Acerca de la sífilis
La sífilis es una infección causada por una bacteria que se transmite por contacto sexual. Se considera una infección de transmisión sexual (ITS). Sin tratamiento, la sífilis puede causar problemas de salud graves.
La infección avanza por etapas. Cada etapa tiene señales y síntomas diferentes. La sífilis puede causar llagas en los genitales, y esas llagas aumentan el riesgo de transmitir el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) durante la actividad sexual. También puede transmitirse de una persona embarazada a su bebé.
La sífilis tiene tratamiento. Es importante buscar atención médica para evitar que la enfermedad avance y prevenir posibles complicaciones.
La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por la bacteria Treponema pallidum. Puede pasar de una persona a otra de dos maneras principales:
- Actividad sexual: la sífilis puede transmitirse durante las relaciones sexuales, incluyendo sexo vaginal, anal y oral.
- Sífilis congénita: la sífilis puede pasar de una mujer embarazada a su feto durante el embarazo o a su bebé en el momento del parto. A esto se le llama sífilis congénita.
Es importante saber que la sífilis no se transmite por contacto casual ni por compartir objetos como manijas de puertas, cubiertos o asientos de inodoro.
Hablemos ahora de los factores de riesgo de la sífilis. Los factores de riesgo son cosas que aumentan las probabilidades de que una persona tenga cierta enfermedad. En la sífilis, hay factores no modificables y modificables.
Los factores no modificables no se pueden cambiar. Incluyen:
- Género: las personas de cualquier género pueden contraer sífilis.
- Edad: la sífilis puede afectar a personas de todas las edades, pero es más común en adultos entre 25 y 45 años.
- Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH): las personas que viven con VIH tienen más riesgo de contraer sífilis.
Los factores modificables sí se pueden cambiar o controlar. Incluyen:
- Conducta sexual: tener relaciones sexuales sin protección o con varias parejas aumenta el riesgo de adquirir sífilis.
- Hombres que tienen sexo con hombres: este grupo tiene más riesgo de contraer sífilis que otras poblaciones.
- Falta de métodos de barrera: no usar métodos de barrera, como condones, durante la actividad sexual aumenta el riesgo de transmisión de la sífilis.
- Seroselección entre personas que viven con VIH: “seroselección” significa elegir parejas sexuales según su estado de VIH. Esta conducta puede aumentar el riesgo de adquirir sífilis.
- Uso de la profilaxis preexposición (PrEP): PrEP es un medicamento que toman las personas con alto riesgo de VIH para reducir sus probabilidades de infectarse. Sin embargo, confiar solo en PrEP sin usar métodos de barrera puede aumentar el riesgo de adquirir sífilis.
- Sitios de redes sociales o aplicaciones en el teléfono para buscar parejas sexuales: usar estas plataformas para encontrar parejas sexuales puede aumentar la probabilidad de tener contacto con alguien que tenga sífilis.
Es importante saber que tener uno o más factores de riesgo no significa que una persona va a desarrollar sífilis. Sin embargo, entender estos factores le ayuda a tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y a tomar medidas para prevenir la transmisión de la sífilis.
La sífilis avanza por etapas. Cada etapa tiene sus propios síntomas.
Síntomas de las etapas tempranas:
- Sífilis primaria: es la primera etapa. Aparece una llaga llamada chancro. En la sífilis oral, la llaga puede estar dentro de la boca, en los labios o en la lengua. Puede parecer un grano y casi nunca duele.
- Sífilis secundaria: puede salir un sarpullido en las palmas de las manos, las plantas de los pies o por el tronco. Otros síntomas incluyen ganglios linfáticos inflamados, fiebre, llagas grandes y elevadas en las mucosas (como encías o lengua), dolor de garganta, dolores de cabeza y pérdida de peso.
A medida que la sífilis avanza a etapas tardías o más graves, pueden aparecer otros síntomas:
- Sífilis temprana no primaria ni secundaria: en esta etapa puede no haber síntomas.
- Sífilis de duración desconocida o tardía: si no se trata por mucho tiempo, puede causar problemas médicos graves, como fallo de órganos.
- Sífilis terciaria: la mayoría de las personas con sífilis sin tratar no llegan a esta etapa. Si ocurre, puede afectar varios sistemas del cuerpo, como el corazón y los vasos sanguíneos, o el cerebro y el sistema nervioso. La sífilis terciaria es muy grave y puede causar complicaciones serias que pueden provocar la muerte.
Cuando la sífilis afecta a recién nacidos, se llama sífilis congénita tardía. Esto ocurre cuando una persona embarazada con sífilis sin tratar se la pasa a su bebé. Los síntomas pueden incluir:
- Nacimiento prematuro y crecimiento lento del bebé antes de nacer
- Hepatomegalia (hígado agrandado)
- Ictericia (piel y ojos amarillos)
- Secreción nasal
- Sarpullido
- Linfadenopatía generalizada (ganglios linfáticos inflamados en todo el cuerpo)
- Anomalías en los huesos
- Rasgos faciales como nariz en silla de montar (puente nasal hundido) y maxilar superior corto
- Mandíbula prominente (quijada inferior que sobresale)
- Discapacidad intelectual (problemas para aprender y pensar)
- Parálisis de nervios craneales (problemas en los nervios de la cabeza y el cuello)
- Tibia en sable (curvatura anormal del hueso de la espinilla)
- Arqueamiento hacia adelante de las espinillas
- Dientes de Hutchinson (forma anormal de los dientes)
- Molares en mora (muelas con forma anormal)
- Queratitis intersticial (inflamación de la córnea)
- Pérdida de audición (por daño en el nervio auditivo)
Tenga en cuenta que los síntomas pueden variar de una persona a otra y no todos aparecen en el mismo orden ni al mismo tiempo. Si cree que estuvo expuesto a la sífilis o tiene síntomas que le preocupan, busque atención médica para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuados.
Para diagnosticar la sífilis, los profesionales de la salud pueden hacer las siguientes evaluaciones, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El personal de salud le revisará todo el cuerpo para buscar señales visibles de sífilis, como sarpullidos o llagas.
- Antecedentes sexuales: Le preguntarán sobre su vida sexual para evaluar su riesgo de sífilis y si pudo haberse expuesto a la infección.
- Análisis de sangre: Se usan con frecuencia para diagnosticar la sífilis. Buscan anticuerpos contra la bacteria de la sífilis. Estos anticuerpos pueden quedarse en el cuerpo por muchos años, incluso después del tratamiento.
- Revisión de líquido de un chancro: En las etapas primaria o secundaria, el médico puede analizar el líquido de un chancro (una llaga) para confirmar el diagnóstico.
- Análisis del líquido cefalorraquídeo: En algunos casos, se toma líquido cefalorraquídeo mediante una punción lumbar (extracción de líquido de la espalda baja). Luego se analiza para vigilar si la sífilis afecta el sistema nervioso.
Además, hay otras pruebas que ayudan a saber en qué etapa está la sífilis o qué tan avanzada está:
- Punción lumbar: También llamada “spinal tap” en inglés. Consiste en obtener líquido cefalorraquídeo de la parte baja de la espalda. Se hace si hay sospecha de neurosífilis (sífilis que afecta el sistema nervioso) o si así lo recomiendan las guías actuales.
- Visitas de control: Después del tratamiento, se programan visitas a los 6 y 12 meses para revisar si existe riesgo de volver a exponerse y para vigilar los análisis de sangre. Se observan los cambios en los niveles de la prueba de reagina plasmática rápida (RPR).
- Evaluación por falta de respuesta en la sangre: Si sus análisis no muestran la respuesta esperada o siguen positivos a pesar del tratamiento, el médico le preguntará sobre factores de riesgo y puede considerar más tratamiento si es necesario.
- Microscopía de campo oscuro y prueba de PCR: En algunos casos se usa la microscopía de campo oscuro o la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para estudiar al microscopio llagas, líquidos del cuerpo o tejidos. Estas pruebas ayudan a confirmar la presencia de la bacteria Treponema pallidum, que causa la sífilis.
También es posible que le recomienden pruebas para otras infecciones de transmisión sexual (ITS), como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la gonorrea y la clamidia, ya que a veces ocurren al mismo tiempo que la sífilis.
Recuerde: si le diagnostican sífilis, es esencial avisar a sus parejas sexuales para que también se hagan la prueba y reciban tratamiento si lo necesitan.
Las metas del tratamiento para la sífilis son curar la infección, evitar más complicaciones y reducir el riesgo de contagio a otras personas. El tratamiento suele incluir antibióticos (medicinas que eliminan bacterias), en especial penicilina. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Tratamiento con antibióticos: El medicamento principal para tratar la sífilis es la penicilina. En etapas tempranas, suele bastar una sola inyección de penicilina. En etapas más avanzadas o si la infección se ha extendido al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), pueden hacer falta inyecciones adicionales o un tratamiento con antibióticos por vena (intravenoso). La penicilina mata la bacteria que causa la sífilis y así cura la infección.
- Pruebas de control: Después del tratamiento, es importante vigilar si funcionó. Esto se hace con análisis de sangre repetidos para sífilis en los meses posteriores al tratamiento. Estas pruebas ayudan a comprobar que la infección se eliminó.
- Cambios en sus hábitos de salud: Además del medicamento, ciertos cambios pueden apoyar el tratamiento. Incluyen practicar sexo seguro usando condones siempre y de forma correcta, y reducir o dejar el consumo de drogas (como la metanfetamina de cristal), que puede aumentar el riesgo de adquirir o transmitir la sífilis.
En este momento no hay vacunas para prevenir ni tratar la sífilis. Por eso, la prevención se enfoca en la educación sobre prácticas de sexo seguro y en hacerse pruebas con regularidad para detectar la infección a tiempo y tratarla pronto.
Con estos tratamientos y estrategias, el personal de salud busca curar la sífilis, prevenir complicaciones y reducir la transmisión en las comunidades. Las pruebas de control periódicas ayudan a confirmar que el tratamiento fue exitoso y a evitar que la infección se siga propagando.
La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por la bacteria Treponema pallidum. Si no se trata, puede avanzar por cuatro etapas de la enfermedad. Así suele avanzar la sífilis con el tiempo:
- Etapa primaria: Aparecen llagas indoloras llamadas chancros. Estas llagas pueden salir en los genitales, el ano o la boca y suelen aparecer dentro de 21 días después del contagio. Esta etapa es muy contagiosa.
- Etapa secundaria: Si la sífilis no se trata en la etapa primaria, pasa a la etapa secundaria. En esta etapa puede salir un sarpullido en varias partes del cuerpo, incluso en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Otros síntomas pueden ser fiebre, cansancio, dolor de garganta y ganglios hinchados.
- Etapa latente: Después de la etapa secundaria, la sífilis entra en una etapa latente u oculta, sin síntomas visibles. La infección sigue en el cuerpo y puede durar años. Durante esta etapa, la sífilis aún puede transmitirse a otras personas.
- Etapa terciaria: Si la sífilis no se trata por mucho tiempo, puede avanzar a la etapa terciaria. Puede presentarse años o incluso décadas después de la infección inicial. La sífilis terciaria puede causar daño grave a varios órganos, como el corazón, el cerebro, los vasos sanguíneos y los huesos.
Complicaciones comunes asociadas con la sífilis:
- Neurosífilis: Ocurre cuando la sífilis afecta el sistema nervioso y puede causar dificultad para coordinar movimientos, parálisis o demencia.
- Sífilis ocular: La sífilis también puede afectar los ojos y causar problemas de visión o incluso ceguera.
- Sífilis congénita: Si una persona embarazada tiene sífilis sin tratar, puede pasarla a su bebé. La sífilis congénita puede causar complicaciones graves, como nacer sin vida, parto prematuro, bajo peso al nacer, retrasos en el desarrollo y daño en órganos en recién nacidos.
El tratamiento de la sífilis usa antibióticos como la penicilina. Si se detecta y se trata pronto, los antibióticos pueden curar la sífilis de forma efectiva, tanto en personas con como sin el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Es importante seguir las indicaciones del personal de salud para lograr un buen resultado.
Tratar la sífilis a tiempo ayuda a frenar su avance y a reducir complicaciones. En las personas que viven con VIH, tomar los medicamentos antirretrovirales como se indica también mejora el pronóstico tanto del VIH como de la sífilis.
Aun después de un tratamiento exitoso, es posible volver a infectarse. Para evitar reinfecciones o nuevos contagios de sífilis u otras ITS, practique sexo seguro: use condones de forma correcta y constante y hágase pruebas regulares de ITS.