Acerca de la tuberculosis

Descripción general

La tuberculosis (TB) es una infección bacteriana que afecta sobre todo los pulmones, pero también puede afectar otros órganos del cuerpo. La causa es una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. La TB se transmite por el aire cuando una persona con TB en los pulmones o la garganta tose o estornuda y suelta bacterias al aire. Las personas cercanas respiran esas bacterias y pueden infectarse.

Hay dos tipos principales de TB:

  • Infección de TB latente: la persona tiene las bacterias de la TB, pero no tiene síntomas. Una radiografía del pecho no muestra enfermedad activa en alguien con TB latente.
  • Enfermedad de TB activa: causa síntomas como tos y fiebre. Este tipo de TB es contagioso y puede pasar de los pulmones a otras partes del cuerpo.

La tuberculosis es un problema de salud mundial y es más común en países en desarrollo. Sin embargo, por lo general la TB se puede curar y prevenir si se cuenta con las condiciones adecuadas.

Es importante saber que no todas las personas que se infectan con las bacterias de la TB desarrollan la enfermedad activa. Algunas pueden tener TB latente y nunca presentar síntomas. Pero si una persona con TB latente no recibe tratamiento, existe la posibilidad de que en el futuro pase a TB activa. Por eso, la detección temprana y el tratamiento adecuados son fundamentales para manejar la TB de forma eficaz.

Causas y factores de riesgo

Aunque cualquier persona puede tener tuberculosis (TB), hay factores que aumentan el riesgo. Estos factores se dividen en no modificables y modificables.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar ni controlar):

  • Edad: Las personas mayores y los niños pequeños son más propensos a la enfermedad.
  • Sexo: Los estudios muestran que los hombres tienen más probabilidades de desarrollar TB que las mujeres.
  • Factores genéticos: Ciertas variaciones genéticas pueden hacer que una persona sea más propensa a la infección por TB.

Factores de riesgo modificables (sí se pueden cambiar o controlar):

  • Alimentación deficiente: Una dieta pobre, con poca carne roja, pollo, pescado y legumbres, reduce proteínas y otros nutrientes. Esto debilita las defensas del cuerpo (sistema inmunitario) y aumenta el riesgo de TB.
  • Fumar: Fumar y respirar humo de segunda mano se relaciona con más riesgo de TB.
  • No haber recibido la vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin): Esta vacuna ayuda a proteger contra la TB. No recibirla puede aumentar el riesgo de infección por TB.
  • Tener las defensas bajas (sistema inmunitario débil) por:
  • Diabetes
  • Infección por VIH (virus de la inmunodeficiencia humana)
  • Silicosis (enfermedad de los pulmones por polvo de sílice)
  • Cáncer de cabeza y cuello
  • Trasplantes de órganos sólidos
  • Uso de ciertos medicamentos, como inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF) o inmunosupresores (medicamentos que bajan las defensas)
  • Consumo problemático de sustancias: Incluye beber alcohol en exceso u otras drogas, lo que debilita las defensas y sube el riesgo de TB.

Es importante saber que estos factores modificables aumentan el riesgo, pero no garantizan que una persona tendrá TB. Tomar medidas como mejorar la alimentación, dejar de fumar, vacunarse, controlar la diabetes y usar el alcohol de forma responsable puede ayudar a reducir el riesgo de infección por TB.

Síntomas

Síntomas iniciales comunes de la tuberculosis (TB):

  • Tos que dura más de 3 semanas
  • Toser sangre
  • Cansancio
  • Fiebre
  • Sudores nocturnos
  • Bajar de peso sin intentarlo
  • Falta de apetito

Estos síntomas pueden aparecer cuando la infección por tuberculosis se activa en el cuerpo. Es importante saber que no todas las personas con TB tienen síntomas al principio. Algunas personas tienen tuberculosis latente (inactiva). Esto significa que tienen la infección, pero no tienen síntomas.

A medida que la TB avanza, pueden aparecer estos síntomas:

  • Tos persistente que empeora con el tiempo
  • Dolor en el pecho, especialmente al respirar profundo o toser
  • Escalofríos
  • Falta de aire
  • Dolor de espalda
  • Falta de apetito

Estos síntomas también pueden deberse a otras enfermedades, por eso es muy importante hacerse la prueba para saber si tiene TB. Si le preocupa tener TB por estos síntomas, consulte a un médico para evaluación y pruebas. Detectar la TB a tiempo ayuda a que el tratamiento sea efectivo y a evitar que la bacteria se propague.

Diagnóstico

Para diagnosticar la tuberculosis (TB), los profesionales de la salud suelen usar una combinación de exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:

  • Examen clínico: El profesional recoge su historia médica y hace un examen físico para revisar signos y síntomas de TB. Puede incluir revisar si hay ganglios inflamados u otros órganos afectados.
  • Prueba cutánea de la tuberculina (prueba de Mantoux): Ayuda a saber si una persona estuvo expuesta a la TB. Se inyecta una pequeña cantidad de proteína de TB debajo de la piel y se revisa si hay reacción a las 48 a 72 horas. Esta prueba no confirma la TB; se necesitan más pruebas para confirmarla.
  • Análisis de sangre: Las pruebas de liberación de interferón gamma (IGRA) son análisis de sangre para detectar infección por TB. Miden la respuesta del sistema inmunitario a la bacteria de la TB. Un resultado positivo por lo general requiere más pruebas para confirmarlo.
  • Muestras de esputo para frotis y cultivo: Se recogen muestras de flema (esputo) de personas con sospecha de TB y se examinan al microscopio para buscar bacilos ácido‑alcohol resistentes (BAAR), como Mycobacterium tuberculosis, la bacteria que causa la TB. Si no se puede obtener esputo, puede ser necesaria una broncoscopia (un procedimiento con una cámara que entra por las vías respiratorias) para tomar una muestra de tejido.
  • Pruebas de imagen: Radiografías de tórax o tomografías computarizadas (TC) ayudan a detectar problemas en los pulmones u otros órganos. Pueden apoyar el diagnóstico al mostrar signos típicos como lesiones o cavidades en los pulmones.

Además de estas pruebas de diagnóstico, hay otras para saber qué tan grave es la TB:

  • Pruebas de laboratorio más específicas: Se hacen para medir la extensión de la infección y la inflamación. Pueden incluir neutrófilos (un tipo de glóbulo blanco), velocidad de sedimentación globular (VSG), proteína C reactiva (PCR), niveles de hemoglobina, prueba T-SPOT (otro análisis de sangre para TB) y cultivo de esputo.
  • Estudios por imágenes: Si se sospecha compromiso de huesos o articulaciones, se pueden hacer radiografías o TC para evaluar si hay daño o anomalías.
  • Estudio patológico: En casos graves con daño extenso, puede ser necesaria una cirugía para quitar masas tuberculosas y analizarlas al microscopio.

Según su situación, pueden ser necesarias pruebas diferentes. Su profesional de la salud adaptará el plan a sus necesidades.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la tuberculosis (TB) son curar a la persona con la enfermedad, reducir la muerte y la discapacidad, y disminuir al mínimo el contagio de la bacteria a otras personas en la comunidad. Lograr estas metas es clave para evitar que el tratamiento no funcione, que la enfermedad vuelva, que se desarrolle resistencia a los medicamentos y que la persona siga contagiando por más tiempo.

El tratamiento principal de la TB son los antibióticos para matar la bacteria. Por lo general, se usa una combinación de antibióticos para eliminarla mejor. Los antibióticos más usados son isoniazida, rifampicina, etambutol y pirazinamida. Estos medicamentos actúan en distintas partes del proceso de crecimiento y multiplicación de la bacteria.

Es esencial que usted siga su plan de tratamiento para la TB tal como se lo indicó su profesional de salud. Esto incluye tomar los medicamentos con regularidad durante todo el tiempo del tratamiento, aunque los síntomas mejoren o desaparezcan. No seguir el tratamiento puede causar que el tratamiento falle y que la bacteria se haga resistente a los medicamentos.

Evolución o complicaciones

Complicaciones asociadas con la tuberculosis (TB):

  • Complicaciones neurológicas: Pueden incluir acumulación de líquido en el cerebro, accidente cerebrovascular (ACV) y formación de un tuberculoma (masa causada por la tuberculosis). Suelen aparecer en los primeros tres meses del tratamiento y pueden ser mortales si no se detectan y tratan rápido. Es importante saber que hay poca evidencia para guiar su manejo. Estas complicaciones pueden afectar a personas con TB tanto con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) como sin ella.
  • Daño en el hígado causado por medicamentos: Se asocia al tratamiento contra la tuberculosis. La hepatitis (inflamación del hígado) es el efecto secundario grave más común relacionado con esta terapia. La mayoría de los casos ocurren en los primeros tres meses de iniciar el tratamiento.
  • Complicaciones del corazón y de los vasos sanguíneos (cardiovasculares): La pericarditis (inflamación del recubrimiento del corazón) es una complicación bastante común de la TB. Otras complicaciones incluyen miocarditis (inflamación del músculo del corazón), enfermedad de las arterias del corazón (enfermedad coronaria) y aortitis (inflamación de la aorta). El equipo de salud debe estar muy atento para diagnosticarlas y darles un manejo integral.

El tratamiento de la TB es clave para curar la enfermedad, frenar su avance y reducir complicaciones. Es importante empezar el tratamiento pronto. Si se retrasa, la enfermedad puede ser más grave, contagiar más y aumentar el riesgo de morir. El tratamiento suele incluir una combinación de antibióticos durante varios meses, con supervisión médica.

Es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y recomendaciones de tratamiento para la TB. Podrá darle consejos personalizados según su situación y sus antecedentes médicos.