Sobre la neumonitis por radiación
La neumonitis por radiación es la inflamación del tejido del pulmón causada por la radioterapia. Se cree que la causa está relacionada con una respuesta del sistema inmunitario. Cuando la radiación se aplica en el pecho, puede dañar el pulmón y provocar inflamación que causa síntomas.
Factores de riesgo:
- Haber recibido o estar recibiendo dosis altas de radiación
- Una parte grande del pulmón expuesta a la radiación
- Antecedentes de enfermedad pulmonar
- Factores genéticos (herencia)
- Fraccionamiento y velocidad de dosis: dividir la dosis total de radiación en partes más pequeñas y ajustar la rapidez con la que se administra puede ayudar a reducir el riesgo
- Quimioterapia al mismo tiempo que la radioterapia: puede aumentar el riesgo de neumonitis
- Fumar
Es importante saber que estos factores se basan en estudios y observaciones, pero cada persona puede reaccionar de manera diferente. Si usted recibe radioterapia, hable con su profesional de la salud sobre su situación para entender sus riesgos personales y hacer un plan de tratamiento adecuado.
Los síntomas tempranos más comunes de la neumonitis por radiación (inflamación de los pulmones causada por la radiación) incluyen:
- Falta de aire
- Tos seca
- Sensación de opresión en el pecho o dolor en el pecho
- Síntomas similares a la gripe
A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes:
- Cansancio
- Pérdida de peso
- Pérdida de apetito
- Tos seca que dura mucho tiempo
En algunos casos, la neumonitis por radiación puede causar cicatrización permanente de los pulmones (fibrosis pulmonar), insuficiencia del corazón (insuficiencia cardíaca) e incluso la muerte. Es importante saber que estos síntomas no son exclusivos de la neumonitis por radiación y también pueden presentarse en otras afecciones, como la neumonía y el cáncer de pulmón. Si usted recibió radioterapia hace poco y tiene alguno de estos síntomas, informe a su médico lo antes posible para una evaluación y tratamiento adecuados.
Para diagnosticar la neumonitis por radiación, los médicos suelen hacer las siguientes evaluaciones, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos y examen físico: Su médico le preguntará sobre sus síntomas y le hará un examen físico para evaluar qué tan graves son.
- Pruebas de laboratorio: Se pueden hacer análisis de sangre para buscar señales de inflamación u otros indicios de daño en los pulmones.
- Radiografía de tórax: Muestra una vista básica de los pulmones y puede mostrar una mancha, que se ve a menudo en la neumonitis por radiación.
- Tomografía computarizada (TC) de tórax: Usa rayos X y una computadora para crear una imagen en 3D de los pulmones. Da más detalle que una radiografía común.
- Prueba de función pulmonar: Mide cómo funcionan los pulmones con un espirómetro (aparato en el que usted sopla). Le da al médico una idea de qué tan bien están trabajando sus pulmones.
- Biopsia: Se puede tomar una biopsia o muestra de tejido para confirmar el diagnóstico y evaluar qué tanto daño hay en los pulmones.
Es importante saber que estas pruebas ayudan con el diagnóstico y a determinar el grado o etapa de la neumonitis por radiación. Su médico decidirá cuáles pruebas necesita según su situación.
Los objetivos del tratamiento de la neumonitis por radiación (inflamación de los pulmones causada por radiación) son aliviar los síntomas, reducir la inflamación en los pulmones y mejorar la función pulmonar. Estas son las opciones de tratamiento y cómo actúan:
- Medicamentos:
- Corticosteroides: Estos medicamentos antiinflamatorios potentes, como la prednisona, ayudan a reducir la inflamación en los pulmones al disminuir la respuesta del sistema inmunitario.
- Descongestionantes
- Medicamentos para calmar la tos
- Broncodilatadores
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
- Terapias:
- Terapia con oxígeno: Administrar oxígeno adicional por una máscara facial o por tubitos pequeños puede mejorar la respiración y aliviar la falta de aire.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de la salud antes de probar remedios caseros o medicamentos sin receta. Siempre consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre los tipos de medicamentos y las dosis.