Calidad del aire en interiores y salud pulmonar

Descripción general

La calidad del aire interior afecta mucho la salud de los pulmones. El aire de mala calidad puede causar problemas respiratorios y empeorar enfermedades pulmonares que usted ya tiene. Estos son algunos contaminantes del aire interior que pueden afectar sus pulmones:

  • Alérgenos: Alérgenos dentro de la casa, como ácaros del polvo, caspa de mascotas, esporas de moho y polen, pueden provocar ataques de asma y reacciones alérgicas en personas sensibles.
  • Humo de segunda mano: La exposición al humo de segunda mano, sobre todo en espacios cerrados, aumenta el riesgo de infecciones respiratorias, crisis de asma e incluso cáncer de pulmón.
  • Compuestos orgánicos volátiles (COV): Los COV se liberan de productos comunes del hogar como pinturas, limpiadores y muebles. Respirar niveles altos de COV puede irritar las vías respiratorias y puede contribuir al desarrollo de enfermedades respiratorias.
  • Radón: El radón es un gas radiactivo natural que puede entrar en la casa por grietas en los cimientos. La exposición prolongada al radón aumenta el riesgo de cáncer de pulmón.
  • Partículas finas en el aire interior: Las partículas finas de fuentes como cocinar, quemar velas o incienso y la contaminación del aire exterior pueden empeorar los síntomas respiratorios y aumentar el riesgo de infecciones respiratorias.

Para proteger sus pulmones cuando la calidad del aire interior es mala, usted puede hacer lo siguiente:

  • Ventilación: Asegure una buena ventilación. Abra ventanas o use extractores para sacar contaminantes del aire interior y dejar entrar aire fresco.
  • Mantenga limpio su hogar: Limpie con frecuencia para reducir el polvo y quitar posibles alérgenos.
  • Evite fumar dentro de la casa: Si usted o alguien en su hogar fuma, hágalo afuera para no exponer a otros al humo de segunda mano.
  • Use productos de limpieza naturales: Estos productos pueden tener menos químicos y menos COV, y así reducir la irritación de las vías respiratorias.
  • Mantenga la humedad entre 30% y 50%: Esto ayuda a prevenir el moho. La humedad excesiva puede causar problemas respiratorios.
  • Instale detectores de monóxido de carbono (CO): El CO es un gas sin olor que puede salir de sistemas de calefacción o aparatos de gas defectuosos. Los detectores pueden avisarle si hay niveles peligrosos de este gas.

Recuerde: si le preocupa la calidad del aire en su hogar o tiene síntomas respiratorios que no se quitan, consulte a un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.