Acerca del asma provocada por el ejercicio
El asma inducida por el ejercicio, también llamada broncoconstricción inducida por el ejercicio (BIE), es un problema en el que la actividad física desencadena síntomas parecidos al asma. Ocurre cuando las vías respiratorias en los pulmones se inflaman y se estrechan durante el ejercicio. Esto causa silbidos en el pecho, tos y dificultad para respirar. La BIE puede afectar a personas con asma y también a quienes no la tienen.
Los síntomas suelen empezar a los pocos minutos de iniciar el ejercicio y pueden empeorar de 5 a 10 minutos después de parar. Por lo general, mejoran en 30 minutos.
La causa principal es respirar aire frío y seco durante el ejercicio, porque eso aumenta el estrechamiento de las vías respiratorias.
Es importante saber que el asma inducida por el ejercicio no significa que el ejercicio cause asma. Se refiere a que la actividad física puede desencadenar síntomas de asma en ese momento.
El manejo de la BIE incluye medidas en su vida diaria y, a veces, medicamentos para controlar los síntomas y permitir que usted siga haciendo ejercicio de forma segura.
El asma inducida por el ejercicio, también llamada broncoconstricción inducida por el ejercicio, ocurre cuando las vías respiratorias se estrechan durante la actividad física. La causa es la contracción del músculo liso de los bronquios (los tubos que llevan el aire a los pulmones). El ejercicio provoca una contracción temporal y reversible de esos músculos, lo que estrecha las vías.
Factores de riesgo de asma inducida por el ejercicio:
- Asma: Las personas que ya tienen asma tienen más probabilidad de presentarla.
- Antecedentes familiares: Tener familiares con asma o con asma inducida por el ejercicio aumenta el riesgo.
- Factores ambientales: El aire frío y seco, el cloro y la contaminación del aire pueden desencadenarla.
- Control deficiente del asma: Un manejo inadecuado del asma, depender demasiado del inhalador de rescate (agonista beta de acción corta) y usar mal el inhalador pueden empeorar el control del asma y aumentar el riesgo.
- Otras afecciones: La rinitis (goteo o congestión nasal), el reflujo gastroesofágico (acidez o reflujo), la respiración disfuncional (patrones de respiración anormales), la ansiedad, los problemas de salud mental, la apnea obstructiva del sueño y la obesidad pueden empeorar los síntomas si no se tratan bien.
- Marcadores de función pulmonar: Una fracción exhalada de óxido nítrico alta (FENO), un volumen espiratorio forzado en un segundo bajo (VEF1), cambios grandes en la función pulmonar después de usar un broncodilatador y más eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) en la flema se han asociado con mayor probabilidad de asma inducida por el ejercicio.
- Exposición ambiental: La exposición a alérgenos del hogar, la mala calidad del aire y los virus respiratorios puede aumentar el riesgo.
Los síntomas iniciales más comunes del asma inducida por el ejercicio (AIE) incluyen:
- Tos: Este es el síntoma más común de la AIE.
- Silbidos al respirar: Aunque la AIE puede causar silbidos, no siempre ocurren.
- Opresión en el pecho: Algunas personas sienten opresión en el pecho durante el ejercicio.
- Falta de aire: Puede haber dificultad para respirar o sensación de ahogo con la AIE.
- Producción de moco (flema): La inflamación en las vías respiratorias puede aumentar la cantidad de moco.
Cuando la AIE progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Dolor de pecho (poco común): Algunas personas pueden tener dolor de pecho durante o después del ejercicio.
- Empeoramiento de los síntomas después del ejercicio: Los síntomas pueden empeorar entre 5 y 10 minutos después de detener la actividad física y durar unos 30 minutos.
- Síntomas parecidos en personas con poca condición física: Las personas con poca condición física pueden tener síntomas similares, pero por lo general empiezan a mejorar poco después de detener la actividad.
Recuerde: estos síntomas pueden variar en intensidad y dependen de cada persona y de la intensidad del ejercicio. Es importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.
El asma inducida por el ejercicio (AIE) es una afección en la que la actividad física desencadena síntomas de asma. Para diagnosticar el AIE, los profesionales de la salud suelen hacer las siguientes evaluaciones, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica: Un médico puede sospechar AIE según sus antecedentes y síntomas, como silbido al respirar y falta de aire durante el ejercicio.
- Espirometría: Esta prueba mide cuánto aire entra y sale de sus pulmones. Por lo general se hace poco después del ejercicio para evaluar si hay dificultad para respirar.
- Pruebas de provocación bronquial: Estas pruebas exponen los pulmones a un desencadenante del asma. Después se hace una espirometría para ver cómo reaccionan los pulmones.
Otras evaluaciones, pruebas y procedimientos para determinar el grado o la gravedad del AIE pueden incluir:
- Pruebas de ejercicio: Si las pruebas iniciales no muestran síntomas de asma, el profesional de la salud puede pedirle que haga ejercicio en la clínica (por ejemplo, en una cinta de correr o bicicleta fija) y luego hacerle una espirometría.
- Pruebas de alergia: Se pueden hacer pruebas en la piel o análisis de sangre (de laboratorio) para identificar posibles desencadenantes del AIE.
Es importante que estas evaluaciones, pruebas y procedimientos los realice un profesional de la salud. Esta persona puede evaluar su condición, hacer las pruebas necesarias y darle la orientación adecuada según su situación.
El asma inducida por el ejercicio (AIE) es una afección en la que la actividad física desencadena síntomas similares al asma. Las metas del tratamiento de la AIE son prevenir los síntomas durante la actividad física. Las opciones de tratamiento para la AIE pueden incluir:
Medicamentos:
- Agonistas beta de acción corta: Son el tratamiento de primera elección para la AIE. Relajan los músculos de las vías respiratorias y le ayudan a respirar mejor durante el ejercicio. Por lo general se toman de 5 a 20 minutos antes de hacer ejercicio.
- Corticosteroides inhalados: Si los agonistas beta de acción corta no son suficientes, se pueden recetar. Reducen la inflamación de las vías respiratorias y se usan para el control a largo plazo de la AIE.
- Antagonistas de los receptores de leucotrienos: Son tabletas que se usan junto con otros medicamentos. Ayudan a mejorar la función pulmonar y a reducir la inflamación de las vías respiratorias.
- Anticolinérgicos: Bloquean una sustancia química del cuerpo que causa inflamación y producción de moco en el asma.
Terapias y procedimientos terapéuticos:
- Ejercicios de respiración: Estos ejercicios pueden mejorar la función de los pulmones y su capacidad para respirar. Esto puede reducir los síntomas de la AIE.
Cambios en los hábitos de salud:
- Evitar desencadenantes: Identificar y evitar lo que puede empeorar los síntomas de la AIE, como el aire frío o cosas que causan alergia, puede ayudar a manejar la afección.
- Actividad física regular: Hacer ejercicio aeróbico de forma regular puede mejorar su condición física y su calidad de vida si tiene AIE.
Otros tratamientos:
- Educación sobre el asma: Recibir educación sobre el asma puede aumentar su conocimiento y sus habilidades para manejarla de forma efectiva.
Es importante consultar con un profesional de la salud para crear un plan de tratamiento personal según sus necesidades. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.