Información sobre la neumonía eosinofílica
La neumonía eosinofílica es una enfermedad de los pulmones poco común. En esta enfermedad, muchos eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) se acumulan en los pulmones. Estos eosinófilos pueden causar inflamación y dañar los pulmones. La neumonía eosinofílica puede ser aguda (de corta duración) o crónica (de larga duración).
Los síntomas frecuentes son tos seca, falta de aire (dificultad para respirar), dolor en el pecho, fiebre y cansancio. El diagnóstico incluye evaluar los síntomas, hacer estudios de imagen y analizar líquido del pulmón para buscar eosinófilos. El tratamiento por lo general incluye medicamentos llamados corticosteroides para reducir la inflamación.
Los eosinófilos son un tipo de glóbulo blanco que forma parte del sistema de defensa del cuerpo (sistema inmunitario). Los eosinófilos aumentan como parte de la respuesta del cuerpo para combatir infecciones o destruir células no sanas. Tener demasiados eosinófilos puede causar inflamación (hinchazón) en los tejidos u órganos del cuerpo. La inflamación puede dañar esos tejidos u órganos.
La causa exacta de la neumonía eosinofílica no se conoce por completo. Un evento que la desencadena hace que los eosinófilos vayan a los pulmones. Los posibles desencadenantes incluyen:
- Reacciones alérgicas a irritantes y a medicamentos: La neumonía eosinofílica puede iniciarse por una reacción alérgica a ciertos medicamentos, como antibióticos, o por sustancias tóxicas que se respiran, como el humo del tabaco o químicos.
- Reacciones a infecciones, como infecciones por hongos o por parásitos.
Los factores de riesgo de la neumonía eosinofílica incluyen:
- Sexo: la neumonía eosinofílica aguda ocurre más en hombres que en mujeres, mientras que la neumonía eosinofílica crónica ocurre más en mujeres.
- Fumar actualmente.
- Tener una afección alérgica, como asma, eccema o rinitis alérgica (fiebre del heno).
Es importante saber que, aunque muchas personas tienen estos factores de riesgo, la neumonía eosinofílica es poco común. Si le preocupa su riesgo o sus síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud.
Los primeros síntomas de la neumonía eosinofílica aguda (un tipo de neumonía en la que se acumulan eosinófilos, que son glóbulos blancos, en los pulmones) pueden parecerse a los de un resfriado o la gripe. Estos primeros síntomas pueden incluir:
- Tos seca
- Fiebre
- Dolor de cabeza
- Dolores musculares
- Sensación general de debilidad
Los síntomas más graves de la neumonía eosinofílica aguda pueden incluir:
- Respiración rápida y falta de aire
- Dolor en el pecho que empeora al respirar profundo
- Latido del corazón acelerado
- Sudoración y escalofríos
- Cansancio
- Confusión o delirio, especialmente en personas mayores
Los síntomas de la neumonía eosinofílica crónica pueden aparecer de forma lenta durante algunas semanas. Los síntomas incluyen:
- Falta de aire que empeora con el tiempo
- Sudores nocturnos
- Silbido al respirar
- Pérdida de peso
Es importante saber que los tipos y la intensidad de los síntomas pueden variar entre las personas con neumonía eosinofílica. Los síntomas de la neumonía eosinofílica se parecen a los de otras afecciones. Si tiene síntomas que le preocupan, se recomienda consultar con su proveedor de atención primaria para una evaluación y orientación.
Para diagnosticar la neumonía eosinofílica, se pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica: El profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas, cuándo empezaron y sobre otras afecciones o medicamentos que está tomando.
- Examen físico: El profesional buscará señales de un problema médico, incluso escuchará sus pulmones con un estetoscopio.
- Análisis de laboratorio: Se pueden recomendar análisis específicos, como una extracción de sangre, para revisar si hay niveles altos de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) y otros marcadores de inflamación. También se puede revisar la sangre para ver cuánto oxígeno tiene.
- Estudios por imágenes: Se pueden pedir radiografías (rayos X) o tomografías computarizadas (TC) para evaluar los pulmones e identificar cualquier anomalía.
- Pruebas de función pulmonar: Estas pruebas miden la capacidad de los pulmones y qué tan bien funcionan.
- Broncoscopia: Este procedimiento consiste en introducir un tubo delgado con una cámara por las vías respiratorias para observar los pulmones y tomar muestras para análisis.
Para determinar la etapa o gravedad de la neumonía eosinofílica, o para descartar otras posibles causas de los síntomas, se pueden realizar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales.
Es importante que estos exámenes, pruebas y procedimientos se hagan bajo la guía de un profesional de la salud. El profesional evaluará su situación individual y decidirá qué pruebas son necesarias para un diagnóstico y una evaluación correctos de la neumonía eosinofílica.
Los objetivos del tratamiento de la neumonía eosinofílica son reducir el recuento total de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco), aliviar los síntomas y evitar que la enfermedad avance. Algunos casos leves de neumonía eosinofílica pueden no requerir tratamiento si se elimina el posible factor desencadenante (por ejemplo, suspender un medicamento o la exposición a humos tóxicos).
Si se recomienda tratamiento, puede incluir:
Medicamentos:
- Glucocorticoides sistémicos: tradicionalmente se consideran el tratamiento que se usa primero para ayudar a reducir la inflamación.
- Anticuerpos monoclonales (medicinas dirigidas del sistema inmunitario)
Terapias:
- Oxígeno suplementario: puede recomendarse para personas con neumonía eosinofílica que tienen bajo nivel de oxígeno en la sangre o síntomas más graves.
Es importante consultar a un profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación y los posibles efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para más detalles sobre efectos secundarios.