Acerca de la enfermedad del legionario (Legionella)
La legionelosis (enfermedad del legionario), causada por la bacteria Legionella, puede crecer en sistemas de distribución de agua construidos por el ser humano y en aguas naturales, como las de lagos y arroyos, y en suelos húmedos. La infección ocurre al respirar gotitas de agua o al beber agua contaminada.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Los factores no modificables de la legionelosis (Legionella) incluyen:
- Mayor edad, en especial quienes viven en un centro de cuidados a largo plazo.
- Haber estado hospitalizado hace poco.
- Enfermedad cardíaca o pulmonar crónica, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o el enfisema.
- Tener el sistema inmunitario debilitado (personas inmunodeprimidas), lo que aumenta la probabilidad de infección.
Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar. Los factores modificables de la legionelosis incluyen:
- Fumar aumenta la probabilidad de contraer legionelosis.
- La exposición a aerosoles de agua (gotitas en el aire), por ejemplo en duchas, tinas de hidromasaje o torres de enfriamiento, también puede aumentar el riesgo de infección.
Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, consulte a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la legionelosis (enfermedad del legionario) incluyen:
- Tos
- Falta de aire
- Fiebre
- Dolores musculares
- Dolor de cabeza
A medida que la enfermedad avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Dolor en el pecho
- Diarrea
- Náuseas y vómitos
- Confusión
En algunos casos, la legionelosis también puede causar infecciones en otras partes del cuerpo, como en el corazón o en heridas. Es importante saber que, por lo general, los síntomas aparecen entre 2 y 10 días después de la exposición a la bacteria Legionella, pero pueden tardar más. Si tiene cualquier síntoma parecido a la neumonía, busque atención médica de inmediato.
Los exámenes, pruebas y procedimientos más comunes para diagnosticar la enfermedad del legionario incluyen:
- Prueba de antígeno en orina: Detecta una molécula específica de la bacteria Legionella en la orina.
- Cultivo de secreciones de las vías respiratorias bajas: Se cultivan muestras del paciente, como flema o un lavado broncoalveolar (un lavado de los pulmones durante una broncoscopia), en medios de cultivo especiales. Es la prueba de referencia para diagnosticar la enfermedad del legionario. Este método puede identificar todas las especies y serogrupos de Legionella y permite obtener la bacteria del paciente para compararla con fuentes del ambiente.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar el estadio o la gravedad de la enfermedad del legionario pueden incluir:
- Tomografía computarizada (TC): Este estudio por imágenes puede dar imágenes más claras de cómo están afectados los pulmones.
- Broncoscopia: En casos menos claros, puede ser necesaria para obtener muestras directamente de los pulmones.
Es importante saber que estas pruebas diagnósticas deben ser interpretadas por un profesional de la salud junto con los síntomas y otros factores relevantes.
Los objetivos del tratamiento para la enfermedad del legionario (infección causada por la bacteria Legionella) son:
- Eliminar la infección: Los antibióticos son la base del tratamiento. Actúan contra la bacteria Legionella y la eliminan. El antibiótico específico puede variar según la gravedad de la enfermedad y sus factores personales. Es importante completar todo el tratamiento con antibióticos tal como se lo recete su profesional de la salud.
- Aliviar los síntomas: Se pueden recomendar medicamentos para el dolor y para bajar la fiebre para aliviar síntomas como dolor en el pecho, dolor de cabeza y fiebre.
- Cuidados de apoyo: En casos graves o en personas con el sistema inmunitario débil, puede ser necesaria la hospitalización. En el hospital, usted puede recibir líquidos por vena para evitar la deshidratación y oxígeno o ventilación mecánica (una máquina que ayuda a respirar) si los pulmones están muy afectados.
- Prevención: En hospitales y clínicas, las medidas preventivas incluyen el mantenimiento rutinario de las torres de enfriamiento y un manejo adecuado del agua para reducir al mínimo el riesgo de contaminación por Legionella.
Es importante saber que estas recomendaciones de tratamiento son pautas generales. Un profesional de la salud debe decidir su plan de tratamiento según la gravedad de la enfermedad y sus factores personales.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.