Acerca de la histoplasmosis
La histoplasmosis es una infección por un hongo llamado Histoplasma capsulatum. Afecta sobre todo a los pulmones. Puede causar síntomas parecidos a la gripe, como fiebre, escalofríos y dolores en el cuerpo.
La infección puede causar hinchazón e inflamación en los pulmones y en los ganglios linfáticos. También pueden formarse nódulos pequeños llamados granulomas (pequeñas áreas de inflamación). En algunas personas, aun sin síntomas, pueden aparecer cicatrices o manchas pequeñas en los pulmones.
La histoplasmosis puede ser leve y mejorar sola en cerca de un mes sin tratamiento. Pero puede ser grave en personas con el sistema inmunitario debilitado o con enfermedades respiratorias.
El diagnóstico suele hacerse con varias pruebas, como análisis de sangre y de orina, una prueba en la piel, biopsias (toma de una pequeña muestra de tejido) y radiografías de tórax. En casos más graves, el tratamiento puede incluir medicinas contra los hongos (antifúngicos).
Si usted tiene el sistema inmunitario debilitado o una enfermedad respiratoria, hable con su proveedor de atención médica para recibir el manejo adecuado.
La histoplasmosis es causada por esporas de hongos, sobre todo del hongo Histoplasma capsulatum. Estas esporas se encuentran con frecuencia en lugares como sitios de demolición, arbustos, cuevas, gallineros y suelos húmedos. El hongo puede entrar a los pulmones cuando usted respira polvo contaminado que se levanta, y causar infección. Por eso, las personas que exploran cuevas, trabajan en el campo, o en demolición o construcción, tienen más riesgo de tener histoplasmosis.
Factores de riesgo para la histoplasmosis:
- VIH/SIDA (virus de la inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida): La histoplasmosis se considera una enfermedad definitoria del SIDA y las personas con VIH/SIDA tienen más riesgo de esta infección.
- Personas con trasplante de órgano: quienes han recibido un trasplante y toman medicamentos que bajan las defensas del cuerpo.
- Problemas de los pulmones: incluye a personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o asma.
- Edad: bebés y personas mayores de 55 años.
Mantener una buena salud general y defensas fuertes puede ayudar a reducir el riesgo de infecciones. Esto incluye tener buena higiene, comer de forma balanceada, hacer ejercicio con regularidad y controlar cualquier problema de salud que usted tenga. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personal.
Los síntomas tempranos más comunes de la histoplasmosis incluyen:
- Fiebre
- Tos
- Cansancio
- Escalofríos
- Dolor de cabeza
- Dolor en el pecho
- Dolores en el cuerpo
- Erupción en las piernas
A medida que la enfermedad avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas, como:
- Malestar general
- Dolores musculares
- Náuseas y vómitos
- Problemas en la sangre, como anemia
- Sudores nocturnos
En casos graves o en personas con el sistema inmunitario debilitado, la histoplasmosis puede causar una infección en los pulmones que puede propagarse a otras partes del cuerpo. Esta forma de la enfermedad se conoce como histoplasmosis diseminada y puede presentarse con síntomas como insuficiencia respiratoria, agrandamiento del hígado o del bazo, fiebre y pérdida de peso.
Es importante recordar que los síntomas pueden variar según la persona y la gravedad de la infección. Si sospecha que tiene histoplasmosis o presenta síntomas que le preocupan, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la histoplasmosis, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos y de viaje: le preguntarán sobre su historia clínica y si viajó recientemente a zonas donde el hongo Histoplasma es común.
- Examen físico: un médico hará un examen físico. Pondrá atención a sus síntomas y buscará señales de histoplasmosis.
- Pruebas de laboratorio:
- Análisis de sangre: pueden detectar la presencia del hongo Histoplasma capsulatum en la sangre.
- Ensayo de inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA): esta prueba puede detectar antígeno de Histoplasma en la orina (el antígeno es una sustancia del hongo). Puede ser más rápida, más económica y detectar más casos que los métodos tradicionales.
- Pruebas de imagen:
- Radiografía de tórax: puede mostrar si hay infección en los pulmones, aunque por sí sola no confirma histoplasmosis.
- Tomografía computarizada (TC): ofrece imágenes detalladas de los pulmones.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la etapa o la gravedad de la histoplasmosis pueden incluir:
- Biopsia de tejido: en casos más graves o cuando otras pruebas no dan un resultado claro, el médico puede hacer una biopsia de pulmón. Consiste en tomar una pequeña muestra de tejido del pulmón para examinarla con un microscopio y confirmar la presencia de histoplasmosis.
Es importante consultar a su profesional de la salud para obtener un diagnóstico exacto y un plan de tratamiento adecuado.
Los objetivos del tratamiento de la histoplasmosis (infección por el hongo Histoplasma capsulatum) son eliminar la infección, aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la salud en general. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
- Medicamentos antifúngicos (medicamentos contra hongos): Son la base del tratamiento de la histoplasmosis. Actúan al matar el hongo o impedir que crezca. Los más usados incluyen anfotericina B e itraconazol.
- Cambios en los hábitos de salud: Para reducir el riesgo de exposición al hongo Histoplasma, se recomienda evitar actividades que impliquen excrementos de aves o murciélagos, o tierra en polvo que se levanta al aire, en regiones donde Histoplasma capsulatum es común. Esto incluye evitar cuevas, limpiar jaulas de aves o trabajar con tierra en esas áreas.
- Adherencia a la terapia antirretroviral (TAR): En las personas que viven con VIH, que tienen más riesgo de presentar histoplasmosis grave, es crucial seguir la TAR de forma constante. La TAR ayuda a fortalecer el sistema inmunitario y reduce el riesgo de infecciones que ponen en peligro la vida.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada en su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.