Sobre la COVID-19

Descripción general

La COVID-19 es una enfermedad que afecta los pulmones y la respiración. Está causada por un coronavirus llamado SARS-CoV-2. Es muy contagiosa y se propaga de persona a persona. Los síntomas pueden parecerse a los de un resfriado o la gripe.

En casos graves, la COVID-19 puede causar neumonía y síndrome respiratorio agudo grave, que es un problema grave para respirar. Corren más riesgo de enfermarse de forma más grave las personas mayores, quienes tienen las defensas del cuerpo bajas, quienes tienen movilidad limitada, o quienes tienen enfermedades como cáncer, diabetes, o enfermedades crónicas del corazón, los riñones, el hígado o los pulmones.

Hay tratamientos para algunas personas con COVID-19 que ayudan a bajar el riesgo de que la enfermedad se vuelva grave. Es importante tomar medidas para reducir la posibilidad de contagiarse de COVID-19, como vacunarse, mantener buena higiene y evitar el contacto cercano con personas que tienen COVID-19.

Causas y factores de riesgo

La COVID-19 es causada por una infección con el virus SARS-CoV-2. El virus se propaga con facilidad de persona a persona. La transmisión más común ocurre cuando una persona infectada exhala, estornuda o tose gotitas o partículas pequeñas que contienen el virus. Estas gotitas pueden respirarse o caer directamente en los ojos, la nariz o la boca de otra persona y causar infección.

Los factores de riesgo para contagiarse de COVID-19 incluyen:

  • Vivir con alguien que tenga COVID-19.
  • Estar en contacto cercano durante 30 minutos con alguien que tenga COVID-19.
  • Estar en lugares con mucha gente y poca ventilación durante un periodo de alta transmisión (aumento de casos de COVID-19).

Es importante saber que una persona puede tener COVID-19 más de una vez.

Las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) grave pueden requerir hospitalización. Tienen mayor riesgo de presentar COVID-19 más grave:

  • Personas adultas mayores: con la edad, el sistema inmunitario se debilita y es más probable tener enfermedades crónicas.
  • Niños pequeños, especialmente bebés menores de 6 meses.
  • Personas con el sistema inmunitario débil (inmunodeprimidas). Esto incluye personas que:
  • Tienen trasplantes y toman medicamentos contra el rechazo.
  • Tienen enfermedades autoinmunes y reciben medicamentos inmunosupresores.
  • Tienen cáncer.
  • Tienen infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
  • Tienen enfermedades de inmunodeficiencia.
  • Personas con ciertas afecciones crónicas (a largo plazo), como:
  • Enfermedad cerebrovascular, incluido el accidente cerebrovascular.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Enfermedad hepática crónica, incluida la cirrosis o el hígado graso.
  • Enfermedad pulmonar crónica, como asma, EPOC y enfermedad pulmonar intersticial (enfermedad del tejido pulmonar).
  • Fibrosis quística.
  • Demencia y enfermedad de Alzheimer.
  • Diabetes.
  • Afecciones del corazón, como insuficiencia cardiaca, enfermedad de las arterias coronarias y miocardiopatía (debilidad del músculo del corazón).
  • Anemia falciforme.
  • Tuberculosis.
  • Personas que fuman (actualmente o que fumaron antes).
  • Personas con obesidad.
  • Personas embarazadas o con menos de 6 semanas posparto.

Las personas con factores de riesgo de enfermedad más grave pueden necesitar tomar precauciones adicionales para evitar contagiarse de COVID-19 o comunicarse con su profesional de la salud lo antes posible si creen que pueden tener COVID-19.

Hay vacunas disponibles que ayudan a prevenir la COVID-19 grave. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) también autorizó el uso de emergencia de un medicamento en investigación, pemivibart (Pemgarda), para ayudar a prevenir la COVID-19 en personas de 12 años o más que tienen inmunodeficiencia de moderada a grave (están inmunosuprimidas) y que podrían no responder bien a una vacuna contra la COVID-19.

Síntomas

La COVID-19 puede causar muchos síntomas. Los síntomas pueden empezar de 2 a 14 días después de exponerse al virus que causa la COVID-19. Pueden ser leves o graves.

Síntomas posibles:

  • Fiebre
  • Tos
  • Dificultad para respirar (falta de aire)
  • Cansancio
  • Dolor o molestias musculares
  • Dolor de cabeza
  • Pérdida del olfato o del gusto
  • Dolor de garganta
  • Congestión nasal
  • Náuseas o vómitos
  • Diarrea

Busque atención médica de inmediato si presenta:

  • Dificultad para respirar, especialmente si los labios o la cara se ponen azulados
  • Presión o dolor en el pecho
  • Confusión
  • Somnolencia extrema o dificultad inusual para despertarse

No todas las personas tendrán todos estos síntomas, y la gravedad varía de una persona a otra. Además, algunas personas pueden tener síntomas poco comunes o no tener síntomas. Otras enfermedades, como la gripe, pueden causar síntomas parecidos. Si cree que tiene COVID-19 o tiene síntomas que le preocupan, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y orientación adecuada.

Diagnóstico

Para diagnosticar la COVID-19, se toma una muestra de saliva o se usa un hisopo dentro de la nariz o la garganta para buscar señales de infección por el virus SARS-CoV-2 (el virus que causa la COVID-19). Las pruebas se pueden hacer con un kit de prueba para usar en casa o por un profesional de la salud.

  • Si usa una prueba en casa, lea las instrucciones del kit antes de empezar. Las pruebas pueden variar en cómo preparar la muestra y en cuándo revisar el resultado. Siga las instrucciones al pie de la letra para obtener un resultado preciso.
  • Muchos consultorios médicos, clínicas y farmacias pueden hacer pruebas de COVID-19. Entre estas pruebas están la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) o las pruebas de anticuerpos, que detectan si el virus está presente.

El profesional de la salud puede hacer más exámenes, pruebas o procedimientos según su situación, como sus síntomas o si tiene factores de riesgo de COVID-19 grave. Estos pueden incluir:

  • Antecedentes médicos y examen físico: le preguntarán sobre sus síntomas, otras afecciones y medicamentos. Harán un examen físico que incluye revisar la garganta y los pulmones.
  • Análisis de sangre: para revisar la salud de su sistema inmunitario y de órganos como el hígado y los riñones, o para buscar señales de infección o inflamación.
  • Pruebas de imagen: una radiografía de tórax o una tomografía computarizada (TC) para evaluar si los pulmones están afectados y si hay complicaciones.

Tenga en cuenta que los exámenes, pruebas y procedimientos específicos pueden variar según su situación y las recomendaciones del profesional de la salud. Consulte siempre con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la COVID-19 son disminuir el riesgo de muerte, mejorar los síntomas y prevenir complicaciones graves. Estas son algunas opciones para lograrlo:

Medicamentos:

  • Para la fiebre y el dolor: Los medicamentos de venta sin receta, como paracetamol (acetaminofén) o antiinflamatorios no esteroideos (AINE), pueden ayudar a bajar la fiebre o aliviar dolores leves. Algunas personas con ciertas afecciones no deben tomar estos medicamentos. Consulte con su médico cuál medicamento y dosis son adecuados para usted.
  • Antivirales: Estos medicamentos actúan contra el virus. Frenan su multiplicación y bajan la cantidad de virus en el cuerpo. Pueden ayudar a que la COVID no progrese a una forma grave.
  • Antiinflamatorios: Estos medicamentos ayudan a frenar la respuesta exagerada del sistema de defensa (sistema inmunitario) causada por el virus. Reducen la inflamación y previenen daño a los órganos. Algunos solo se dan en el hospital.

Para la COVID-19 más grave, pueden necesitarse otras terapias:

  • Terapia con oxígeno: Ayuda a mantener niveles adecuados de oxígeno en la sangre en personas con dificultad para respirar.
  • Apoyo ventilatorio: En casos graves, puede ser necesaria la ventilación mecánica (respirador) para ayudarle a respirar.
  • Tratamientos con plasma inmune: Se usa plasma convaleciente con anticuerpos de personas que se recuperaron para neutralizar el virus.
  • Apoyo a la función de los órganos: El manejo intensivo de la función de los órganos es clave en casos graves para prevenir más complicaciones.

Cambios en hábitos de salud: Las personas con COVID pueden tomar medidas para ayudar a no contagiar a otras personas. Esto puede incluir:

  • Distancia física: Mantener distancia de otras personas ayuda a reducir la propagación del virus.
  • Higiene de manos: Lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, o usar desinfectante para manos, puede prevenir el contagio.
  • Uso de mascarillas: Las mascarillas ayudan a evitar que se dispersen gotitas respiratorias y protegen a los demás.
  • Vacunación: Las vacunas activan la respuesta del sistema de defensa del cuerpo y ayudan a combatir la infección.

Es importante saber que los medicamentos y los planes de tratamiento pueden variar según los factores de cada persona. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. Consulte siempre con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre tipos de medicamentos y dosis.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre efectos secundarios.