está muy influida por factores heredados. Las personas con antecedentes personales o familiares de otras alergias, como asma o rinitis alérgica, tienen más riesgo por cambios en los genes que afectan la formación de la barrera de la piel.
- Desequilibrio del sistema inmunitario: La activación de ciertas vías del sistema de defensas (sistema inmunitario) y las interacciones entre los nervios y ese sistema contribuyen al desarrollo de la dermatitis atópica.
- Deterioro de la barrera de la piel: Defectos en la función de la barrera de las células de la piel hacen que la piel esté seca, que pique y se agriete. Esto es típico de la dermatitis atópica.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar: No se pueden controlar ni modificar. Los antecedentes familiares son un factor de riesgo que no se puede cambiar. Tener familiares con enfermedades atópicas, en especial si uno o ambos padres tienen dermatitis atópica, aumenta el riesgo.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar: Se pueden influir con los hábitos y el estilo de vida. Incluyen varios factores del entorno, como:
- Vivir en una zona urbana (ciudad)
- Poca exposición a la luz ultravioleta (luz del sol)
- Vivir en un clima seco
- Alimentación de estilo occidental
- Tomar antibióticos muchas veces en la primera infancia
Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar la posibilidad de tener dermatitis atópica, no la garantizan. Es una afección compleja influida por una combinación de factores genéticos y ambientales. Consulte con su profesional de salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas comunes de la dermatitis atópica (eccema) incluyen:
- Picazón, que puede ser intensa.
- Manchas de piel secas, de color rojo a marrón oscuro.
- Sarpullidos que pueden supurar, soltar líquido transparente o sangrar al rascarse.
A medida que la dermatitis atópica progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer estos síntomas:
- Engrosamiento y endurecimiento de la piel.
- El sarpullido aparece en varias partes del cuerpo al mismo tiempo.
- Otras afecciones como asma y alergias, incluidas las alergias a alimentos.
- Otras enfermedades de la piel como la ictiosis (causa piel seca y engrosada).
- Depresión o ansiedad.
- Falta de sueño o problemas para dormir.
Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra y pueden cambiar según la edad. En los bebés, puede salir un sarpullido rojo en la cara, el cuero cabelludo y en los pliegues de la piel (donde se toca al doblar las articulaciones). En pieles más oscuras, las zonas afectadas pueden oscurecerse o aclararse.
Si tiene alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la dermatitis atópica, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Revisión de la historia clínica: Los médicos le preguntarán sobre su salud, incluidos problemas previos de la piel o alergias.
- Examen visual: Los médicos revisarán dónde está y cómo se ve el sarpullido en su piel.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:
- Biopsia: En algunos casos, los médicos pueden hacer una biopsia (tomar una pequeña muestra de piel) durante la fase aguda del eccema (cuando el brote está activo) para diferenciar la dermatitis atópica de otras afecciones.
- Prueba cutánea de punción: Esta prueba puede ayudar a identificar alérgenos (cosas que le causan alergia) que pueden desencadenar sus síntomas de dermatitis atópica.
- Análisis de sangre de IgE específica por alérgeno: Este análisis mide el nivel de anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE) frente a posibles alérgenos.
- Cuestionario SCORAD (puntuación de la dermatitis atópica): Los médicos pueden usar este cuestionario para medir la gravedad de la dermatitis atópica según la comezón, el enrojecimiento y cuánta piel está afectada.
- Índice de Área y Gravedad del Eccema (EASI): Esta herramienta estandarizada ayuda a los médicos a determinar la gravedad de la dermatitis atópica al evaluar el área y los signos de afectación en distintas partes del cuerpo.
Es importante que estos exámenes, pruebas y procedimientos los realicen profesionales de la salud.
Las metas del tratamiento de la dermatitis atópica son manejar y controlar la sequedad de la piel, reducir la inflamación, controlar la picazón, ayudar a que la piel sane, prevenir infecciones y prevenir brotes. Las opciones de tratamiento varían según la edad y la gravedad de la dermatitis atópica. Los tratamientos pueden incluir:
Medicamentos:
- Cremas humectantes: Ayudan a restaurar la barrera de la piel y a manejar la sequedad.
- Cremas y ungüentos con corticosteroides.
- Cremas y ungüentos inhibidores de la calcineurina (medicamentos que reducen la inflamación).
- Cremas y ungüentos inhibidores de la fosfodiesterasa.
- Inhibidores de la quinasa de Janus (JAK) en crema o en pastillas.
- Medicamentos inyectables con anticuerpos monoclonales.
- Para uso a corto plazo para síntomas específicos:
- Corticosteroides orales (pastillas): Se pueden recetar por poco tiempo para ayudar a controlar los brotes de inflamación.
- Antihistamínicos (pastillas): Se pueden usar para ayudar a aliviar la picazón.
- Antibióticos en crema o pastillas: Se pueden recomendar o recetar para infecciones de la piel.
Terapias:
- Fototerapia: Usa luz ultravioleta A (UVA) o B (UVB) para tratar los síntomas de la dermatitis atópica.
Cuidados personales y cambios en la salud:
- Cuidado de la piel: Remojarse en un baño con avena coloidal y aplicar humectantes justo después de bañarse ayuda a mantener la piel hidratada.
- Evitar desencadenantes: Identificar y evitar los factores que le provocan brotes a usted o a su hijo o su hija puede ayudar a prevenirlos. Desencadenantes comunes incluyen el estrés, detergentes para la ropa o productos para la piel que contienen fragancia, clima frío, clima caliente y ropa de lana. Cada persona puede tener desencadenantes diferentes.
Es importante saber que un médico debe recetar los medicamentos y las terapias específicos según la gravedad de la enfermedad y sus factores individuales. Siempre consulte con su profesional de salud para recibir consejos personalizados.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de salud sobre la dosis que le corresponde. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.