Acerca de la neumonía leve
La neumonía ambulante, también llamada neumonía atípica, es una forma más leve de neumonía. La neumonía es una infección de los pulmones que puede causar tos, fiebre y dificultad para respirar. Se llama “neumonía ambulante” porque, por lo general, la persona puede seguir con sus actividades diarias y no necesita guardar cama como en los casos más graves. La mayoría empieza a sentirse mejor entre 3 y 5 días. Aun así, la neumonía ambulante se contagia.
En resumen, es una forma leve de neumonía con síntomas parecidos a un resfriado. Se puede tratar en casa con descanso y medicamentos de venta libre. Aunque es menos grave que la neumonía típica, sigue siendo contagiosa y se deben tomar precauciones para no contagiar a otras personas. Si los síntomas empeoran o le cuesta respirar, busque atención médica para una evaluación y tratamiento adecuados.
La neumonía leve (a veces llamada neumonía atípica) es una forma más suave de neumonía. Por lo general, la causa una bacteria llamada Mycoplasma pneumoniae. Ocurre cuando las defensas del cuerpo están debilitadas, lo que facilita que las bacterias lleguen a los pulmones.
Los factores de riesgo incluyen:
- Edad: los niños en edad escolar y los adultos jóvenes tienen más probabilidad de infectarse.
- Tener las defensas bajas (inmunosupresión): por ejemplo, personas con fibrosis quística, asma o cáncer.
- Haber recibido quimioterapia antes o estar recibiéndola ahora.
- Usar por mucho tiempo medicinas con corticoides (esteroides) inhalados.
- Fumar.
- Vivir o trabajar en lugares muy concurridos, como escuelas, residencias estudiantiles, hospitales o residencias de ancianos/centros de cuidados de larga duración.
- Vivir en zonas con mucha contaminación del aire.
Es importante saber que estos factores de riesgo aumentan la probabilidad de tener neumonía leve, pero no garantizan que usted vaya a enfermarse. Tomar medidas de prevención, como mantener buena higiene y evitar el contacto cercano con personas enfermas, puede ayudar a reducir el riesgo de infección.
Los primeros síntomas de la neumonía ambulante suelen ser leves y pueden parecerse a los de un resfriado común. Estos primeros síntomas incluyen:
- Fiebre leve (menos de 38.3 °C)
- Dolor de garganta
- Tos seca que dura más de una semana
- Dolor de cabeza
- Escalofríos
- Dificultad para respirar
- Dolor en el pecho
- Pérdida de apetito
A medida que la neumonía ambulante avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:
- Fiebre
- Cansancio
- Tos con flema
- Dolor en el pecho, sobre todo al respirar hondo o toser
- Falta de aire
- Dolor de garganta
- Pérdida de apetito
Por lo general, las personas con neumonía ambulante no tienen mucha falta de aire, fiebre alta ni tos con flema. Aun así, es una infección importante y debe recibir tratamiento médico. Si tiene problemas para respirar, fiebre muy alta o nota un tono azulado en los labios y en las uñas de las manos, busque atención médica de inmediato.
Recuerde mantener una buena higiene, como lavarse las manos con frecuencia y cubrirse la boca y la nariz al toser, porque la neumonía ambulante sigue siendo contagiosa.
Para diagnosticar la neumonía ambulatoria (walking pneumonia), los médicos suelen usar una combinación de exámenes, pruebas y procedimientos. Esto es lo que hacen con más frecuencia:
- Examen físico: El médico empezará preguntando sobre sus síntomas y su historial médico. También puede escuchar su pecho con un estetoscopio para ver si hay sonidos anormales en los pulmones.
- Radiografía de tórax: Esta imagen permite al médico buscar señales de inflamación en los pulmones. Ayuda a diferenciar entre neumonía y otros problemas como la bronquitis.
- Evaluación del estilo de vida: El médico puede preguntar sobre su trabajo y si usted fuma. Esta información puede dar pistas sobre las posibles causas de los síntomas.
- Muestra de sangre: En algunos casos, el médico puede tomar una muestra de sangre para buscar señales de infección. Un hemograma completo (en inglés, CBC) puede mostrar si el cuerpo está combatiendo una infección.
- Hisopado de garganta o cultivo de moco (flema): Según los síntomas, el médico puede tomar una muestra de la garganta o del moco para identificar la bacteria específica que causa la enfermedad.
Estos son los exámenes, pruebas y procedimientos adicionales que los médicos pueden usar para determinar la etapa o la gravedad de la neumonía ambulatoria, entre ellos:
- Oximetría de pulso: Esta prueba no invasiva (no requiere agujas) mide la cantidad de oxígeno en la sangre con un pequeño sensor en el dedo o la oreja. Ayuda a vigilar qué tan bien el oxígeno llega a todo el cuerpo cuando los síntomas empeoran o mejoran.
- Tomografía computarizada (TC): En casos más graves o cuando se sospechan complicaciones, una TC puede dar imágenes más detalladas de los pulmones que una radiografía. Ayuda al médico a evaluar cuánto están afectados los pulmones.
- Prueba de gases en sangre arterial (gasometría arterial): Si la persona está muy enferma, el médico puede medir los niveles de oxígeno usando una muestra tomada de una arteria, por lo general en la muñeca. Esta prueba da mediciones más precisas de los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en el cuerpo.
- Cultivo de líquido pleural: En ciertas situaciones, el médico puede tomar una pequeña muestra de líquido del área alrededor de los pulmones para buscar bacterias.
Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos los realizan profesionales de la salud para diagnosticar y evaluar con precisión la neumonía ambulatoria. Si usted cree que tiene neumonía ambulatoria o alguna enfermedad respiratoria, lo mejor es buscar atención médica para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
El objetivo del tratamiento para la neumonía atípica es ayudar al cuerpo a sanar y prevenir complicaciones. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograrlo:
- Descansar lo más posible permite que el cuerpo concentre su energía en combatir la infección y favorece una recuperación más rápida.
- Mantenerse hidratado al beber muchos líquidos, como agua, té de hierbas y sopa, ayuda a prevenir la deshidratación y apoya las defensas del cuerpo para vencer la infección.
- Tratamientos respiratorios: En casos más serios de neumonía atípica, pueden recomendar tratamientos para ayudar a respirar. Estos tratamientos ayudan a aflojar el moco en las vías respiratorias, lo que facilita toserlo y expulsarlo de los pulmones.
- Medicamentos:
- Los antibióticos son eficaces para tratar infecciones por bacterias, pero no siempre son necesarios en la neumonía atípica. Si su médico determina que hace falta, le recetará el medicamento adecuado. Funcionan al matar o impedir que las bacterias crezcan, lo que ayuda a eliminar la infección.
- Otros medicamentos incluyen los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Estos ayudan a bajar la fiebre y a aliviar las molestias.
Es importante seguir las indicaciones de su profesional de la salud para manejar bien la neumonía atípica y prevenir complicaciones. Recuerde descansar, mantenerse hidratado, tomar los medicamentos recetados exactamente como se lo indicaron y buscar atención médica si los síntomas empeoran o no mejoran. La mayoría de las personas con neumonía atípica empiezan a sentirse mejor en 3 a 5 días con estos tratamientos.
Las complicaciones de la walking pneumonia son poco frecuentes en comparación con formas más graves de neumonía. Aun así, es importante conocer las posibles complicaciones y buscar atención médica si hace falta. Algunas complicaciones que pueden ocurrir incluyen:
- Complicaciones respiratorias: En algunos casos, la walking pneumonia puede causar complicaciones respiratorias como bronquitis o bronquiolitis. Estas enfermedades inflaman y estrechan las vías respiratorias. Esto puede causar tos, silbidos al respirar y dificultad para respirar.
- Infecciones secundarias: La walking pneumonia debilita el sistema inmunitario y puede aumentar el riesgo de infecciones secundarias. Esto puede incluir infecciones bacterianas en los pulmones u otras partes del cuerpo.
- Enfermedad prolongada: Aunque la mayoría de los casos de walking pneumonia se resuelven en pocas semanas, algunas personas pueden tener una enfermedad que dura más tiempo.
Si sigue el tratamiento recomendado y se da tiempo para descansar y recuperarse, en la mayoría de los casos puede esperar un buen resultado. Sin embargo, es esencial vigilar sus síntomas de cerca y buscar atención médica si empeoran o si surgen nuevas complicaciones durante la enfermedad.