Aprenda a controlar un ataque de asma en los niños

Descripción general

Un ataque de asma en niños es cuando, de repente, los pulmones funcionan peor y aparecen problemas para respirar. Durante un ataque, las vías respiratorias en los pulmones se inflaman y se estrechan. Esto causa tos, silbidos al respirar y opresión en el pecho. Estos síntomas pueden empeorar en comparación con lo habitual en el niño y pueden necesitar tratamiento de emergencia.

La intensidad de los ataques puede variar. Las guías suelen usar la medición del flujo espiratorio máximo (FEM), que es una medida de qué tan rápido puede expulsar el aire al soplar, para saber qué tan grave es el ataque. Es importante saber que medir el FEM puede ser difícil en niños muy pequeños o muy enfermos.

Los ataques de asma pueden hacer que los niños falten a la escuela e incluso pueden llevar a un ingreso al hospital. Con tratamientos adecuados, el asma se puede controlar de forma efectiva.

La causa exacta del asma en los niños se desconoce, pero la genética y los factores del ambiente probablemente influyen. Los desencadenantes del asma, como los alérgenos (sustancias que causan alergias), también pueden contribuir a que ocurra un ataque.

Los ataques de asma graves en niños pueden mostrar señales adicionales como falta de aire intensa, coloración azulada en los labios, presión baja, pulso muy rápido o muy lento, inquietud o confusión. Busque atención médica de inmediato ante un ataque grave, ya que puede poner en riesgo la vida.

Causas y factores de riesgo

Una crisis de asma en los niños es una bajada repentina de la función de los pulmones con síntomas para respirar. Puede tener muchas causas.

Causas y factores de riesgo de las crisis de asma en niños:

  • Exposición a alergenos: El polen, los ácaros del polvo, los pelos y la caspa de mascotas, y el moho pueden desencadenar crisis en algunos niños.
  • Aire frío: Respirar aire frío puede estrechar las vías respiratorias y causar una crisis.
  • Ejercicio intenso: La actividad física muy intensa puede provocar síntomas de asma y una crisis.
  • Factores genéticos: Algunos niños tienen una predisposición hereditaria al asma, lo que aumenta la probabilidad de crisis.
  • Inflamación crónica de los bronquios y fibrosis (cicatrización) de las vías respiratorias: Son causas principales del asma y pueden llevar a síntomas y crisis.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Edad: En menores de 6 años es difícil evaluar síntomas parecidos al asma; estos síntomas pueden evolucionar a asma.
  • Antecedentes familiares: Tener familiares con asma o alergias aumenta el riesgo de desarrollar asma.
  • Nacimiento prematuro: Los bebés que nacen antes de tiempo tienen más riesgo de problemas respiratorios, incluido el asma.

Factores de riesgo modificables (sí se pueden cambiar):

  • Control del asma: El asma mal controlada aumenta el riesgo de crisis futuras. Es clave controlar los síntomas con el uso correcto de las medicinas y visitas regulares al equipo de salud.
  • Uso de medicamentos: Depender demasiado de los agonistas beta de acción corta (SABA) y usar de forma insuficiente los corticoesteroides inhalados (CI) empeora el control del asma y aumenta el riesgo de crisis.
  • Técnica del inhalador: Usar mal el inhalador reduce el efecto de la medicina y favorece síntomas mal controlados y más crisis.
  • Comorbilidades: La rinitis, el reflujo gastroesofágico, patrones de respiración disfuncionales, la ansiedad, problemas psicológicos, la apnea obstructiva del sueño y la obesidad pueden empeorar el asma si no se tratan bien.
  • Función pulmonar y marcadores de inflamación: FeNO alta (fracción exhalada de óxido nítrico, una medida de inflamación), VEF1 bajo (volumen espiratorio forzado en el primer segundo), alta reversibilidad con broncodilatador (la función pulmonar mejora mucho tras usar un broncodilatador) y niveles altos de eosinófilos en el esputo (flema) se han asociado con más probabilidades de crisis.
  • Factores ambientales: La exposición a alergenos del hogar, la mala calidad del aire y los virus respiratorios aumentan el riesgo de crisis.

Identificar y manejar estos factores modificables es fundamental para prevenir futuras crisis de asma en los niños. Es importante que los profesionales de la salud evalúen estos factores en las consultas y trabajen con las familias para optimizar el control del asma y reducir el riesgo de crisis.

Síntomas

Los primeros síntomas de un ataque de asma en niños pueden variar, pero algunos signos comunes a vigilar incluyen:

  • Dificultad para respirar
  • Más silbidos en el pecho
  • Falta de aire
  • Más tos, sobre todo por la noche
  • Cansancio o se cansa más al hacer ejercicio
  • Dificultad para alimentarse (en bebés)
  • Opresión en el pecho
  • Eructos
  • Estrés mental

Si el ataque de asma avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Falta de aire intensa
  • Labios azulados
  • Presión arterial baja (hipotensión)
  • Latidos del corazón muy rápidos o muy lentos
  • Agitación o confusión

Es importante saber que los ataques de asma graves, en niños y adultos, pueden poner en riesgo la vida y requieren atención médica de inmediato. Si su hijo tiene cualquiera de estos síntomas durante un ataque de asma, busque atención médica de inmediato. Recuerde: el diagnóstico y el tratamiento tempranos son clave para controlar el asma y proteger la salud de su hijo.

Diagnóstico

Para diagnosticar el asma en niños, los médicos usan varias evaluaciones, pruebas y procedimientos. Los más comunes son:

  • Antecedentes de salud:
  • Los médicos le preguntarán sobre los síntomas de su hijo y si hay familiares con asma. Esta información ayuda a saber qué tan probable es que tenga asma.
  • Examen físico:

El médico escuchará la respiración de su hijo con un estetoscopio. También puede buscar señales de alergia, como ronchas (urticaria) o eccema, porque las alergias aumentan el riesgo de asma.

  • Pruebas de respiración:
  • Las pruebas de función pulmonar miden el aire que entra y sale de los pulmones. La más común es la espirometría. En ella, su hijo sopla en un aparato que mide la velocidad del aire. Por lo general, no se hacen estas pruebas en niños menores de 5 años porque es difícil obtener resultados precisos.

En su lugar, los médicos pueden recetar medicamentos para el asma y esperar a ver si los síntomas mejoran. Si los síntomas mejoran con el medicamento, es probable que su hijo tenga asma.

Para determinar la etapa o la gravedad de un ataque de asma en niños, se pueden usar pruebas adicionales, como:

  • Puntaje Pediátrico de Asma (Pediatric Asthma Score, PAS):
  • Es una herramienta para evaluar la gravedad de un ataque agudo de asma en niños. Incluye un examen clínico y análisis de sangre para medir citoquinas (proteínas de la inflamación).
  • Prueba de Control del Asma (Asthma Control Test, ACT) y ACT infantil (Childhood ACT, C-ACT):
  • Son cuestionarios validados que evalúan los síntomas generales, la frecuencia de la falta de aire, el uso de inhaladores y cómo el asma afecta las actividades del niño. Según el puntaje, el asma se clasifica como controlada o mal controlada.
  • Uso de esteroides sistémicos y hospitalización:
  • La gravedad del asma también puede evaluarse al ver si su hijo ha necesitado esteroides que actúan en todo el cuerpo (por boca o por vena) o si ha sido hospitalizado por asma en los últimos 12 meses.
Opciones de tratamiento

Hay varios tipos de medicamentos, terapias y cambios de hábitos de salud que se recomiendan para lograr estas metas de tratamiento. Veamos cada uno.

Medicamentos

  • Corticosteroides inhalados (CI):
  • Estos medicamentos reducen la inflamación de las vías respiratorias y son el control a largo plazo más eficaz para el asma. Disminuyen la hinchazón y el moco en las vías respiratorias, y así respirar es más fácil.
  • Beta-agonistas de acción corta (SABA):
  • Estos medicamentos alivian rápido los síntomas del asma. Relajan los músculos alrededor de las vías respiratorias y permiten que se abran. Se usan como medicación de rescate durante las crisis de asma.
  • Beta-agonistas de acción prolongada (LABA):
  • Estos medicamentos se usan junto con los corticosteroides inhalados (CI) para dar más control de los síntomas del asma. Relajan los músculos de las vías respiratorias y ayudan a mantenerlas abiertas por más tiempo.

Terapias

  • Rehabilitación pulmonar:
  • Esta terapia incluye ejercicios y técnicas para mejorar la función pulmonar y la salud respiratoria en general. Puede ayudar a niños con asma a ganar fuerza y resistencia, y así manejar mejor sus síntomas.
  • Educación en salud:
  • Dar educación constante y de buena calidad a los padres es clave para manejar las crisis de asma en los niños. La educación ayuda a los padres a entender la enfermedad, sus desencadenantes y cómo administrar los medicamentos de forma correcta.

Procedimientos terapéuticos

  • Educación para el autocuidado:
  • Enseñar a los niños y a sus padres a vigilar los síntomas, reconocer señales tempranas de una crisis de asma y usar los medicamentos correctamente es importante para manejar las crisis. Esto les da herramientas para participar activamente en su propio cuidado.

Cambios en los hábitos de salud

  • Evitar desencadenantes:
  • Identificar y evitar factores que pueden empeorar los síntomas del asma es esencial. Los desencadenantes comunes incluyen alérgenos (como ácaros del polvo, caspa de mascotas o polen), humo de tabaco, aire frío, ejercicio e infecciones respiratorias.
  • Ejercicio regular:
  • Aunque el ejercicio a veces puede provocar síntomas, la actividad física regular es importante para la salud en general y puede ayudar a mejorar la función pulmonar en niños con asma. Se recomienda trabajar con el equipo de salud para crear un plan de ejercicio adecuado.

Es importante recordar que el plan de tratamiento de cada niño puede variar según sus necesidades y la gravedad de sus crisis de asma. Trabajar de cerca con el equipo de salud ayudará a elegir los tratamientos más adecuados para lograr un buen control de los síntomas y reducir el riesgo de crisis futuras.

Evolución o complicaciones

El asma es una afección crónica de los pulmones que puede afectar a los niños. Con el tiempo, la evolución de un ataque de asma en niños puede variar. Al inicio de un ataque, el niño puede tener dificultad para respirar, más silbidos en el pecho, falta de aire, tos que aumenta (sobre todo de noche), cansancio y menos aguante para jugar o hacer ejercicio. También puede tener dificultad para alimentarse y responder poco a los medicamentos que alivian los síntomas. A medida que avanza el ataque, los síntomas pueden empeorar e incluir opresión en el pecho, eructos y estrés o angustia.

Si no se controla bien, un ataque de asma en niños puede causar complicaciones. Estas incluyen enfisema (daño en los pulmones), fractura de costilla, deformidad del tórax (cambio en la forma del pecho) y cor pulmonale (debilidad del lado derecho del corazón por problemas de los pulmones). Estas complicaciones pueden afectar la salud en general, el crecimiento y el desarrollo normales, y reducir la calidad de vida de los niños con asma.

El tratamiento es clave para manejar los ataques de asma en niños. Un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado ayudan a mejorar los síntomas y a prevenir posibles complicaciones. El tratamiento se enfoca en abrir las vías respiratorias, controlar la inflamación (hinchazón) y mejorar la función del sistema inmunitario (las defensas).

Un tratamiento estandarizado para el asma ha demostrado ser eficaz para mantener la función pulmonar normal y mejorar la calidad de vida de los niños con asma. Puede ayudar a frenar el avance de la enfermedad y a reducir el riesgo de complicaciones. Los programas de manejo del asma buscan mejorar la salud de los niños con asma y disminuir los costos relacionados. Las técnicas de autocontrol también son importantes para que los niños aprendan a controlar sus síntomas y reducir el riesgo de crisis en el futuro.

Cada niño es único y su experiencia con el asma puede variar. Si su niño tiene síntomas de asma o sufre un ataque de asma, busque atención médica de inmediato. Un profesional de la salud podrá darle un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento individualizado para manejar la enfermedad de forma eficaz. Recuerde: consulte siempre a un médico antes de darle a su niño remedios naturales o medicamentos de venta libre para el asma.