Diagnóstico de COVID-19

Descripción general

La COVID-19 es una enfermedad respiratoria causada por un coronavirus llamado SARS-CoV-2. Es muy contagiosa y se transmite de persona a persona. La COVID-19 puede ser leve, con síntomas parecidos a la gripe, o puede ser grave y requerir hospitalización. Un diagnóstico y tratamiento tempranos ayudan a reducir el riesgo de enfermedad grave.

El diagnóstico de COVID-19 se basa en pruebas que buscan el virus SARS-CoV-2 en secreciones de la nariz o en moco de las vías respiratorias. No se diagnostica solo por los síntomas, porque se parecen a los de la gripe. Los dos tipos principales de pruebas para el virus son:

  • Pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR): Este análisis de laboratorio busca material genético del virus, llamado ácido ribonucleico (ARN). Los resultados pueden tardar hasta 3 días. La ventaja de la PCR es que es más probable que detecte el virus que las pruebas de antígeno y puede detectarlo antes.
  • Pruebas de antígeno: Son pruebas rápidas que suelen dar un resultado en 15 a 30 minutos. Un resultado positivo en una prueba de antígeno se considera exacto y confiable. Sin embargo, estas pruebas suelen detectar el virus con menos frecuencia, sobre todo en personas sin síntomas. Es posible que necesite repetir la prueba para confirmar un resultado negativo. La ventaja de las pruebas de antígeno es que se pueden hacer en casa y dan resultados rápidos.

Es importante saber que las pruebas de anticuerpos detectan anticuerpos (defensas) en la sangre para saber si alguien tuvo una infección en el pasado. No se usan para saber si una persona tiene COVID-19 en este momento.

Se pueden hacer más evaluaciones para ver qué tan extensa o grave es la COVID-19, como:

  • Antecedentes médicos y examen físico: Los médicos revisan sus síntomas, sus antecedentes médicos y lo examinan para saber la gravedad de la COVID-19 y si tiene factores de riesgo de enfermedad grave. Se puede usar un oxímetro de pulso para medir el nivel de oxígeno en la sangre.
  • Pruebas de flema (esputo) o secreciones nasales: Se puede hacer una prueba de COVID-19 para confirmar un resultado de una prueba en casa o si todavía no se ha hecho una prueba. También se puede hacer una prueba de influenza (gripe) para ver si hay otra infección al mismo tiempo.
  • Análisis de sangre: Se puede enviar una muestra al laboratorio para buscar señales de infección o revisar la salud de otros órganos que podrían verse afectados por la COVID-19.
  • Estudios de imagen: Se puede hacer una radiografía de tórax o una tomografía computarizada (TC) para revisar si hay problemas en los pulmones causados por la COVID-19.

Es importante saber que diagnosticar la COVID-19 y la COVID-19 grave requiere experiencia médica y debe hacerlo personal de salud. Si sospecha que tiene COVID-19 o tiene inquietudes, lo mejor es consultar a su médico. Su médico puede guiarle en el proceso diagnóstico adecuado según su situación.