Acerca del empiema
El empiema es la presencia de gérmenes y pus en la cavidad pleural. La cavidad pleural es el espacio entre la capa externa de los pulmones y el revestimiento interno de la pared del pecho. Es una infección grave. Puede causar complicaciones importantes y, a veces, la muerte.
El empiema suele ser una complicación de la neumonía. También puede relacionarse con cáncer de pulmón, diabetes, defensas bajas (inmunosupresión), derrame pleural (acumulación de líquido alrededor del pulmón) y procedimientos médicos invasivos.
Los síntomas pueden incluir fiebre, dolor en el pecho, tos, cansancio extremo, sudoración nocturna y toser o escupir flema con pus.
El diagnóstico puede ser difícil porque se presenta de formas distintas y por diferentes causas.
El tratamiento puede incluir antibióticos para combatir la infección. A veces se necesita una cirugía para sacar el líquido y el pus acumulados de la cavidad pleural.
Las causas del empiema (acumulación de pus en el espacio pleural, alrededor del pulmón) incluyen: neumonía bacteriana, derrame parapneumónico (líquido que se acumula alrededor del pulmón por una neumonía), cáncer de pulmón (carcinoma broncogénico), rotura del esófago, lesión en el pecho, mediastinitis infecciosa (infección en el espacio entre los pulmones), infecciones dentro del abdomen, infecciones de la columna del cuello (cervical) o del pecho (torácica), y infecciones después de una cirugía. La infección se extiende al espacio pleural porque la pleura inflamada se vuelve más permeable (deja pasar más).
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Edad: tener más de 70 años aumenta el riesgo.
- Hospitalización reciente: haber estado hospitalizado(a) recientemente aumenta el riesgo.
- Cirugía o lesión en el pecho: haber tenido cirugía del pecho o una lesión previa aumenta el riesgo.
- Diabetes: tener diabetes se asocia con más riesgo.
- Enfermedad del corazón: las personas con enfermedad del corazón tienen más probabilidad de presentar empiema.
- Cáncer previo: haber tenido cáncer antes aumenta el riesgo.
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): la EPOC es un factor de riesgo.
- Enfermedad pulmonar: tener una enfermedad pulmonar previa aumenta el riesgo.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Hábitos alimentarios poco saludables: se recomienda mantener una alimentación saludable.
- Poca actividad física: ser poco activo físicamente aumenta el riesgo.
- Estilo de vida: el consumo excesivo de alcohol y el uso de tabaco pueden contribuir al desarrollo de empiema.
Recuerde: esta lista no incluye todos los factores, y cada caso puede ser distinto. Es esencial consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes del empiema incluyen:
- Dolor en el pecho que empeora al respirar hondo (pleuresía)
- Tos seca
- Sudoración excesiva, sobre todo sudores nocturnos
- Fiebre y escalofríos
- Malestar general (sensación de no sentirse bien)
- Falta de aire
- Pérdida de peso sin intentarlo
A medida que el empiema avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Pus en la flema
- Dificultad para respirar
- Un sonido como crujido en el pecho
- Se oyen menos los sonidos al respirar
- Sonido apagado al golpear suavemente el pecho
En etapas avanzadas del empiema, se puede ver en una radiografía de tórax como una acumulación de líquido en el área afectada. Sin tratamiento, el empiema puede avanzar por tres etapas:
- Empiema simple (fase exudativa): Se acumula líquido extra en la cavidad pleural (el espacio entre el pulmón y la pared del pecho), que puede infectarse y contener pus.
- Empiema complicado (fase fibrinopurulenta): El líquido se espesa y forma bolsas en la cavidad pleural.
- Empiema franco (fase de organización): El líquido infectado causa cicatrices en las capas internas de los pulmones, lo que dificulta la respiración.
Recuerde consultar a su profesional de la salud para recibir un diagnóstico y un plan de tratamiento adecuados.
Para diagnosticar el empiema (acumulación de pus alrededor del pulmón, en el espacio pleural), se suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Evaluación clínica: El médico revisa sus síntomas, como dolor en el pecho que empeora al respirar profundo o toser, tos, fiebre, escalofríos, pérdida de peso, falta de apetito, dificultad para respirar y sudores nocturnos.
- Estudios de imagen: Una radiografía de tórax o una tomografía computarizada (TC) del pecho ayudan a ver si hay líquido o infección en el espacio pleural.
- Análisis del líquido pleural: Se obtiene una muestra mediante toracocentesis (punción con aguja para sacar líquido del espacio pleural) y se analiza para buscar microbios que causan infección.
- Tinción de Gram: Es una prueba de laboratorio que ayuda a identificar qué tipo de bacterias hay en el líquido pleural.
- Prueba Gene Expert y examen de frotis para BAAR (bacilos ácido‑alcohol resistentes): Estas pruebas buscan Mycobacterium tuberculosis cuando se sospecha.
- Cultivo y prueba de sensibilidad a antibióticos (antibiograma): Se cultiva el líquido para identificar la bacteria específica y saber qué antibióticos la pueden tratar.
Para determinar la etapa o gravedad del empiema, se pueden realizar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Ecografía (ultrasonido) pleural: Esta imagen ayuda a ver la cantidad y la ubicación del líquido en el espacio pleural.
- Radiografía de tórax o tomografía computarizada (TC): Dan una evaluación más detallada del alcance de la infección y de complicaciones como tabiques (separaciones dentro del líquido) o bolsas de pus (loculaciones).
- Análisis de sangre: Pruebas detalladas para evaluar su estado general de salud y ver si hay señales de infección en todo el cuerpo.
- Intervención quirúrgica: En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía como la cirugía toracoscópica asistida por video (VATS) para drenar líquido que persiste, retirar restos o tejido infectado y evaluar la etapa del empiema.
Recuerde que estos exámenes, pruebas y procedimientos deben realizarse bajo la guía de un profesional de la salud.
Los objetivos del tratamiento del empiema son:
- Controlar la infección: El objetivo principal es eliminar la infección con antibióticos (medicinas contra bacterias). Los antibióticos son clave y se eligen según la bacteria específica que causa la infección. Es importante usar el antibiótico correcto para controlarla bien.
- Drenar el líquido infectado: Drenar el líquido evita que el empiema empeore. Se realiza un procedimiento llamado toracostomía con tubo, en el que se coloca un tubo en el pecho para sacar el líquido infectado del espacio pleural (el espacio entre el pulmón y la pared del pecho). Esto reduce la infección y ayuda a controlarla.
- Mejorar la expansión del pulmón: En casos avanzados puede ser necesaria cirugía. La decorticación (cirugía) consiste en retirar bolsillos de pus y tejido fibroso del espacio pleural para que los pulmones puedan expandirse bien. Esto mejora la función pulmonar y favorece la recuperación.
Tenga en cuenta que los tipos de medicamentos, terapias, procedimientos y cambios en sus hábitos de salud pueden variar según su caso y la gravedad del empiema. Consulte a un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para más detalles sobre efectos secundarios.