Sobre los ronquidos

Descripción general

El ronquido ocurre cuando vibran las partes de la vía respiratoria superior (la parte alta de la garganta) durante el sueño. Esto hace ruido cuando el aire entra y sale al respirar.

Hay dos tipos de ronquido:

  • Ronquido primario: roncar sin señales de apnea obstructiva del sueño (AOS), un problema en el que la respiración se bloquea por momentos durante el sueño, ni de otros problemas.
  • Ronquido habitual: un patrón repetido de roncar que puede indicar que hay AOS.

El ronquido es más frecuente en los hombres y suele aumentar con la edad. Aunque la mayoría de las personas que roncan no tienen AOS, quienes roncan de forma habitual tienen más riesgo de desarrollar apnea del sueño y otros problemas de salud. Es importante atender el ronquido porque puede afectar la calidad del sueño y el bienestar general.

Causas y factores de riesgo

Los ronquidos ocurren cuando vibran los tejidos blandos de la vía aérea superior (nariz y garganta) mientras usted duerme. Causas de los ronquidos:

  • Ronquido primario: Por lo general es benigno (no peligroso) y aparece de forma ocasional por cansancio físico, mala posición al dormir o mucha relajación de los músculos de la garganta durante las etapas de sueño profundo. No causa complicaciones.
  • Ronquido habitual: Ocurre porque entra poco aire y cuesta trabajo que el aire pase al respirar. Se ve con frecuencia en el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño (SAHOS), en el que hay un bloqueo parcial o total de la vía aérea superior mientras duerme.

Factores de riesgo no modificables: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Edad avanzada
  • Ser hombre
  • Genética (herencia familiar)

Factores de riesgo modificables: usted puede cambiarlos. Incluyen:

  • Obesidad
  • Consumo de alcohol
  • Fumar
  • Dormir boca arriba

Estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Si le preocupan los ronquidos, consulte con un profesional de la salud para una evaluación y orientación personalizadas.

Síntomas

Los síntomas iniciales más comunes de los ronquidos incluyen:

  • Respirar por la boca
  • Congestión nasal
  • Despertar con la garganta seca por la mañana

A medida que los ronquidos avanzan o se vuelven más graves, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Despertarse con frecuencia durante la noche
  • Dormir siestas con frecuencia
  • Dificultad para recordar o para concentrarse
  • Sentir mucho sueño durante el día
  • Dolor de garganta
  • Dar bocanadas de aire o atragantarse mientras duerme
  • Dolor en el pecho o presión arterial alta

Es importante saber que estos síntomas pueden indicar un problema más serio, como la apnea del sueño (cuando la respiración se detiene por momentos mientras duerme). Si usted tiene ronquidos frecuentes o graves, consulte con su médico. Su médico puede evaluar cómo son sus ronquidos y decidir el plan de acción adecuado.

Diagnóstico

El diagnóstico de los ronquidos y saber qué tan graves son suele incluir estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia clínica y examen físico: Se revisan sus síntomas y antecedentes médicos, y se hace un examen físico. Esto da información útil sobre la presencia y la gravedad de los ronquidos.
  • Estudio del sueño (polisomnografía): Esta prueba suele hacerse en un laboratorio del sueño. Monitorea varias funciones del cuerpo mientras usted duerme. Ayuda a diagnosticar el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y a medir la gravedad de los ronquidos al registrar, por ejemplo, pausas en la respiración, niveles de oxígeno en la sangre, despertares, cambios de postura y cómo se reparten las etapas del sueño.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para precisar la gravedad de los ronquidos pueden incluir:

  • Exámenes endoscópicos: Permiten ver por dentro la vía aérea con una cámara delgada para evaluar si hay cambios anatómicos u obstrucciones que puedan causar ronquidos.
  • Pruebas de función pulmonar: Evalúan cómo funcionan los pulmones y pueden ayudar a detectar problemas respiratorios que se asocian con los ronquidos.
  • Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM): Estas imágenes muestran con detalle las estructuras de la vía aérea superior y ayudan a identificar cambios estructurales que contribuyen a los ronquidos.
  • Evaluaciones de la voz y de la deglución: Revisan cómo funcionan las cuerdas vocales y cómo traga, ya que algunas afecciones relacionadas con los ronquidos pueden afectar estas funciones.

Es importante saber que no todas estas pruebas son necesarias en todas las personas que roncan. La necesidad de más estudios depende de la evaluación clínica y de la gravedad de los síntomas. Consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de los ronquidos son mejorar la respiración y reducir los ronquidos. Los tratamientos recomendados incluyen:

  • Cambios en el estilo de vida: bajar de peso, dejar el tabaco, reducir o evitar el alcohol, dormir de lado y mantener la nariz despejada. Estas medidas buscan corregir hábitos que contribuyen a los ronquidos.
  • Métodos mecánicos: dispositivos orales y presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP). Los dispositivos orales mantienen la vía aérea abierta al mover la mandíbula o la lengua. La CPAP consiste en usar una mascarilla que envía aire a presión para mantener la vía aérea abierta mientras duerme.
  • Métodos quirúrgicos: varios procedimientos buscan reducir la cantidad de tejido o hacer más rígido el paladar para disminuir los ronquidos.
  • Terapia funcional: se enfoca en mejorar el tono muscular, la movilidad y la postura con ejercicios y técnicas. Busca fortalecer los músculos que participan en la respiración y al tragar para reducir los ronquidos.

Es importante saber que los medicamentos, por lo general, no se usan como tratamiento principal para los ronquidos. Sin embargo, si hay problemas médicos que los causan o los empeoran, como congestión nasal o alergias, se pueden recetar medicamentos para tratar esos problemas específicos.

Recuerde: lo mejor es consultar a un profesional de la salud antes de empezar cualquier tratamiento. Podrá darle consejos personalizados según su situación.