Efectos a largo plazo de la COVID-19
La COVID-19 es una enfermedad respiratoria causada por el coronavirus SARS-CoV-2. La mayoría de las personas se recuperan en 2 a 6 semanas. Algunas pueden tener síntomas que duran más. A estos síntomas se les puede llamar COVID crónica o COVID prolongada (Long COVID).
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) definen la COVID prolongada como una afección crónica que aparece después de una infección por SARS-CoV-2 y dura al menos 3 meses. Los efectos a largo plazo pueden afectar a personas que tuvieron enfermedad leve o grave. Algunos efectos se deben al daño del virus en órganos como el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro. También pueden afectar la salud física y la salud mental.
Las personas con efectos a largo plazo de la COVID pueden:
- Tener regreso de síntomas de COVID-19 después de parecer haberse recuperado.
- Presentar síntomas nuevos en los meses siguientes a haber tenido COVID-19.
Tienen mayor riesgo de presentar efectos a largo plazo quienes:
- Tuvieron COVID-19 grave, en especial si estuvieron hospitalizados con síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).
- Tenían factores de riesgo o afecciones preexistentes para la COVID-19 antes de enfermarse.
- Tuvieron síndrome inflamatorio multisistémico (MIS) por la COVID-19.
- Tuvieron varias infecciones por SARS-CoV-2.
- Son mujeres de 20 años o más.
Efectos en la salud física que pueden deberse a los efectos a largo plazo de la COVID-19:
- Cansancio y falta de aire.
- Palpitaciones o dolor de pecho.
- Dificultad para concentrarse.
- Dolores de cabeza.
- Problemas para dormir.
- Problemas digestivos, como diarrea y dolor de estómago.
- Pérdida persistente del olfato.
- Dolores musculares.
Efectos en la salud mental:
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT) o síndrome poscuidados intensivos (PICS): las personas que necesitaron cuidados intensivos durante su enfermedad por COVID-19 pueden tener más riesgo de problemas de salud mental, como TEPT, ansiedad y depresión.
- Dificultades de adaptación: adaptarse al impacto de la COVID-19 en la vida diaria puede afectar mucho el bienestar psicológico.
El tratamiento de los efectos a largo plazo de la COVID-19 varía según los síntomas de cada persona. Es importante consultar con su proveedor de atención médica para recibir consejos y un plan personalizados. En general:
Manejo médico:
- Después de recuperarse de la COVID-19, siga con controles periódicos con su proveedor para vigilar su salud en general y atender cualquier síntoma persistente o preocupación.
- Según sus síntomas, se le pueden recetar medicamentos para el dolor, la inflamación u otros problemas relacionados.
Rehabilitación:
- La rehabilitación pulmonar puede ayudar a mejorar la función de los pulmones y su capacidad respiratoria.
- Si tiene debilidad muscular o limitaciones físicas, la terapia física puede ayudarle a recuperar fuerza y movilidad.
Apoyo para la salud mental:
- Buscar apoyo de un profesional de salud mental puede ayudarle a manejar el malestar emocional o las dificultades de adaptación causadas por la COVID-19.
- Unirse a grupos de apoyo o comunidades en línea puede darle conexión y comprensión con personas que pasan por retos similares.
Es importante saber que la investigación sobre los efectos a largo plazo de la COVID-19 sigue en curso. Los profesionales de la salud siguen aprendiendo sobre este virus nuevo. Si tiene síntomas que duran después de recuperarse de la COVID-19, comuníquese con su proveedor de atención médica para una evaluación y para conocer opciones de tratamiento adecuadas a sus necesidades.