Acerca de la colestasis del embarazo

Descripción general

La colestasis intrahepática del embarazo (CIE), también llamada colestasis obstétrica, es un trastorno del hígado que ocurre específicamente durante el embarazo. En esta afección, la bilis (un líquido digestivo) no sale bien de las células del hígado. Esto hace que la bilis se acumule en el hígado y afecta su función. Por lo general, aparece en el tercer trimestre del embarazo y mejora después del parto. Sin embargo, puede volver en embarazos posteriores.

La CIE suele causar picazón intensa (prurito). Empieza en las palmas de las manos y las plantas de los pies y luego se extiende a otras partes del cuerpo. En algunos casos, también puede aparecer color amarillo en la piel y en los ojos (ictericia). Se ha observado que las mujeres con esta afección tienen más riesgo de tener piedras en la vesícula (cálculos biliares) más adelante en la vida. Además, la colestasis obstétrica puede representar riesgos para el bebé por nacer, como nacimiento prematuro y muerte del bebé antes de nacer (muerte fetal). La causa exacta de esta afección no se conoce por completo, aunque en algunos casos se han encontrado cambios en ciertos genes que pueden influir.

Causas y factores de riesgo

Los factores de riesgo no modificables de la colestasis del embarazo son los que no se pueden cambiar. Incluyen:

  • Susceptibilidad genética: Ciertos factores genéticos pueden hacer que algunas mujeres sean más propensas a presentar colestasis del embarazo. Las mutaciones en genes que ayudan al hígado y a las vías biliares a mover la bilis, o en genes que regulan la actividad de las células, pueden influir en que ocurra y en qué tan grave sea.
  • Antecedente de colestasis del embarazo: Las mujeres que ya tuvieron colestasis del embarazo en un embarazo previo tienen más riesgo de presentarla de nuevo en embarazos futuros.

Los factores de riesgo modificables de la colestasis del embarazo son los que se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Cambios hormonales: Los cambios hormonales del embarazo, en especial el aumento de estrógeno y progesterona, pueden afectar el funcionamiento normal del hígado y de los conductos biliares, y favorecer la aparición de colestasis del embarazo.
  • Función del hígado: Si una mujer ya tiene una enfermedad del hígado o su función está afectada, puede tener más riesgo de desarrollar colestasis del embarazo durante el embarazo.

Es importante saber que, aunque estos factores aumentan la probabilidad de tener colestasis del embarazo, no todas las mujeres con estos factores la presentarán, y algunas mujeres sin factores conocidos también pueden presentarla. Si tiene alguna preocupación sobre la colestasis del embarazo, hable con su profesional de la salud, quien podrá darle consejos y orientación personalizados según su situación.

Síntomas

El síntoma temprano más común de la colestasis intrahepática del embarazo (CIE) es comezón sin sarpullido. Esta comezón suele aparecer en el segundo o tercer trimestre del embarazo, por lo general después de la semana 30. Afecta con frecuencia las palmas de las manos y las plantas de los pies, pero también puede afectar otras partes del cuerpo.

Cuando la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Ictericia: En algunos casos, puede aparecer ictericia leve dentro de 4 semanas desde que empezó la comezón. La ictericia causa color amarillo en la piel y los ojos.
  • Heces pálidas: Algunas personas con CIE pueden tener heces pálidas, de color arcilla. Esto puede ocurrir por problemas en el flujo de la bilis (líquido del hígado).
  • Orina oscura: La orina oscura también puede ser un síntoma de la CIE. Se debe a la acumulación de sustancias de la bilis en la sangre.
  • Dolor abdominal (de barriga): En algunos casos puede haber dolor en el abdomen. Es importante consultar con un profesional de la salud si tiene dolor abdominal durante el embarazo.
  • Náuseas: Las náuseas también pueden acompañar la CIE.

No todas las personas embarazadas con esta afección tendrán todos estos síntomas. La intensidad y la evolución de los síntomas varían de una persona a otra.

Si está embarazada y tiene comezón sin sarpullido u otros síntomas que le preocupan, se recomienda consultar a su médico para una evaluación. Su médico puede darle un diagnóstico preciso y el manejo adecuado para su situación.

Diagnóstico

Para diagnosticar la colestasis obstétrica, los profesionales de la salud pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: Durante el examen físico, el profesional de la salud buscará señales físicas de un problema, como dolor, hinchazón o bultos dentro del cuerpo.
  • Pruebas de laboratorio: Pueden recomendar pruebas específicas para ayudar a diagnosticar la afección. Estas pruebas pueden incluir:
  • Toma de muestra de sangre: Se toma una muestra de sangre para buscar cambios en los genes, los cromosomas o las proteínas. Esto puede confirmar o descartar una enfermedad genética sospechada.
  • Ácidos biliares en sangre (ácidos biliares séricos totales): Esta prueba mide el nivel de ácidos biliares en la sangre. Niveles altos pueden indicar colestasis obstétrica.
  • Pruebas de función del hígado: Son análisis de sangre para ver qué tan bien funciona el hígado. Incluyen enzimas del hígado (alanina aminotransferasa y aspartato aminotransferasa) y bilirrubina.
  • Estudios de imagen: Según sus síntomas y la parte del cuerpo que se examina, se pueden recomendar estudios como un ultrasonido. Estos estudios ayudan a buscar problemas en el hígado y a vigilar la salud y el crecimiento del bebé durante el embarazo.
  • Pruebas genéticas: Como la colestasis obstétrica se considera una enfermedad genética, el profesional puede recomendar pruebas genéticas. Estas pruebas usan muestras de sangre, saliva u otros tejidos para identificar cambios en los genes, los cromosomas o las proteínas.

Para determinar la etapa o la gravedad de la colestasis obstétrica, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Pruebas sin estrés: Se pueden recomendar de forma regular para revisar con qué frecuencia se mueve el bebé en un periodo y para medir los latidos del corazón en relación con los movimientos del cuerpo.
  • Ultrasonidos más frecuentes: Se pueden recomendar ultrasonidos más seguidos para vigilar la salud y el desarrollo del bebé de forma regular.

Es importante que tenga seguimiento con su profesional de la salud si algún síntoma empeora o cambia después del examen físico. Le darán indicaciones según su situación y le recomendarán los exámenes, pruebas y procedimientos adecuados para diagnosticar y tratar la colestasis obstétrica.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la colestasis del embarazo (un problema del hígado durante el embarazo que eleva los ácidos biliares y causa comezón) son aliviar los síntomas y reducir el riesgo de daño para la madre y el bebé.

Medicamentos para la colestasis del embarazo:

  • Ácido ursodesoxicólico (UDCA): es el medicamento más recetado para la colestasis del embarazo. El UDCA baja los niveles de ácidos biliares en la sangre y ayuda a aliviar síntomas como la comezón (prurito). Usualmente se toma en una dosis de 15 mg/kg por día. La mayoría de las personas responde bien a este tratamiento.
  • S-adenosilmetionina: es un suplemento que puede ser útil si una persona no responde a otros tratamientos. Se puede usar junto con UDCA para mejorar más los síntomas.
  • Colestiramina: otra opción es la colestiramina. Se da en una dosis de 2 a 4 gramos por día y se aumenta poco a poco (hasta un máximo de 16 gramos por día). La colestiramina se pega a los ácidos biliares en el intestino e impide que se reabsorban a la sangre. Sin embargo, puede causar estreñimiento y, con dosis altas, puede afectar la absorción de vitaminas liposolubles (se disuelven en grasa), como la vitamina K.

Los cambios en el estilo de vida trabajan junto con los medicamentos y otros tratamientos. Algunos cambios que pueden ayudar a manejar la colestasis del embarazo incluyen:

  • Evitar desencadenantes: identifique qué cosas empeoran sus síntomas y trate de evitarlas. Los desencadenantes varían, pero pueden incluir duchas muy calientes, ropa ajustada o ciertos alimentos.
  • Vigilar los movimientos del bebé: monitoree con regularidad los movimientos del bebé para detectar cambios o posibles complicaciones. Si nota menos movimientos, busque atención médica de inmediato.
  • Considerar adelantar el parto: en casos graves, cuando otros tratamientos no funcionan o hay más riesgo para la salud del bebé, se puede considerar adelantar el parto como último recurso. El equipo de salud tomará esta decisión según su situación.

Es importante saber que, aunque el UDCA se usa ampliamente para tratar la colestasis del embarazo, existe cierta controversia sobre su eficacia para mejorar los resultados del embarazo. La investigación en curso busca ofrecer más evidencia sobre sus beneficios en el manejo de esta afección.

Recuerde: consulte siempre a su proveedor de atención médica para recibir consejos y orientación personalizados según su situación específica.

Evolución o complicaciones

La colestasis intrahepática del embarazo (CIE) suele desaparecer después del parto. Sin embargo, es importante saber que la CIE reaparece con frecuencia. Esto quiere decir que puede presentarse de nuevo si usted queda embarazada otra vez o usa anticonceptivos hormonales.

Complicaciones comunes de la CIE:

  • Mayor riesgo de parto prematuro: La compresión del bebé por nacer causada por la CIE puede llevar a un parto prematuro. Esto, a su vez, puede causar asfixia del recién nacido (falta de oxígeno) o incluso la muerte.
  • Líquido amniótico manchado con meconio: Es la presencia de meconio (las primeras heces del bebé) en el líquido amniótico. Es más probable en embarazos con CIE.
  • Ingreso a la unidad neonatal: Los bebés de madres con CIE tienen más probabilidad de ingresar a la unidad neonatal para observación y cuidado.
  • Mayor riesgo de muerte fetal: Los estudios muestran que el riesgo de muerte fetal (el bebé muere antes de nacer) aumenta cuando los niveles máximos de ácidos biliares en sangre son de 100 mol/L o más.

El tratamiento de la CIE busca aliviar los síntomas y reducir las complicaciones. Su médico podrá darle consejos personalizados y determinar el mejor plan de tratamiento para su situación.