Opciones de tratamiento para el asma en bebés
El objetivo del tratamiento del asma en bebés es controlar los síntomas y prevenir que empeoren, no buscar una cura ni frenar la progresión de la enfermedad. Puntos clave:
- El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias que causa inflamación en los bronquios.
- La cantidad de niños con asma está aumentando, sobre todo en países en desarrollo y en niños pequeños.
- Medicamentos como corticosteroides (medicinas antiinflamatorias), broncodilatadores (medicinas que abren los bronquios) y medicamentos biológicos (actúan sobre el sistema inmunitario) se usan con frecuencia para controlar los síntomas del asma en bebés. Sin embargo, el uso a largo plazo puede tener efectos no deseados en el crecimiento y el desarrollo en los niños.
- Tratamientos no farmacológicos como la educación en salud, el entrenamiento con ejercicio y la rehabilitación pulmonar (programas de respiración y actividad) se están estudiando como apoyos útiles para el manejo del asma.
- El ejercicio puede ser un desencadenante de crisis de asma o empeoramientos (exacerbaciones) en los niños.
- Las metas del manejo del asma incluyen minimizar la frecuencia y la gravedad de los síntomas, disminuir la necesidad de medicamentos de rescate, normalizar la actividad física y mejorar la función pulmonar y la calidad de vida.
- En cada consulta se debe evaluar el control del asma con criterios específicos.
- El tratamiento debe ajustarse para lograr el control; esto puede incluir medidas para evitar desencadenantes y el uso de medicamentos.
- Los medicamentos para el asma se clasifican como de control (se toman a diario para control a largo plazo) y de rescate (se usan cuando se necesitan para alivio rápido).
- Según las guías de cada país, pueden recomendarse planes de tratamiento diferentes.
- Los corticosteroides inhalados (CI) se consideran los medicamentos más eficaces y seguros para tratar el asma en adultos y en niños.
- Se estudia la terapia personalizada según los genes para mejorar cómo responde cada persona al tratamiento.
En resumen, la meta principal al tratar el asma en bebés es controlar los síntomas, prevenir crisis y mejorar la calidad de vida. Aunque hoy no hay una cura ni una forma de frenar la progresión del asma, un manejo adecuado puede ayudar a que los bebés lleven una vida más saludable.
Para tratar el asma en bebés, el tratamiento inicial se enfoca en cambiar hábitos y en usar medicamentos. Procedimientos como cirugía o radioterapia no suelen usarse en bebés con asma. Estos son los tratamientos recomendados:
Cambios en los hábitos
- Dejar de fumar y evitar el humo: Es crucial no exponer al bebé al humo de segunda mano. Madres, padres y cuidadores no deben fumar cerca del bebé y deben mantener un ambiente libre de humo.
- Alimentación: Una dieta saludable, rica en frutas, verduras y granos integrales, apoya la salud respiratoria. Consulte con un pediatra o un nutricionista acreditado para recomendaciones específicas para su bebé con asma.
- Actividad física: La actividad regular es importante, pero vigile cómo responde su bebé. Algunos bebés con asma pueden tener síntomas provocados por la actividad. Trabaje con su profesional de la salud para definir niveles de actividad adecuados.
Medicamentos
- Corticoesteroides inhalados: Reducen la inflamación de las vías respiratorias y ayudan a controlar el asma. En bebés, suelen administrarse con un dispositivo llamado espaciador con mascarilla.
- Agonistas beta de acción corta: Dan alivio rápido al relajar los músculos alrededor de las vías respiratorias, para que el bebé pueda respirar mejor durante una crisis de asma. Suelen administrarse con nebulizador o con inhalador y espaciador.
- Modificadores de leucotrienos (antileucotrienos): Bloquean sustancias que causan inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias. Están disponibles en tabletas masticables o en gránulos para bebés.
El plan de tratamiento puede variar según la gravedad de los síntomas del bebé. Un profesional de la salud evaluará al bebé y recomendará los tratamientos adecuados según guías y su criterio clínico.
Recuerde: consulte siempre con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento o hacer cambios en el plan actual de su bebé. Así recibirá recomendaciones personalizadas según las necesidades y antecedentes médicos de su bebé.