Causas y factores de riesgo del asma
El asma es una enfermedad crónica que inflama las vías respiratorias. Causa episodios repetidos de silbido al respirar, falta de aire, opresión en el pecho y tos. El asma puede tener varias causas y puede aparecer en distintas etapas de la vida. Algunas causas comunes incluyen:
- Antecedentes familiares: Si uno de sus padres tiene asma, usted tiene hasta seis veces más probabilidad de desarrollarla. La genética influye en el asma.
- Infecciones en la infancia: Las infecciones respiratorias graves durante la lactancia o la niñez pueden aumentar el riesgo de tener asma más adelante.
- Alergias: Las alergias, que pueden ser hereditarias, se asocian con mayor riesgo de asma. Las personas con fiebre del heno (rinitis alérgica) y con eccema también tienen más probabilidades de tener asma.
- Fumar y el humo de segunda mano: Tanto fumar como estar expuesto al humo de otras personas aumenta el riesgo de asma por sus efectos sobre las vías respiratorias.
- Otros factores ambientales: La contaminación del aire, la exposición al polvo en el trabajo, los humos y los productos químicos se relacionan con el asma, especialmente en la edad adulta.
Es importante saber que el asma es un trastorno complejo de las vías respiratorias. Los antígenos (sustancias que desencadenan alergias) provocan inflamación en los pulmones. Esto causa acumulación de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) en los pulmones, que las vías respiratorias se vuelvan muy sensibles y reaccionen con facilidad, que se produzca más moco de lo normal y que aumente la producción de inmunoglobulina E (IgE), un tipo de anticuerpo.
Además de estas causas, hay factores que aumentan el riesgo de desarrollar asma:
- Obesidad: Tener sobrepeso aumenta la posibilidad de tener asma o de empeorar los síntomas.
- Raza u origen étnico: Las personas afroamericanas y puertorriqueñas tienen más riesgo de asma que otros grupos. Los niños afroamericanos e hispanos tienen más probabilidad que los niños blancos no hispanos en Estados Unidos de morir por causas relacionadas con el asma.
- Sexo: En la niñez hay más niños que niñas con asma, y en la adolescencia y adultez es más común en mujeres.
Los factores de riesgo del asma que no se pueden cambiar ni controlar incluyen:
- Edad: A medida que las personas envejecen, el riesgo de desarrollar asma puede aumentar. Esto ocurre porque las vías respiratorias pueden volverse más sensibles y reaccionar más con el tiempo.
- Antecedentes familiares (genética): Tener familiares con asma o alergias aumenta el riesgo. Si una persona tiene padre, madre o hermanos con asma, su riesgo puede ser mayor.
- Sexo asignado al nacer: Aunque cualquier persona puede desarrollar asma, durante la niñez es más común en niños (asignados varones al nacer). Después de la pubertad, la frecuencia de asma es similar en hombres y mujeres.
- Raza o etnia: Personas de todas las razas y etnias pueden desarrollar asma. Sin embargo, algunos grupos, como las personas negras y las personas indígenas, suelen tener más casos de asma que otros grupos.
Es importante saber que estos factores de riesgo no modificables no significan que una persona vaya a tener asma. Solo indican una mayor probabilidad. Otros factores, como las exposiciones del ambiente y los hábitos de vida, también influyen en el desarrollo y el manejo del asma.
Los factores de riesgo modificables son cosas que usted puede cambiar o mejorar. Al modificarlos, se puede reducir la probabilidad de tener crisis de asma. Estos factores incluyen:
- Control deficiente del asma: Cuando el asma no está bien controlada, hay más riesgo de crisis. Esto puede verse si usted necesita corticoides (esteroides) por vía oral o si ha necesitado hospitalización.
- Dependencia excesiva de medicamentos: El uso excesivo de broncodilatadores beta de acción corta (inhaladores de alivio rápido, llamados SABA en inglés) puede contribuir a un mal control del asma. Use estos medicamentos tal como se lo indique su profesional de la salud.
- Técnica inadecuada del inhalador: Usar mal el inhalador también puede llevar a un mal control del asma. Aprenda la técnica correcta para asegurarse de que el medicamento llegue bien a los pulmones.
- Comorbilidades: Otros problemas de salud pueden empeorar los síntomas del asma si no se manejan bien. Incluyen rinitis (inflamación de la nariz), reflujo gastroesofágico o reflujo ácido, respiración disfuncional (patrones anormales de respiración), ansiedad y otros problemas de salud mental, apnea obstructiva del sueño y obesidad.
- Marcadores biológicos: Ciertas pruebas se asocian con mayor riesgo de crisis de asma. Incluyen: óxido nítrico exhalado fraccionado (FeNO), una medida de inflamación en las vías respiratorias; VEF1 bajo (volumen espiratorio forzado en un segundo, una prueba de soplar que mide cuánto aire expulsa en un segundo); alta reversibilidad al broncodilatador (los pulmones se abren mucho después de usar un broncodilatador); y niveles altos de eosinófilos en el esputo o flema (un tipo de glóbulo blanco).
- Factores ambientales: La exposición a ciertos factores del ambiente aumenta el riesgo de crisis. Incluye alergenos en el hogar, mala calidad del aire y virus respiratorios.
- Factores socioeconómicos: Los niños de familias con desventajas sociales o con menos recursos pueden tener peor control del asma y más riesgo de crisis por varias razones. Entre ellas: mayor exposición a alergenos como el humo de tabaco y la contaminación del aire, y menos acceso a servicios de salud y a medicamentos por barreras económicas y educativas.
- Estrés psicológico: El estrés psicológico y los eventos de vida negativos aumentan el riesgo de crisis de asma. El estrés puede afectar la inflamación de los pulmones.
- Educación y acceso a la atención: La educación es clave para manejar el asma. Se ha visto que reduce las consultas hospitalarias urgentes y mejora la calidad de vida de los niños con asma. Además, los niños de algunos grupos étnicos minoritarios pueden enfrentar barreras prácticas que les impiden acceder a una atención adecuada del asma.
Es importante saber que estos factores varían de una persona a otra. Trabaje de cerca con su profesional de la salud para identificar y manejar los que aplican en su caso. Al abordar estos factores, usted puede reducir el riesgo de crisis de asma y mejorar su calidad de vida.
Para prevenir o reducir la posibilidad de tener asma, usted puede tomar varias medidas para modificar sus factores de riesgo. Estas incluyen:
- Mantenga un peso saludable. La obesidad es un factor de riesgo de asma. Mantener un peso moderado baja su riesgo.
- Deje de fumar y evite el humo de segunda mano. El humo puede empeorar los síntomas del asma. Al dejar de fumar y evitar el humo, usted reduce su riesgo de asma.
- Siga una alimentación saludable. Una dieta rica en frutas y verduras puede reducir la inflamación del cuerpo y ayudar a prevenir ataques de asma.
- Use productos de limpieza más seguros. Los químicos tóxicos de algunos productos pueden desencadenar síntomas de asma. Usar productos más seguros puede bajar el riesgo de ataques.
- Desarrolle un plan de ejercicio seguro. Si tiene asma, trabaje con su médico para crear un plan que cuide sus pulmones.
- Reduzca el estrés. El estrés puede empeorar los síntomas del asma. Busque formas de reducirlo, como técnicas de relajación, meditación y otras prácticas de autocuidado.
- Evite los desencadenantes del asma. Son factores que pueden empeorar los síntomas o causar un ataque. Identifique sus desencadenantes y limite el contacto con ellos o evítelos si puede. Esto puede incluir evitar cosas que causan alergia, como el polen o la caspa de mascotas, y reducir la exposición a la contaminación del aire.
Es importante saber que, aunque estas acciones pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar asma o de que empeore, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizadas. Esta persona puede darle recomendaciones según su situación específica y su historial médico.