Sobre los nódulos pulmonares

Descripción general

Un nódulo pulmonar es un crecimiento pequeño y anormal en el pulmón. Se ve como un bulto redondo u ovalado. Con frecuencia se encuentra en radiografías del pecho o en tomografías computarizadas (TC), a menudo al estudiar otros problemas no relacionados.

La mayoría de los nódulos pulmonares no son cáncer. Pueden tener varias causas, como infecciones, lesiones benignas o enfermedades como la artritis reumatoide. El riesgo de que un nódulo sea cáncer depende de su tamaño, de qué tan rápido crece, de su forma y de cómo se ve cualquier endurecimiento (calcificación).

Los nódulos pequeños por lo general no necesitan tratamiento. Los más grandes pueden necesitar vigilancia con controles o una cirugía, en especial en personas con mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. La tomografía computarizada (TC), la tomografía por emisión de positrones (TEP o PET) y la biopsia (toma de una pequeña muestra de tejido) son algunos métodos para vigilar y diagnosticar los nódulos pulmonares.

Causas y factores de riesgo

La causa de los nódulos pulmonares puede variar, y no siempre significan cáncer de pulmón. Algunas causas comunes incluyen:

  • Inflamación por infecciones bacterianas o por hongos
  • Tejido cicatricial de infecciones previas
  • Quistes pulmonares (sacos llenos de aire o líquido) y abscesos (acumulaciones de pus)
  • Enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide (inflamación de las articulaciones) o la sarcoidosis (inflamación que forma pequeños bultos en distintos órganos)

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Para los nódulos pulmonares, incluyen:

  • Mayor edad
  • Antecedentes de enfermedad pulmonar
  • Antecedentes familiares de cáncer

Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o influir. Para los nódulos pulmonares, incluyen:

  • Fumar y la exposición al humo de segunda mano
  • Exposición a polvo u otras toxinas
  • Exposición a ciertos químicos, como el asbesto (material de construcción), el radón (gas natural) o el uranio (metal)

Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo manejar estos riesgos.

Síntomas

Los síntomas más comunes al inicio de los nódulos pulmonares (pequeñas masas de tejido en los pulmones) incluyen:

  • Tos persistente (que no se quita)
  • Falta de aire
  • Infecciones respiratorias repetidas

Si los nódulos pulmonares avanzan o se vuelven más graves, pueden presentarse:

  • Dolor en el pecho
  • Dolor en el hombro o la espalda
  • Cambios en la voz
  • Pérdida de peso sin intentarlo
  • Expulsar sangre al toser

Es importante saber que cerca de 95 de cada 100 nódulos pulmonares no causan síntomas. A menudo se descubren por casualidad durante estudios de imagen hechos por otros motivos. Si presenta alguno de estos síntomas o le preocupan los nódulos pulmonares, consulte con un profesional de la salud para una evaluación y diagnóstico adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar los nódulos pulmonares, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Radiografías de tórax: ayudan a identificar si hay nódulos en los pulmones, pero no siempre muestran bien su tamaño o características.
  • Tomografía por emisión de positrones y tomografía computarizada (PET/TC): combina una TC con una PET, que usa una cámara especial para detectar una pequeña cantidad de tinte radioactivo que se inyecta en una vena. Ayuda a saber si el nódulo es canceroso o benigno (no canceroso).
  • Biopsia: se toma una muestra de tejido del nódulo para saber de qué se trata.

Es importante saber que el enfoque para el diagnóstico puede variar según cada persona. Consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de los nódulos en los pulmones dependen de si son cancerosos o no cancerosos (benignos).

Para nódulos no cancerosos, los tratamientos recomendados incluyen:

  • Tomografías computarizadas (TC) regulares para vigilar si el nódulo cambia de tamaño o de aspecto.
  • Cambios en los hábitos de salud, como dejar de fumar y evitar la exposición a polvo, químicos y otras sustancias tóxicas.

Para nódulos cancerosos, los tratamientos recomendados incluyen:

  • Cirugía: el objetivo es quitar el nódulo canceroso mediante cortes en la pared del pecho.
  • Ablación por radiofrecuencia: usa ondas de radio para crear calor y destruir el nódulo.
  • Cambios en los hábitos de salud: dejar de fumar y hacer cambios en su estilo de vida para apoyar su salud en general.

Las decisiones de tratamiento deben personalizarse según las características y las metas de cada paciente.