Acerca de la placenta previa

Descripción general
La placenta previa es una complicación del embarazo en la que la placenta se ubica muy abajo en el útero y cubre todo o parte del cuello del útero. Esto significa que el órgano que le da oxígeno y nutrientes al bebé está en una posición que puede causar problemas durante el parto.
Causas y factores de riesgo

Las causas de la placenta previa (cuando la placenta cubre total o parcialmente la abertura del cuello del útero) no se conocen por completo. Sin embargo, sí se han identificado varios factores de riesgo. Estos factores se agrupan en factores que no se pueden cambiar y factores que se pueden cambiar.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad materna: Tener 35 años o más se asocia con mayor riesgo de placenta previa.
  • Cirugía uterina previa: Las mujeres que han tenido cirugías en el útero, como una cesárea o la extirpación de miomas uterinos, tienen un riesgo más alto.
  • Placenta previa en un embarazo anterior: Si una mujer tuvo placenta previa antes, es más probable que la tenga otra vez en embarazos futuros.
  • Antecedente de placenta anormalmente adherida (acretismo placentario): Ocurre cuando la placenta se implanta de forma anormal en el músculo del útero. Quienes tuvieron esta condición antes tienen mayor riesgo de placenta previa.

Factores de riesgo que se pueden cambiar o influir:

  • Fumar: Fumar tabaco aumenta el riesgo de placenta previa.
  • Embarazos con técnicas de reproducción asistida (TRA): Las mujeres que conciben con técnicas como la fertilización in vitro (FIV) tienen mayor riesgo.
  • Embarazo múltiple: Llevar gemelos o más aumenta la probabilidad de desarrollar placenta previa.
  • Origen asiático: Los estudios muestran que las mujeres de origen asiático pueden tener un riesgo más alto que otros grupos raciales.
  • Daño previo del endometrio (revestimiento del útero): Cualquier daño, por ejemplo tras interrupciones de embarazo previas o pérdidas del embarazo (abortos espontáneos), puede aumentar el riesgo.

Tener estos factores de riesgo no significa que usted tendrá placenta previa. Además, algunos casos se resuelven solos a medida que avanza el embarazo y se desarrolla la parte baja del útero. Si tiene inquietudes sobre su embarazo o sus factores de riesgo, hable con su profesional de la salud.

Síntomas

El síntoma temprano más común de la placenta previa (cuando la placenta cubre total o parcialmente el cuello del útero) es el sangrado vaginal que empieza en el segundo o tercer trimestre del embarazo. Este sangrado suele ser rojo brillante, repentino y abundante. Por lo general no duele. Siempre que haya sangrado vaginal durante el embarazo, es crucial buscar atención médica.

A medida que la placenta previa avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Sangrado vaginal recurrente: A medida que avanza el embarazo, la cantidad de sangrado puede aumentar y repetirse.
  • Choque hemorrágico: En casos raros, pueden ocurrir hemorragias graves que pueden ser mortales y causar choque hemorrágico. Es una situación grave que requiere atención médica inmediata.
  • Complicaciones para la madre y el bebé: La placenta previa puede causar sangrado antes del parto (hemorragia anteparto) y después del parto (hemorragia posparto). Esto puede afectar de forma negativa a la madre y al bebé.
  • Ingresos a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN): El parto prematuro y el bajo peso al nacer son razones frecuentes para que recién nacidos con placenta previa ingresen a la UCIN.
  • Mortalidad materna y perinatal (riesgo de muerte): En casos de placenta previa, estudios han reportado tasas de mortalidad materna de 1.63 de cada 100 y de mortalidad perinatal de 9.83 de cada 100.

Es importante asistir a los controles regulares y lograr un diagnóstico temprano mediante exámenes de ultrasonido.

Diagnóstico

Para diagnosticar la placenta previa (cuando la placenta está muy cerca o cubre la abertura interna del cuello del útero), el personal de salud suele hacer los siguientes exámenes y procedimientos:

  • Ultrasonido transabdominal (ecografía): es un estudio de rutina en el segundo trimestre del embarazo que incluye ver dónde está la placenta. Ayuda a identificar a personas con riesgo de placenta previa.
  • Ultrasonido transvaginal: después del diagnóstico inicial, en el tercer trimestre usted podría hacerse un ultrasonido transvaginal. Este estudio ayuda a saber la ubicación exacta de la placenta.
  • Evaluación clínica: en algunos casos, el diagnóstico de placenta previa se confirma cuando las personas embarazadas ingresan al hospital por un sangrado fuerte o para el parto. En ese momento, el profesional puede hacer una evaluación clínica.
  • Evaluación por resonancia magnética (RM): en algunos casos, se usa la resonancia magnética para determinar con precisión la ubicación de la placenta, el tipo de placenta previa y si la placenta está muy adherida.

Para saber la etapa o la gravedad de la placenta previa, pueden realizarse más exámenes y procedimientos.

El personal de salud clasifica la placenta previa según la relación entre la placenta y el orificio cervical interno (la abertura interna del cuello del útero). Hay dos categorías:

  • Placenta previa mayor: el tejido de la placenta cubre en parte o por completo el orificio cervical interno.
  • Placenta previa menor: el tejido de la placenta está a 20 milímetros (mm) o menos del orificio cervical interno.

Clasificación por grados: otra forma de evaluar la gravedad es usar un sistema de grados basado en lo que se ve en el ultrasonido. Los grados son:

  • Grado I (1): placenta de inserción baja: la placenta está en el segmento inferior del útero, pero no toca el orificio cervical interno.
  • Grado II (2): placenta marginal: el tejido de la placenta llega al borde del orificio cervical interno, pero no lo cubre.
  • Grado III (3): placenta previa parcial: la placenta cubre parcialmente el orificio cervical interno.
  • Grado IV (4): placenta previa total: la placenta cubre por completo el orificio cervical interno.

Es importante saber que estos exámenes y procedimientos los realizan obstetras y radiólogos con experiencia para asegurar que el diagnóstico y la evaluación de la placenta previa sean precisos.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la placenta previa (cuando la placenta está baja y cubre total o parcialmente el cuello del útero) son reducir las complicaciones para la madre, proteger al bebé y lograr un parto seguro. Para lograrlo, se recomiendan varias opciones e intervenciones.

Medicamentos para la placenta previa:

  • Tocolíticos: Los tocolíticos son medicamentos que relajan el útero y ayudan a prevenir las contracciones. Al reducir la actividad del útero, pueden disminuir el riesgo de sangrado y de parto prematuro.

Terapias para la placenta previa:

  • Asesoría prenatal: Identificar la placenta previa a tiempo permite tener sesiones de asesoría con profesionales de la salud. Estas sesiones brindan información sobre la condición, sus riesgos y posibles resultados. La asesoría prenatal ayuda a tomar decisiones informadas sobre las opciones de tratamiento.
  • Enfoque multidisciplinario: La placenta previa a menudo requiere que un equipo de profesionales de la salud trabaje en conjunto para lograr los mejores resultados para la madre y el bebé. Este enfoque incluye obstetras, especialistas en medicina materno-fetal (embarazos de alto riesgo), anestesiólogos y otros especialistas que colaboran para crear un plan de tratamiento completo.

Procedimientos terapéuticos para la placenta previa:

  • Histerectomía cesárea: En casos graves de placenta previa con invasión o adherencia significativa de la placenta a la pared del útero, puede ser necesaria una histerectomía cesárea. Este procedimiento consiste en retirar el útero después del parto para controlar el sangrado y prevenir más complicaciones.
  • Manejo conservador: En algunos casos, cuando hay un fuerte deseo de tener hijos en el futuro o cuando la enfermedad extensa hace difícil realizar una histerectomía como primera opción, se puede considerar un enfoque conservador. Este enfoque consiste en dejar la placenta en su lugar y vigilar de cerca cómo evoluciona con el tiempo.

Cambios en los hábitos de salud para la placenta previa:

  • Reposo y modificar la actividad: A las mujeres con placenta previa a menudo se les aconseja modificar sus actividades y evitar el esfuerzo físico intenso. Descansar y evitar actividades que puedan provocar sangrado o contracciones puede ayudar a reducir las complicaciones.
  • Evitar las relaciones sexuales vaginales: En los casos de placenta previa, en general se desaconsejan las relaciones sexuales por el riesgo de provocar sangrado.

Es importante saber que cada opción de tratamiento se adapta a las circunstancias de cada persona. Las decisiones se deben tomar con profesionales de la salud, según factores como la gravedad de la placenta previa, las semanas de embarazo, la salud de la madre y el bienestar del bebé. El objetivo principal siempre es la seguridad de la madre y del bebé durante todo el proceso.

Evolución o complicaciones

La placenta previa es cuando la placenta cubre parte o todo el cuello del útero, que es el paso por donde sale el bebé. En algunos casos, esto se resuelve solo. Pero si no ocurre, se necesita una cesárea.

Con el tiempo, la placenta puede moverse y dejar de cubrir el cuello del útero entre las semanas 32 a 35 del embarazo, cuando la parte baja del útero se adelgaza y se estira. Si la placenta previa no se resuelve sola, por lo general se programa una cesárea alrededor de las semanas 36 a 37 del embarazo. En algunos casos, si hay complicaciones, puede ser necesario hacerla antes.

Pueden surgir complicaciones por la placenta previa, sobre todo si causa sangrado abundante. Cuando hay sangrado abundante, el feto puede no recibir suficiente sangre. Esto puede causar más problemas. Los embarazos con placenta previa tienen más probabilidad de parto prematuro y de bajo peso al nacer. Además, la placenta previa es la causa más común de hemorragia posparto, que es sangrado vaginal abundante después del parto. En algunos casos, la hemorragia posparto puede poner en riesgo la vida.

No hay maneras conocidas de prevenir la placenta previa. Sin embargo, una mujer con placenta previa puede reducir el sangrado vaginal si reposa en cama y evita desencadenantes como el ejercicio físico intenso y las relaciones sexuales. También es importante que todo el equipo de salud sepa del problema, porque algunos exámenes vaginales pueden provocar o empeorar el sangrado en mujeres con placenta previa.

Si hay complicaciones o si la placenta previa no se resuelve sola, se necesita una cesárea. Esta cirugía ayuda a asegurar un parto seguro para la madre y el bebé. Es importante que las personas con placenta previa hablen con su profesional de salud sobre su situación y sigan sus indicaciones sobre las opciones de tratamiento.

Es importante saber que no se recomiendan los remedios caseros ni los medicamentos de venta libre para tratar o frenar la placenta previa. Lo mejor es consultar con un profesional de salud para recibir consejos y orientación personalizados. Podrá darle recomendaciones específicas según su situación y su historia clínica.