Aire frío y asma

Descripción general

El asma es una enfermedad crónica en la que las vías respiratorias se inflaman. El aire frío sí puede causar asma o aumentar el riesgo de síntomas. Cuando una persona con asma inhala aire frío, sus vías respiratorias se pueden estrechar. Esto hace que respirar sea más difícil. A esto se le llama asma inducida por el frío. Respirar aire frío y seco puede irritar las vías respiratorias y provocar una crisis de asma.

Los síntomas del asma incluyen:

  • Sibilancias: un silbido al respirar
  • Tos: sobre todo en la noche o al hacer ejercicio
  • Falta de aire: sentir que no puede tomar aire
  • Opresión en el pecho: sensación de presión o apretón en el pecho

Para reducir el riesgo por el aire frío, usted puede:

  • Cubrirse la nariz y la boca:
  • Cuando salga en clima frío, cúbrase la cara con una bufanda o una mascarilla. Esto ayuda a calentar y humedecer el aire antes de que llegue a sus pulmones.
  • Limitar las actividades al aire libre:
  • Si puede, evite pasar mucho tiempo afuera cuando hace mucho frío, especialmente si ya conoce desencadenantes de su asma.
  • Usar un dispositivo que intercambia calor y humedad:
  • Este dispositivo calienta y humedece el aire que usted inhala. Así reduce el impacto del aire frío en sus vías respiratorias. Sin embargo, es importante consultar con su médico antes de usar dispositivos o tratamientos nuevos.

Es importante saber que estas medidas pueden disminuir los efectos del aire frío sobre los síntomas del asma, pero no eliminan el riesgo por completo. Cada asma es diferente. Lo mejor es trabajar con su proveedor de atención médica para crear un plan de manejo personalizado para su situación. Esa persona puede darle consejos y guía según sus necesidades y desencadenantes específicos.